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La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) confirmó que este año realizará los estudios de prefactibilidad y factibilidad para montar una segunda planta de urea, ante la alta demanda de este fertilizante en el mercado internacional. No obstante, la petrolera aclaró que la construcción del proyecto petroquímico estará condicionado al hallazgo de nuevas reservas de gas natural.

Esto fue confirmado por el presidente de la estatal, Armin Dogarthen, que en declaraciones a la red ATB dijo que la construcción de este nuevo complejo petroquímico funcionará con “el gas que vaya a encontrar con el plan de exploración”.

El mercado de exportación de la urea boliviana es bastante grande y la Planta de Urea y Amoniaco (PAU) que actualmente se tiene en Bulo Bulo, Cochabamba, no abastece; es por eso que se proyecta, con el gas que se vaya a encontrar con el plan de exploración, construir una segunda planta para poder cubrir la alta demanda del fertilizante”, dijo el presidente ejecutivo de YPFB, Armin Dirgathen a ATB, según reporte de la agencia ABI.

El ejecutivo señaló que la segunda planta es un proyecto planificado, por lo que este año se empezarán a realizar los estudios necesarios de factibilidad y prefactibilidad para su ejecución, pero reiteró que el mismo debe ir acompañado por los éxitos que arrojarán los proyectos exploratorios de gas, que se encararán en la presente gestión.

Explicó que la industrialización (en este caso del gas, como materia prima de la urea) genera mayor valor agregado al producto y, por ende, mayores ingresos para el país.

Por ejemplo, detalló que, en diciembre del año pasado, 1 millón de metros cúbicos (MMmc) de gas vendidos a Brasil representó 6 millones de dólares; ese volumen transformado en urea y comercializado significan 17 millones de dólares.

“Son cifras de hace un mes; entonces, el valor agregado que genera la planta de urea es muy importante”, aseguró.

Por otro lado, recalcó que este año la meta de YPFB es continuar y aplicar el plan de reactivación del Upstream (exploración y desarrollo de campos hidrocarburíferos), así como el plan de sustitución de importación de combustibles, con la generación de biocombustibles (biodiésel y etanol).

Una planta llena de problemas

Desde 2017 Bolivia cuenta con complejo petroquímico que produce urea. La industria se encuentra ubicada en la localidad de Bulo Bulo y demandó una inversión de $us 953 millones. No obstante, desde su puesta en marcha surgieron denuncias de paralizaciones.

Un reporte publicado por los Tiempos detalla que un Informe de Estado de la PAU, emitido el 14 de junio de 2021, revela que la planta paralizó sus operaciones 17 veces en un total de 134 días, durante las gestiones 2018 y 2019.

Durante el 2021 surgieron denuncias de al menos tres paros debido a problemas técnicos. YPFB negó las denuncias y aseguró que desde que fue reabierta en septiembre del año pasado el complejo petroquímico no paro.

La planta fue paralizada desde noviembre de 2019 hasta septiembre de 2022. En su momento el Gobierno de transición aseguró que el proyecto no era rentable. Luego el mercado de la urea y de varios de los derivados de los hidrocarburos se vinieron abajo en 2020 producto de la crisis provocada por la expansión del coronavirus a nivel mundial.

Sin embargo, Yacimientos aseguró que el paro fue realizado por malos manejos de la anterior gestión y aseguró que arrojó pérdidas por 428 millones de dólares. En su reparación la estatal gastó más de 53 millones de dólares.

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