Escucha esta nota aquí

Petrobras tiene intenciones de salir del país o disminuir a la mínima expresión sus operaciones. Así lo deja en evidencia el comienzo del proceso de licitaciones para vender su participación en las unidades de gasoductos TSB (Transportadora Sulbrasileira de Gas) y TBG (Transportadora Brasileira Gasoduto) −que conecta Brasil con Bolivia−, según un documento presentado al regulador local recientemente.

La estatal brasileña (que opera en Bolivia desde 1996), según el columnista de O Globo, Ancelmo Gois, también está en negociaciones para disponer de sus actividades de exploración y producción de gas que se realizan en los campos Sábalo y San Alberto, que hasta 2019 alcanzaba una producción de a 11,8 millones de metros cúbicos de gas por día (MMmcd) y 2,3 MMmcd, respectivamente.

De igual manera, la firma, a decir de fuentes del sector, se encontraría en negociaciones para vender tres unidades procesadoras de gas natural (UPGN) que tiene en el país. Los planes también incluirían la venta del 11% de participación en GTB, responsable del lado boliviano del gasoducto Bolivia-Brasil (557 km).

Todas estas operaciones forman parte del programa de desinversión que Petrobras viene realizando desde 2015, para enfrentar la elevada deuda de la empresa, la caída de los precios del petróleo y las dificultades de captación.

Poco interés e impacto

Para el analista energético, Francesco Zaratti, la estrategia de Petrobras no dejará de afectar a Bolivia. “Es una mala noticia, ante posibles nuevos inversores, que demuestra que el país no es atractivo para invertir”, dijo.

Zaratti considera que la empresa brasileña afrontará dificultades para vender sus activos en el país, ya que no hay recursos en estos momentos para ser destinados al sector de hidrocarburos. Además, las inversiones de la firma están en pozos en declinación.

Por su parte, el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, explicó que la producción de Petrobras en el país está cayendo y generando un bajo margen de ganancia, lo que dificulta cubrir sus gastos operativos. A esto se suman las trabas que han puesto para el desarrollo de nuevos proyectos en Tariquía, donde la firma brasileña tenía previsto ejecutar al menos dos. Por ello, es que pretende achicar sus operaciones en el país. Además, está vendiendo sus activos de gas en el lado brasileño, debido a la apertura del mercado gasífero en Brasil.

Al igual que Zaratti, Ríos considera que Petrobras tendrá dificultades para vender sus activos en el país, porque Bolivia no es atractiva para invertir en el sector de hidrocarburos. Del mismo modo, cree que, la salida de una firma tan grande es una mala señal.

“Cada vez que una empresa grande deja un país es muy difícil atraer nuevos actores. Lo ideal es retener a los que ya están operando aquí, que tienen actividades y les es más fácil quedarse y que sigan invirtiendo”, dijo Ríos.

El también analista energético, Mauricio Medinaceli, consideró que la decisión de Petrobras es uno de los tantos resultados, que se originaron con la aprobación de la actual Ley de Hidrocarburos en 2005 y que se consolidó el 1 de marzo de 2006.

“Esta política hidrocarburífera, privilegia la sobreexplotación de campos, desincentiva la inversión en exploración, no colabora a la apertura de nuevos mercados internacionales y rompe la jerarquía institucional en el país”, manifestó Medinaceli.



Comentarios