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¿Es hora de cambiar el switch de la energía eléctrica en Bolivia?

Martes, 21 de julio de 2026 a las 10:35
Bolivia tiene uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del mundo./Foto: Ricardo Montero

Transición. Durante décadas, el gas natural impulsó el crecimiento económico y abasteció la mayor parte del sistema eléctrico. Ahora, la caída de las reservas obliga al país a redefinir su matriz energética y su futur

Imagine una casa cualquiera en Bolivia. Es de noche y diez focos permanecen encendidos. A simple vista, todos iluminan igual. Pero detrás de esa luz hay un dato que pocos conocen: siete se alimentan con electricidad generada en centrales termoeléctricas alimentadas con gas natural; solo los otros tres reciben energía de fuentes como el agua, el viento, el sol o la biomasa. Así está compuesta hoy la matriz eléctrica del país. Y ese dato, aparentemente técnico, puede forzar una de las decisiones económicas más importantes de la próxima década.

La explicación comienza mucho antes de que alguien presione el interruptor. Durante más de dos décadas, Bolivia construyó su sistema eléctrico sobre un recurso abundante y barato: el gas natural. El combustible estaba subsidiado. Generar electricidad con gas costaba menos que construir una hidroeléctrica o invertir en otras fuentes renovables. El resultado fue inevitable: las termoeléctricas se multiplicaron y la hidroelectricidad perdió espacio.

El problema es que ese sistema fue diseñado para un país con abundancia de gas. Y esa realidad está dejando de existir. Según las proyecciones de Ángel Zannier, presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad, hacia 2028 la producción nacional apenas alcanzará para cubrir las necesidades internas. Bolivia enfrentará entonces una decisión inédita: destinar ese gas al mercado interno o seguir exportándolo.

Francesco Zaratti, físico y analista energético, propone mirar el problema desde otro ángulo: “Bolivia no enfrenta una crisis de electricidad; enfrenta una crisis de hidrocarburos”. La diferencia no es menor. La electricidad sigue llegando a los hogares. Lo que comienza a escasear es el combustible que alimenta buena parte de esa generación.

Para explicarlo, Zaratti recurre a una imagen sencilla. Bolivia camina con dos piernas: una son los hidrocarburos; la otra, el sistema eléctrico. Durante décadas, ambas sostuvieron el desarrollo del país. Hoy, una empieza a fallar y la otra todavía puede fortalecerse. No se trata de reemplazar el gas, sino de darle al sistema eléctrico la fortaleza suficiente para que el país no dependa de una sola pierna. 

La era del gas barato

Durante más de dos décadas, las termoeléctricas pagaron USD 1,30 por millón de BTU de gas, mientras ese mismo combustible podía venderse por alrededor de USD 6 en el mercado internacional. “Se ha venido priorizando el gas, entre otras cosas, por ese subsidio tremendo. Y nos hemos olvidado de las otras fuentes”, advierte Ángel Zannier. El resultado fue un sistema eléctrico con costos artificialmente bajos y una competencia desigual para la hidroelectricidad, la energía solar y la eólica.

Hace dos décadas, la hidroelectricidad aportaba cerca del 60% de la generación y las termoeléctricas alrededor del 40%. Hoy esa relación prácticamente se invirtió. 

Paradójicamente, Bolivia posee uno de los mayores potenciales hidroeléctricos del planeta. Un estudio dirigido por el economista Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, ubica al país entre los seis con mayor disponibilidad de este recurso. 

Hora de cambiar el switch

¿Existe el riesgo de que alguno de esos siete focos que hoy funcionan con electricidad generada a partir de gas natural dejen algún día de encenderse? Para los especialistas, la respuesta es no. Pero con una condición: Bolivia debe comenzar desde ahora una transición energética que reduzca gradualmente su dependencia del gas y aproveche mejor el enorme potencial hidroeléctrico y de otras fuentes renovables que permanecieron relegadas durante las últimas dos décadas.

El camino tampoco pasa necesariamente por construir gigantescas represas. Francesco Zaratti sostiene que Bolivia puede avanzar mediante proyectos hidroeléctricos de distintas escalas, incorporados progresivamente al Sistema Interconectado Nacional. Como ejemplo, menciona el complejo de Zongo, donde varias centrales desarrolladas en diferentes etapas operan de manera integrada. 

A su juicio, ese modelo demuestra que es posible incrementar la generación eléctrica de manera gradual, con inversiones menores y plazos de ejecución considerablemente más que los que exige el desarrollo de un nuevo yacimiento gasífero.

Esa visión no proviene únicamente del Growth Lab de la Universidad de Harvard. La tesis “Mirada al 2050 de Bolivia con 100% de oferta hidroeléctrica hacia la integración eléctrica sudamericana”, del investigador Nin Zabala, concluye que el país tiene el potencial para cubrir toda su demanda futura de electricidad con generación hidroeléctrica e incluso disponer de excedentes para la exportación, siempre que desarrolle la infraestructura necesaria.

Al final, todo vuelve a los diez focos de esa casa cualquiera. ¿Con qué energía seguirán funcionando dentro de diez o veinte años? La respuesta definirá no solo el futuro del sistema eléctrico, sino también el de una economía que deberá aprender a producir más energía consumiendo menos gas.

”No podemos caminar con una sola pierna” 

Francesco Zaratti. Físico y analista en hidrocarburos

 “Estamos mirando algunos árboles y no el bosque. La pregunta no es solamente cuánto gas queda, sino cómo garantizar que Bolivia siga teniendo la energía suficiente para mover su economía. Hoy tenemos dos piernas: los hidrocarburos y el sistema eléctrico. La primera atraviesa una crisis profunda y necesitará años para recuperarse. Por eso hay que fortalecer la otra. No podemos caminar en una sola pierna; eso no es caminar, es saltar hasta caerse. Las fuentes renovables permiten avanzar mucho más rápido y con inversiones de otra escala. Un plan de transición energética no significa apagar el gas, sino utilizarlo mejor mientras la electricidad gana protagonismo.” 

No estamos frente a una crisis energética como la de países que sufren apagones. Bolivia enfrenta es una crisis de hidrocarburos. Todavía contamos con un sistema eléctrico sólido, pero debemos fortalecerlo antes de que la debilidad de una parte termine afectando a todo el sistema.” 

“Se necesita seguridad jurídica para invertir” 

Ángel Zannier. presidente de la Cámara Boliviana de Electricidad

 “El sector privado puede liberar al Estado de realizar inversiones en el sector eléctrico. Pero para eso necesita dos cosas: una recompensa adecuada y seguridad jurídica. El inversionista debe saber que estará en igualdad de condiciones con todos y que no será objeto de decisiones arbitrarias. Un mecanismo muy transparente son las subastas. La autoridad define cuánta energía necesita y de qué tecnología; luego se presentan los interesados, primero se evalúa su capacidad técnica y financiera y finalmente se adjudica al que ofrece el menor precio. Así se eliminan favoritismos y discrecionalidad.”

“En Hidroeléctrica Boliviana construimos dos centrales, siete kilómetros de túneles, doce kilómetros de líneas de transmisión y 90 megavatios de capacidad instalada en apenas tres años. Todo depende de cómo se encaren los proyectos y de generar condiciones para que invertir en energías renovables sea realmente competitivo”.

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