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Por Wálter Vásquez

El Presupuesto General del Estado (PGE) de este y los siguientes años se financiará principalmente con recursos generados por las empresas públicas, con créditos externos y con la recaudación tributaria alimentada e incrementada por el gasto público, en especial por la inversión pública, informó el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, que también identificó a su política de redistribución del ingreso como el eje que hace sostenible al modelo económico de la administración del Movimiento al Socialismo (MAS).

Desde 2006, el gasto público agregado (gasto corriente más inversión) fue financiado principalmente por los ingresos tributarios y de las empresas públicas, que aumentaron en línea con el dinamismo de la economía. En este sentido, para este y los próximos años se prevé que el gasto público, que prioriza la inversión pública, mantendrá a la recaudación tributaria y los recursos generados por empresas públicas como principales fuentes de financiamiento”, detalló el Ministerio de Economía en respuesta a un cuestionario enviado por este medio.

El ministerio indicó además que “adicionalmente al financiamiento con ingresos públicos, se cuenta con la posibilidad de recurrir a financiamiento externo, dado que el peso de la deuda externa respecto al PIB de Bolivia es del 31,2%, lo que indica que existe un margen relevante para financiar nuevos proyectos de inversión pública que, posteriormente, generan los ingresos suficientes para pagar dicha deuda y al mismo tiempo dinamizan la economía nacional, con mayor empleo y producción, respectivamente”.

Según analistas, la continuidad del modelo económico que impulsa el MAS estuvo subordinada en una primera fase (2006-2014) a ingresos constantes provenientes de las materias primas y en una segunda etapa (2015 en adelante) a un cada vez mayor endeudamiento, factores que lo hacen insostenible.

Antes, el Banco Mundial había proyectado que la deuda total del país se ubicará a fines de 2022 cerca del 80% del producto Interno Bruto (PIB), en tanto que el Ministerio de Economía asegura que a febrero de este año ese indicador está en 43,6%. 

En 2006, durante su primera gestión, el Gobierno del MAS puso en marcha su modelo económico, social, comunitario productivo, que se basa principalmente en la reactivación de la demanda interna como motor del crecimiento económico y en la participación activa del Estado en la economía, para redistribuir los excedentes procedentes de sectores estratégicos hacia la población y hacia sectores productivos generadores de ingresos y empleo.

Economía remarcó que el modelo no solo redistribuye el excedente de sectores estratégicos hacia “sectores intensivos en la generación de empleo (manufactura, turismo, agropecuario y otros), sino también hacia políticas sociales (transferencias condicionadas, subvenciones cruzadas y otros) con el objetivo de reducir las brechas en la desigualdad de ingresos y la pobreza”.

“En este marco, el elemento fundamental que hace sostenible al modelo es la redistribución del ingreso, toda vez que concéntrico a este factor se articula un círculo virtuoso para el desarrollo económico de Bolivia”, sostuvo.

El Ministerio detalló que en 2021 la redistribución de los excedentes de sectores estratégicos potenció a sectores generadores de empleo a través de proyectos de inversión pública y de trasferencias a las entidades territoriales autónomas, con el fin de atender las necesidades a nivel local (educación, salud y otros).

En este contexto, explicó, con el impulso a los sectores generadores de empleo, los hogares reciben más ingresos, de los cuales una proporción son utilizados en el consumo que, a su vez, incentiva la producción nacional, que conlleva no solo un incremento adicional de ingresos, sino también aumenta la demanda de trabajo, y así subsecuentemente se mantiene un círculo virtuoso.

Asimismo, dado que la mayor proporción de la población tiene ingresos medios (resultado de las políticas de redistribución aplicadas desde 2006) y niveles de ocupación importantes, “la economía boliviana goza de una característica estructural en la que las mejoras en la actividad económica tienen un mayor efecto multiplicador sobre la generación de ingresos, que fomenta la demanda interna en el transcurso del tiempo. “Esta configuración no es reversible en el corto y mediano plazo, lo que consolida la sostenibilidad del modelo”, aseguró Economía.

Otro aspecto importante de la redistribución del ingreso, apuntó, es la reducción de la desigualdad, que se basa en la priorización de los más vulnerables, con transferencias condicionadas y otras medidas para promover un contexto equitativo de oportunidades. En este caso, si bien el efecto en el corto plazo está vinculado con mejorar el consumo de bienes y servicios básicos (mayor demanda interna), los mayores réditos se capturan en el mediano y largo plazo, al reconfigurar los estratos socioeconómicos. 

Si bien en el "círculo virtuoso de la redistribución del ingreso" los efectos inmediatos se observan en la demanda, también se generan efectos subsecuentes en la oferta, toda vez que el dinamismo del consumo y la inversión germina incentivos para aumentar la producción y así equilibrar el mercado, consideró.

“La sostenibilidad del modelo se afianza en la redistribución del ingreso con mejoras equitativas que dinamizan la demanda interna, con una subsiguiente expansión de la producción y el empleo, traducidos en más ingresos para la población boliviana, que dan continuidad al círculo virtuoso de progreso en la demanda, oferta, empleo, ingresos, y así sucesivamente”, sostiene el Ministerio de Economía.

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