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España y EEUU apuntan a ser los mayores proveedores de remesas

Miércoles, 15 de abril de 2026 a las 07:22
En el país un alto porcentaje de las remesas que llegan se usa para alimentos y pago de servicios. Foto: Internet

Tras el auge pospandemia, los envíos muestran señales de ajuste en medio de la crisis internacional y regional. Santa Cruz se queda con el 47,8% de dinero que llega, le sigue Cochabamba con el 27,2%

Las remesas en Bolivia para 2026 se perfilan como un pilar crucial de divisas en un contexto de contracción económica, con esfuerzos gubernamentales enfocados en normalizar su ingreso a través del sistema financiero. Se espera que continúen siendo una fuente estable de ingresos familiares, superando los niveles observados en años previos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para Bolivia una contracción del 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB) y una inflación superior al 20% en 2026, lo que aumenta la dependencia de los ingresos externos.

Así, el Gobierno busca normalizar el ingreso de divisas tras un periodo heredado de desbancarización, utilizando la liberación de tarjetas para facilitar el flujo de remesas de los trabajadores bolivianos en el exterior.

En este contexto, España se perfila (con el 30% y 35%) como la fuente principal de las remesas, mientras que Estados Unidos, para esta gestión, busca consolidarse en el segundo lugar con un aporte que oscilará entre el 20% y 21%, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).

El economista Germán Molina remarcó que desde hace unos años tanto España como EEUU se presentan como las principales plazas generadoras de remesas para Bolivia, mientras que Argentina fue gradualmente rezagada.

“En su lugar se fueron perfilando Chile y Brasil como las otras alternativas para el envío de dólares al país, eso se notó con mayor claridad los últimos cinco años y los mismo se prevé para esta gestión”, remarcó Molina.

Los últimos años

El comportamiento de las remesas en Bolivia durante el último quinquenio tuvo altibajos, pues de acuerdo con el BCB en 2020 las remesas tuvieron una caída significativa del 15%  respecto a 2019, debido a la pandemia, bajando a $us 1.115 millones. En 2021 es cuando se registra un récord histórico de $us 1.398 millones, con un crecimiento de más del 25% tras la pandemia.

En 2022 se superó el umbral de $us 1.437 millones, consolidando el auge de los envíos, en 2023, nuevamente se alcanzan niveles históricos, con más de $us 1.287 millones. En 2024, se registra una leve caída, con un total de $us 1.265 millones, afectado por el contexto internacional, en la gestión pasada el flujo de remesas muestra estabilidad con ligeras variaciones. Entre enero y julio se registraron $us 757 millones, un crecimiento de 1,6% interanual, aunque con caídas puntuales en algunos periodos.

A nivel interno, las remesas tienen una clara concentración geográfica. El departamento de Santa Cruz capta cerca del 47,8% de los envíos, seguido por Cochabamba con 27,2% y La Paz con 14,9%.

Este comportamiento responde tanto al peso económico de Santa Cruz como al crecimiento de su población, consolidándose como el principal destino del dinero enviado desde el exterior.

¿En qué se gasta?

Molina remarcó que las remesas enviadas a Bolivia se destinan principalmente al consumo inmediato, cubriendo gastos diarios de las familias como alimentación, salud y educación. Constituyen una fuente vital de ingresos que ayuda a cubrir necesidades básicas y fomentar la inclusión financiera, con un impacto significativo en la dinamización de la economía local.

“Se puede indicar que el dinero que envían a sus familiares las personas que están en el exterior se destina para el gasto diario y de primera necesidad, la mayoría de los envíos se usan para la compra de alimentos, pago de servicios básicos (luz, agua, internet) y mantenimiento del hogar”, observó Molina.

Esos recursos que llegan del exterior también se destinan al pago de servicios médicos, medicinas y gastos escolares o universitarios, otros apuestan por realizar una inversión en mejoras del hogar, construcción o pago de alquileres.

En menor medida, algunas familias destinan parte del dinero al ahorro o pequeños emprendimientos, subrayó Molina.

Ante las trabas para la recepción de dólares, la digitalización (transferencias digitales y billeteras electrónicas) se ha convertido en un canal alternativo, pues según datos del ente emisor, este sistema de envío de remesas ya representan un 36%, frente al 64% captado por el sistema financiero tradicional.

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