Escucha esta nota aquí


A un año y días de haberse decretado la aplicación de certificados de abastecimiento interno y precio justo para permitir la exportación de carne bovina, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con cifras oficiales, refleja un desplome de las ventas externas de carne bovina a mercados del exterior en el primer trimestre de la presente gestión. Comparado con igual periodo de 2021, las exportaciones de la proteína animal cayeron en volumen, de 6.051 a 3.094 toneladas (49%) y, en valor, de $us 26,8 a 19,9 millones.

Según la gerente técnico del IBCE, María Esther Peña, luego de que en 2020 y 2021 las exportaciones de carne bovina registraron récords históricos, impulsadas por el crecimiento sostenido de las ventas externas a China, en el primer trimestre de este año el sector registró una caída, en valor, del 26% de este producto, comparado con el primer trimestre de 2021.

En su criterio, lastimosamente no se está aprovechando el momento de buenos precios para exportar alimentos. Además, de que las restricciones anticovid en China, por la variante ómicron dificultan las exportaciones de carne bovina hacia ese mercado. Por otra parte, dijo que los envíos a Perú han caído a marzo de 2022.

“Hoy, más que nunca, se debe exportar sin restricciones, capitalizar el mercado internacional y aprovechar la coyuntura económica mundial, para que juntos tanto públicos como privados se logre generar recursos económicos para el país”, puntualizó Peña.

Permisos a destiempo

Fuentes de la cadena productiva cárnica, que pidieron la reserva de su nombre por temor a represalias, atribuyen las causas de la disminución a la emisión de certificados de abastecimiento y precio justo dispuestos en abril de 2021.

En el ámbito externo, citan que el atasco en el puerto de Shanghái (China) que dispuso confinamientos parciales y totales para frenar un nuevo auge en casos de coronavirus en el gigante asiático y el conflicto armado entre Rusia y Ucrania condicionan el despacho de carne y sus despojos comestibles al mercado chino y ruso. 

Dieron cuenta de que la incertidumbre y aprobación a destiempo de los certificados de exportación por parte de Gobierno -se concretó a fines de febrero de este año- jugaron en contra de las negociaciones con países que absorben los excedentes exportables que genera Bolivia. Desglosaron que en 2021 el sector exportó 18.312 toneladas de carne y despojos comestibles de la especie bovina por cerca de $us 98,3 millones. Para el primer trimestre de este año, se conoció que se aprobó la exportación de 4.500 toneladas con certificación estatal previa. 

En 2021, los excedentes de carne carcasa para la exportación rozaron las 50.000 toneladas. En dicho periodo, Bolivia alcanzó una producción anual de 250.000 toneladas de carne, de las cuales 200.000 se destinaron para cubrir la demanda nacional. “Con estas cifras se descarta inseguridad alimentaria de carne bovina en Bolivia”, señalaron las fuentes. 

Según la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), en 2021 se exportó carne y despojos comestibles a China, Perú, Ecuador, Rusia, Hong Kong, Congo, Costa de Marfil, Angola, Gabón y Ghana. “Se tiene expresiones de interés de Egipto, Corea del Sur, Arabia Saudita y Japón. En nuestro continente Chile es otro país con serias expresiones de interés”, indicaron desde la organización. 

Se buscó, sin éxito, tener una lectura oficial del ministro de Desarrollo Rural y Tierras con respecto a la caída de las ventas externas de carne bovina en los mercados de exportación. Cabe recordar que el Gobierno, el pasado mes, creó la Empresa Boliviana de Producción Agropecuaria. En el ámbito pecuario, el Gobierno proyecta engordar 10.000 cabezas de ganado y producir 2.370 toneladas de carne para venta interna y exportación. 

Trabas estatales y sus efectos

A juzgar por el segundo vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Freddy García, no existen factores externos en este momento que limiten la exportación de carne. “Certificados de exportación, burocracia, cupos, entre otros, son las mayores y principales limitaciones”, mencionó, al insinuar que Bolivia pierde oportunidades de incremento de divisas, reactivación económica y crecimiento productivo. 

Para el economista agrícola Eduardo Wills, el efecto de las restricciones estatales es funesto, por las señales de incertidumbre que estas medidas provocan. “Incertidumbre que tiene como resultado, pérdidas de mercados internacionales, ventas truncadas, pérdida de rentabilidad de las inversiones planificadas en el crecimiento de los mercados externos, así como también, desincentivos a las inversiones en mejoramiento genético en ganadería y agricultura y en consecuencia la caída de la productividad”, apuntó.

Comentarios