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El presidente Luis Arce Catacora, citado en ABI, inauguró la Fase II de la Planta Solar Fotovoltaica más grande del país ubicada en la comunidad de Ancotanga, a 41 km de la ciudad de Oruro. Proveerá 50 megavatios (MW) al Sistema Interconectado Nacional (SIN).

“Es muy importante para nosotros inaugurar esta planta que fue abandonada, dejada, por un gobierno de facto al que no le interesaba el pueblo (…) Y decimos desde acá al mundo, a nuestros hermanos de Oruro y de todo el país que vamos a continuar y vamos a concluir todas las obras que estábamos haciendo en beneficio del pueblo boliviano”, mencionó Arce.

La Fase II de la Planta Solar Fotovoltaica está emplazada sobre 208 hectáreas con la instalación de 300.000 paneles tipo policristalino, con capacidad de 330 watts cada uno, y 19 inversores. Con sus operaciones elevará la capacidad total de producción de energía del complejo a 100 MW.

En su discurso, Arce relievó que las operaciones del complejo harán posible que el departamento de Oruro tenga la producción de la energía que consume “absolutamente garantizada”.

El mandatario recordó que Bolivia es un país comprometido con la generación de energía limpia por medio de varios proyectos y, al mismo tiempo, está consciente de que hoy tiene que enfrentar un doble desafío, generar desarrollo económico, social y productivo y respetar y cuidar a la Madre Tierra.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, mencionó, por su lado, que el complejo de energía solar fotovoltaica inaugurado está listo para entrar en operación comercial.

“En las últimas semanas se ha realizado las pruebas de garantía de la planta con el objetivo de evaluar el desempeño, que sea mayor o igual a lo que había ofertado por la empresa contratista”, complementó Molina.

La autoridad destacó que la energía generada por la Planta Solar Fotovoltaica elevará la disponibilidad de electricidad en el SIN con la inyección de 210.000 MW/año, lo que equivale a desplazar cerca de 2.010 millones de metros cúbicos/año de gas natural que se emplearían en la generación mediante centrales convencionales.

“Este desplazamiento de combustible fósil (tendrá) como beneficio ambiental la reducción de los gases de efecto invernadero en aproximadamente 112.000 toneladas de dióxido de carbono equivalentes por año”, concluyó.

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