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Hacer todo lo contrario de lo que hicieron las autoridades argentinas, en el tema económico, es la principal conclusión de los analistas consultados.

Jaime Dunn, analista financiero, precisó que ya antes de la pandemia hacer negocios en Argentina era demasiado riesgoso y complicado.

De acuerdo con Dunn, la presencia de sindicatos poderosos, los controles de precios, las restricciones en las divisas y la constante intervención estatal con regulaciones antiempresas y los excesivos impuestos, fueron problemas que se sumaron a la inestabilidad económica del vecino país.

“En el ámbito aeronáutico, aerolíneas como Latam dejaron Argentina porque estimaban que el país es 40% más costoso para hacer negocios que cualquier otro país”, precisó Dunn.

El analista hizo notar que el excesivo gasto fiscal y la estabilidad en el tipo de cambio se logra en gran parte atrayendo inversión extranjera. Pero ese requiere generar confianza y seguridad jurídica. Algo que, a criterio suyo, ni Mauricio Macri pudo lograr a pesar de ser más promercado.

Dunn remarcó que ante la imposibilidad de acceder a financiación externa, el actual Gobierno ha tenido que imprimir dinero para poder brindar esta ayuda y hoy financia la mitad del gasto público estatal con emisión monetaria, algo que agravó la inflación.

Jhony Mercado, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, al igual que Dunn, coincidió que el buscar financiamiento externo y después declararse en default no es buena política.

Argentina ha caído nueve veces en default con los prestamistas e inversores internacionales, y el intento, según Dunn, de expropiar a Vicentin no da confianza, menos seguridad jurídica.

Mercado precisó que en el país se hable de dejar de pagar unos años y después pedir nuevos créditos, es algo que podría funcionar con los organismos multilaterales, pero no así con los inversionistas, que son más celosos con sus recursos.

Estabilidad ante todo

Germán Molina, analista económico, subrayó que para no caer en la ‘locura argentina’ lo primordial es no desestabilizar la economía que se mantiene desde el 29 de agosto de 1985 y es una política de Estado que se mantiene por 35 años hasta la actualidad a pesar del Covid-19 y políticas económicas erradas. “El FMI en su informe de octubre de 2020 señala que Bolivia el 2021 crecerá un 5,6% y estará entre cuatro países que alcanzarán elevadas tasas de crecimiento con respecto al resto de naciones latinoamericanas”, dijo Molina.

Eso significa, de acuerdo con Dunn, que se deben dar señales urgentes de que una vez superada la pandemia, se mantendrá una estabilidad económica y social anunciando políticas que generen confianza en el país.

En donde la estabilidad del tipo de cambio y la baja inflación deben mantenerse con acciones concretas de disciplina fiscal que incrementen la productividad y fomenten la inversión privada, especialmente la extranjera.