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Los candidatos presidenciales, que fueron invitados por la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) a debatir sobre la economía del país en un foro en Santa Cruz, deben revelar entre otras cosas, sus planes para enfrentar la informalidad e incentivar la inversión nacional y extranjera. Así lo señalan algunos economistas.

Para Wilboor Brun, economista de la Fundación Populi, los aspirantes a la presidencia del país deben responder las preguntas: ¿cuáles son las proyecciones del crecimiento económico que estima lograr? (El PIB proyectado por año, desde el inicio de su gestión hasta su término), ¿cómo logrará ese cometido? y ¿cuánto estima deberá crecer la inversión, tanto privada, nacional y extranjera, como la pública?

A decir de Brun, los candidatos también deben comentar si llevarán a cabo transformaciones en materia impositiva y laboral. Respecto a “la carga impositiva para las empresas privadas, ¿se debe simplificar el sistema tributario para evitar tener un universo de empresas informales o escondidas en regímenes simplificados, etc…?, ¿se puede disminuir la alícuota del IVA y aumentar el universo tributario para incentivar la reactivación? El 70% de la fuerza laboral está en la informalidad, ¿qué reformas impulsará con cuáles resultados?, ¿cómo impulsar la calidad del empleo?”, señala.

En tanto, Macelo Núñez, expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, considera que los pretendientes a ser presidente tienen que responder como encararán problemáticas de corto alzo como el manejo del tipo de cambio, control de las reservas internacionales, que tipo de medidas se deben aplicar, etc.

En temas a largo plazo para la región, según Núñez, deben explicar sobre la implementación de proyectos como Rositas y Mutún, vías camineras, incentivo hacia el agro y fomento a las exportaciones no tradicionales.

La pandemia que padece el país y el mundo, ha ocasionado que se necesiten respuesta urgente a esta crisis. En ese sentido, Christian Aramayo, coordinador del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad, indica que los aspirantes a ser el primer mandatario del país deben hablar sobre el ajuste que tiene que hacerse al Estado, la reducción del gasto sin afectar la obra pública ni generar impuestos, así como la rebaja de los tributos.

De igual manera, de acuerdo con Aramayo, tiene que dar una respuesta coordinada para reiniciar la economía. “No puede continuar la pelea entre distintos niveles y sistemas de poder. Debe generarse un diálogo y procesos de acuerdos nacionales y multisectoriales”, afirma.

Finalmente, hay que evitar imprimir papel moneda como mecanismo de financiamiento del Estado, ya que de algún lugar tienen que financiar el déficit en un contexto en el que los créditos internacionales (muy bien gestionados por sus condiciones financieras) no están alcanzando o no son aprobados por la Asamblea.

Aramayo además manifestó que no hay que dejar pasar la oportunidad para consultarles sobre sus estrategias de país (temas estructurales), ya que se tiene que cambiar de Constitución en cuanto a las competencias autonómicas y fundamentalmente en la administración de justicia.

“El desempleo juvenil, porque la pandemia ha provocado que los más despedidos sean jóvenes y mujeres. Las cuotas de discriminación positiva demostraron ser contraproducentes. Combinar formas de producción con una visión de largo plazo y, por tanto, más ambientalmente sostenibles. La modernización del Estado y mayor transparencia para apuntar a las ciudades inteligentes, de abajo hacia arriba”, sostiene Aramayo.

Por su parte, Gonzalo Molina, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), indicó que los candidatos deben referirse a las políticas de comercio exterior, cambiaria de la moneda nacional, laboral, tributaria, para la inversión y de logística y libertad de tránsito, así como planean fomentar las exportaciones.

Para Jorge Akamine, titular del Colegio de Economistas de Bolivia, los temas que se tienen que tratar son la reactivación económica, cambios estructurales (reforma tributaria, actualización código de comercio, actualización de la ley laboral, ley de emprendimiento), incentivo a la inversión nacional y extranjera, generación de ingresos fiscales, austeridad en los gastos e inversión pública eficiente.

Una buena iniciativa

Brun considera que la invitación realizada por la ANP a los candidatos para debatir sobre la economía del país en un foro en Santa Cruz servirá para orientar a la opinión publica.

Para Aramayo, los debates son importantes porque en el ejercicio democrático del intercambio de ideas se logra evidenciar la forma en que los posibles futuros mandatarios actuarán ante determinados ámbitos y circunstancias, lo que ayuda mucho a los agentes económicos y a la ciudadanía en general a tener ciertas expectativas y tomar decisiones financieras.

“Vivimos una coincidencia de tres crisis cuya salida surge necesariamente por la respuesta a la crisis política. Es importante actuar rápido, con poder formal y con legitimidad”, expresó Aramayo.

Entretanto, Núñez señala que también se deberían tratar las propuestas que tienen los candidatos para Santa Cruz, en temas de salud y educación.

Por su parte, Molina sostiene que debe haber debate para conocer los planes de todos los aspirantes a ser presidente. “Nosotros planteamos la obligatoriedad de mostrar los planes de los candidatos y discutir en un debate público, los 14 años anteriores no hubo debate y no hubo propuestas, por eso se dilapidaron los recursos más allá de la corrupción”, enfatizó.