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“Lo que se vive en Mandiyuty, comunidad de Cuevo (provincia Cordillera), es un martirio. No cae una gota de lluvia hace 200 días, la temperatura registra 40°C, el agua para el consumo humano es limitada y para los animales se agotó en los atajados. Encima, no hay alimento para los animales porque la vegetación está reseca”. Así, el presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuevo (Agascuevo), José Manuel Virieux, resumió la dura realidad que afronta el sector en esta zona del Chaco cruceño.

El dirigente aseguró que la situación es crítica por la escasez de agua y de alimento para el ganado. En la zona existen 200 productores, un 85% son pequeños. “Hay ganaderos que han perdido un 20% de su hato bovino por la sequía”, dijo Virieux, al mencionar que la ayuda comprometida por las autoridades del nivel central y departamental aún no llegó a Mandiyuty.

Indicó que la pandemia limitó la provisión de forraje y de insumos veterinarios (vitaminas), y ahora el hato bovino sufre las consecuencias. “Están débiles. Sin comida ni agua, un desenlace faltal es lo único que podemos esperar”, apuntó.

El balance del sector ganadero por sequía, a decir del gerente general de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), Javier Landívar, es preocupante.

En Cuevo y Boyuibe, en el Chaco cruceño, dijo que la situación es complicada por la falta de agua para el consumo humano y animal. En la Chiquitania, dijo que lo que vive San Matías es una desgracia.

En San José, Roboré, San Ignacio, San Rafael, San Miguel y el Carmen Rivero Tórrez, según Landívar, los efectos de la sequía trascienden en la pérdida de peso del ganado por la falta de pastura que, en algunas zonas, fue devorada por los incendios forestales. En Concepción, dijo que la lluvia caída trajo alivio en la zona.

En los Valles cruceños, Landívar indicó que en Postrervalle hay alerta en el sector ganadero porque los incendios redujeron a cenizas la vegetación que es la fuente natural de alimento para el ganado.

A pesar del oscuro panorama, Landívar anotó que la provisión de carne para el consumo nacional y mercados de exportación está garantizada, dado que en Pailón y Cabezas -municipios que concentran un hato bovino de engorde de al menos 500.000 cabezas- las actividades pecuarias son normales.

En el Chaco tarijeño

A medida que pasan los días, según el ganadero y expresidente de la Federación de Ganaderos del Chaco (Fegachaco), Beimar Gallo, los productores sienten con mayor dureza el impacto de la sequía que trasciende en el menor peso y desvalorización comercial del ganado vacuno. Mencionó que en Villa Montes siguen a la espera de la dotación de agua para el consumo humano y animal y de forraje.

El hato bovino en la llanura chaqueña tarijeña ronda las 240.000 cabezas. De esta cantidad, 155.000 están en la tercera sección municipal de Villa Montes. El resto en las comunas de Yacuiba y Caraparí. En las actuales condiciones los ganaderos estiman que un 30% del hato muera por la falta de forraje.

En la llanura de Beni

El reporte de la Federación de Ganaderos de Beni (Fegabeni), según el tesorero Herlan Ojopi, es favorable porque en los últimos días llovió en las provincias Iténez, Mamoré y Yacuma que registraron mayor efecto por sequía. El sector ve un alivio y espera con ansias el rebrote de los pastizales, principal fuente de alimento del ganado.

Respuesta nacional

En septiembre, el Gobierno activó el Plan de Contigencia que contempla la perforación de 155 pozos de agua, distribución de ayuda humanitaria y suministros para más de 50.000 personas de 20 municipios afectados por la sequía.

La ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, dijo que ya se ejecutaron 57 pozos y están en fase de construcción otros 15 en las zonas más afectadas por sequía. Mientras el viceministro de Defensa Civil, Luis Gerardo Thellaeche, indicó que ya entregó tanques de agua en Ibibobo, Villa Montes, Yacuiba y que alistan la entrega de forraje.