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Alta ineficiencia en la administración de las empresas públicas, falta de un plan de negocios y la aprobación de presupuestos inflados fuera de la realidad económica de las arcas nacionales, explican la baja ejecución presupuestaria de entidades estatales, que en la gestión 2019, no llegó ni al 60% de sus recursos. Esa es la explicación que dan las autoridades del actual Gobierno y un experto, entre otras observaciones.

Según el Sistema de Gestión Pública (Sigep) del Ministerio de Economía, las 29 empresas públicas registradas, alcanzan un promedio del 60% de ejecución presupuestaria hasta el 31 de diciembre de 2019. Esta cifra, comparada con el cierre de la gestión 2018, dista bastante, ya que, en ese entonces, la ejecución de estas empresas, pasó el 70%, aunque también se observó un cumplimiento muy bajo.

A fines de 2019, la empresa pública nacional estratégica Cartones de Bolivia (Cartonbol) fue la entidad con menos ejecución, con un porcentaje del 2,45% de los Bs 37,4 millones de presupuesto vigente. Le sigue la empresa pública Transporte Aéreo Militar (TAM), que ejecutó un 13,66%, de los Bs 204,9 millones asignados.

Al otro extremo, se encuentra Bolivia TV, que de sus Bs 138,3 millones vigentes, superó el 94% de ejecución y la Empresa Naviera Boliviana (Enabol) llegó a un 91,29%.

Entre las compañías más importantes, se encuentran Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) que de los Bs 63.283 millones que tiene en sus arcas, llegó a gastar un 70%. Asimismo, la Empresa Siderúrgica del Mutún ejecutó un 23,56% de sus Bs 1.357 millones. La empresa pública Quipus, que pasará a denominarse Aurum en las próximas semanas, tenía Bs 200,7 millones de los cuales, gastó un 54%. Boliviana de Aviación (BoA) aseguró un 78,13% de los Bs 2.766 millones de presupuesto. La empresa pública nacional estratégica de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) consagró un 48,27% de su presupuesto asignado que fue de Bs 1.472 millones en 2019.

Presupuesto inflado

El ministro de Economía, José Luis Parada, dijo que uno de los problemas fueron los presupuestos inflados que el Órgano Ejecutivo del Movimiento Al Socialismo (MAS), aprobaba en cada gestión además de la falta de diseño final de cada emprendimiento empresarial del Estado.

“No se siguió una planificación como en otros países, de proyectos a diseño final y costos definidos. Es el ejemplo de la planta de urea y amoniaco, que debió estar en otro lugar, menos en Cochabamba; o la planta separadora de líquidos de gas, cuando se había fallado mucho en exploración y explotación. Si se revisa la ejecución desde 2006, la ejecución presupuestaria nunca pasó del 85%, ni en los mejores tiempos, porque se inflaba el presupuesto”, manifestó Parada.

Deduce que lo que sucedió el año pasado, es que el presupuesto estaba mal elaborado y se lo infló porque era un año eleccionario.

“Y se mezcla con una ineficiencia en la administración pública porque los puestos eran más que todo, nombrados a dedo, sin ninguna calificación, muchas veces profesional”, añadió.

Presupuesto ‘fantasma’

Para el presidente de YPFB, Herland Soliz, la “catastróficaa ejecución” de la anterior gestión de YPFB el año pasado tiene que ver con presupuestos inexistentes.

“Muchas veces, no solo la ejecución es baja. A veces, el presupuesto no existe. Un presupuesto inflado hace que haya una disminución de la ejecución financiera”, sostuvo el ejecutivo.

Falta de plan y corrupción

La lectura es casi similar entre las autoridades nacionales del Gobierno de transición. El ministro de Desarrollo Productivo, Wilfredo Rojo, que tiene a su cargo seis de las empresas públicas productivas, apuntó a la falta de un plan empresarial y la corrupción, que las estatales no puedan sustentarse como deberían.

“Seguimos evaluándolas, transparentándolas. En todo caso, vamos a continuar impulsándolas, de acuerdo a los modelos que se tienen. Solo que muchas de ellas, no estaban bien concebidas en el desarrollo de sus mercados o en la parte productiva. Y en muchas de ellas, había corrupción. Estamos corrigiendo todo ello y vamos a seguir potenciándolas para que después, se tomen las acciones que se consideren convenientes en la economía”, dijo Rojo.

La autoridad aclaró que todavía no se está hablando de ningún cierre de empresas.

Los ministerios

En los datos estadísticos del Sigep, también sobresale la baja ejecución presupuestaria de los 20 ministerios del órgano ejecutivo, con un 73,22% en promedio. El Ministerio de Justicia logró su mayor ejecución, con un 91,12% de sus Bs 76,5 millones. Mientras que el Ministerio de Hidrocarburos ejecutó solo un 41,23% de los Bs 249 millones presupuestados.

“El tema de la baja ejecución, tiene que ver con la eficiencia. Con mentiras y guerreros digitales, no se administra una institución gubernamental. El hecho de tener menos funcionarios, pero trabajando, significa ser más eficientes”, observó en este sentido, el ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora cuando fue consultado por EL DEBER.

Asimismo, la autoridad detectó cuatro elementos que perjudicaron la ejecución presupuestaria: No había un respeto a la institucionalidad; había decisión unilateral de una autoridad para disponer de los recursos; la falta de voluntad de los funcionarios públicos que, en vez de trabajar, se dedicaban a hacer guerra digital; y falta de decisión política que recurrían a las mentiras acerca de su gestión.

Se trata de varios factores

El analista económico, Armando Álvarez, manifestó que la baja ejecución es una combinación de varios factores.

“Hay una ausencia de planes estratégicos que orienten el propósito y la gestión de las empresas estatales; los presupuestos inflados que se reflejan en que generalmente las organizaciones productivas no han dispuesto de la totalidad de los fondos necesarios para cumplir en un 100% los mismos; problemas de gestión en las entidades que ha impedido que logren ejecutar en tiempo y forma los fondos que les fueron asignados para su operación”, enumeró Álvarez.

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