El Gobierno aprobó el Decreto Supremo N.º 5646, que reduce en cinco puntos porcentuales las alícuotas del Gravamen Arancelario (GA) para una parte del universo de mercancías importadas, con el objetivo de mitigar el impacto que el nuevo régimen de tipo de cambio flexible podría tener sobre los costos de importación y, en consecuencia, sobre los precios para los consumidores.
La norma establece que, hasta el 31 de diciembre de 2027, las mercancías que actualmente pagan un arancel del 40% pasarán a tributar el 35%, las gravadas con el 35% pagarán el 30% y aquellas sujetas a un 30% tendrán una alícuota del 25%.
Según el decreto, la medida responde a la necesidad de adoptar acciones en materia arancelaria y aduanera tras el establecimiento de un tipo de cambio flexible del boliviano respecto al dólar estadounidense.
"Resulta necesario adoptar medidas en materia arancelaria y aduanera que mitiguen el impacto que la adecuación del régimen cambiario pudiera generar sobre los costos de importación, favoreciendo a los consumidores finales", señala la parte considerativa de la disposición.
La decisión llega días después de que el Gobierno modificara el régimen cambiario, estableciendo un tipo de cambio oficial flexible con una base de Bs 9,73 por dólar, lo que incrementó el valor en moneda nacional de las importaciones y elevó automáticamente la base sobre la cual se calculan los tributos aduaneros.
Buscan evitar un doble impacto
El economista Gonzalo Chávez, mediante un post en sus redes sociales, consideró que la reducción de los aranceles es técnicamente correcta porque compensa parcialmente el incremento del costo de importar provocado por el nuevo tipo de cambio.
"Después de que el nuevo régimen cambiario elevó el costo en bolivianos de las importaciones y, con ello, incrementó automáticamente la base imponible sobre la que se calculan los aranceles, finalmente decidió reducir algunas alícuotas de importación para amortiguar ese efecto", señaló.
A su juicio, el sinceramiento cambiario habría provocado un aumento automático de la carga tributaria sobre las importaciones si no se ajustaban también las alícuotas arancelarias.
"Busca evitar que el sinceramiento del tipo de cambio termine amplificado por una carga tributaria diseñada para un dólar que ya no existe", explicó.
Cuestiona el momento de la medida
No obstante, Chávez observó que la decisión llegó de manera tardía y no como parte de un paquete económico integral.
"El problema no es tanto la decisión, sino el calendario. La política económica sigue llegando como los bomberos después del incendio: con la manguera correcta, pero cuando buena parte está con llamas", afirmó.
El economista sostuvo que la reducción de aranceles ayudará a moderar el traslado del incremento de costos hacia los precios finales, aunque consideró que el impacto habría sido mayor si la medida se anunciaba simultáneamente con la modificación del régimen cambiario.
"Reducir aranceles ayuda a moderar el traslado de costos a los precios, pero habría sido mucho más eficaz si hubiese formado parte de un paquete integral anunciado junto con el cambio de régimen cambiario. En economía, como en medicina, un tratamiento oportuno suele ser más barato que atender las complicaciones de un diagnóstico tardío", concluyó.
Con esta disposición, el Ejecutivo busca aliviar parcialmente el efecto que el nuevo tipo de cambio tendrá sobre las importaciones y contener presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento de los bienes provenientes del exterior, en un contexto en el que diversos sectores empresariales habían advertido que el alza del dólar oficial incrementaría los costos de producción y comercialización.