El Gobierno confirmó ayer que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está prácticamente concluido y que el anuncio oficial se realizará en los próximos días. La noticia llega en un momento particularmente sensible para la economía boliviana: el mismo día en que el dólar oficial, bajo el nuevo régimen cambiario, superó por primera vez la barrera de los Bs 11.
Espinoza explicó que el acuerdo contempla un financiamiento de entre $us 2.500 y 2.800 millones, de los cuales más de la mitad ingresará entre finales de agosto y septiembre.
Agregó que la formalización del convenio permitirá destrabar nuevos créditos de otros organismos multilaterales, por lo que Bolivia podría recibir más de $us 5.000 millones durante esta gestión.
Según el ministro, esos recursos fortalecerán las reservas internacionales del Banco Central y mejorarán la posición financiera del país; y precisó que en el texto del acuerdo se incluirá por primera vez una cláusula específica de respeto a la legislación boliviana.
Para el economista Antonio Saravia, el entendimiento con el FMI constituye una señal positiva y necesaria, pero no resuelve el origen de la crisis. “Un acuerdo con el FMI es bueno, y a estas alturas del partido, imprescindible. Pero es solo un alivio temporal. Sin reformas estructurales que eliminen el déficit fiscal nunca podremos recuperar la estabilidad macro. Esa es la tarea fundamental”.
A juicio del analista, el ingreso de recursos permitirá ganar tiempo y aliviar la falta de liquidez, pero no corregirá por sí solo los desequilibrios fiscales ni la escasez estructural de dólares. Mientras esos problemas persistan, sostiene, la presión sobre el tipo de cambio continuará.
Una valoración similar expresó el senador por Libre Branko Marinkovic. Afirmó que el financiamiento internacional puede reducir transitoriamente la presión sobre el dólar, pero comparó la situación con la de una persona que pierde su empleo y recurre a un préstamo para afrontar sus gastos inmediatos.
El crédito, dijo, permite superar la emergencia, pero si no aparece una nueva fuente de ingresos el problema reaparece cuando llega el momento de pagar. En ese sentido, sostuvo que Bolivia necesita volver a producir, exportar y generar dólares de manera sostenida para recuperar la estabilidad económica.
El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, coincidió en que el acuerdo con el FMI puede aportar liquidez y mejorar las expectativas del mercado, pero advirtió que la estabilidad dependerá de que aumente la disponibilidad de divisas en el sistema.
“Si no aumenta la cantidad de dólares y no mejoran las expectativas de la gente, las fuerzas del mercado llevarán al dólar a reflejar su valor de escasez”, señaló. Añadió que el país necesita políticas públicas que impulsen las exportaciones, la inversión y la seguridad jurídica, además de normas que permitan normalizar la actividad productiva, comercial y de servicios.
En criterio de los analistas, el acuerdo con el FMI puede representar un punto de inflexión para aliviar la coyuntura y reducir temporalmente la presión cambiaria. Sin embargo, la recuperación dependerá de la capacidad del país para corregir sus desequilibrios fiscales, atraer inversiones y volver a generar los dólares que hoy demanda la economía.