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Una imagen vale más que mil palabras. En este caso, un letrero en la fachada, cuyo mensaje deja leer ‘En venta’, resume el fin del ciclo de operaciones y salida del mercado cruceño del hotel Las Palmas, un complejo ‘tetraestrellas’ que se mantuvo vigente por más de tres décadas en la ‘ciudad de los anillos’.

En el lugar, las personas que todavía permanecen y ejercen vigilancia de las instalaciones, se limitaron a señalar que ya no reciben huéspedes y que el hotel cerró sus puertas en 2020, meses después de la incursión de la pandemia de coronavirus a Santa Cruz.

En el número de referencia estampado en el letrero comentan que los propietarios son personas de la tercera edad que decidieron vender el hotel. “Es todo por cuanto puedo informar”, describen en un mensaje de WhatsApp.

A juzgar por el presidente de la Cámara Hotelera de Santa Cruz, Marco Antonio Cortez, el cierre de cualquier empresa en un país, como el nuestro, es lamentable porque se pierden fuentes de trabajo

El sector está atravesando uno de sus peores momentos y si algún empresario opta por el cierre, es debido al escaso apoyo recibido de las autoridades. En otros países, los gobiernos han inyectado liquidez a las empresas para reactivarlas, y por medio de ellas, sus economías. Sin embargo, nosotros hemos estado más inmersos en lo político que atendiendo la salud de la población y la reactivación de la economía”, insinuó.

Cortez asegura que es difícil señalar con precisión el número total de establecimientos que no resistieron los efectos de la pandemia y las medidas de restricción impuestas para contener el virus. “Sabemos que muchos establecimientos atraviesan momentos difíciles y están tratando de sobrevivir. Hay hoteles con mucha tradición que han optado por un cierre temporal”, afirmó, al referir que, a pesar de todo, el sector se mantiene optimista y cree que con el tiempo todo mejorará.

Sin duda, a deducir por Cortez, uno de los sectores más afectados por la emergencia sanitaria es el turismo en general, y, por supuesto, la hotelería, en particular. Explicó que cuando empezó la pandemia se creía que a estas alturas de 2021 estaría comenzando la recuperación del sector; pero hoy, vemos que recién se dará en 2022.

Expresó que son varias las secuelas que obligaron a los emprendedores hoteleros a reinventarse, generar nuevos productos y servicios para sobrevivir y afrontar estos tiempos de mucha incertidumbre. “Ahora, los centros de hospedaje han readecuado su oferta, hacia un público más local, brindando medidas de bioseguridad, calidad, y todo, a precios accesibles”, complementó Cortez.

Entre otras medidas para dar respiro al sector, sugirió incentivar el turismo. Por ejemplo, anotó que algunos países están impulsando el turismo interno. “En nuestro caso, tenemos muchos atractivos que pueden interesar a viajeros del oriente como a los de occidente del país. Se debe impulsar la llamada ‘staycation’; es decir, tener vacaciones, pero en lugar de viajar realizarlas donde uno vive”, remarca, al dar cuenta que los municipios juegan un rol importante brindando diferentes actividades que puedan realizar sus ciudadanos.

Otra medida, a su criterio, sería la de trasladar todos los feriados a un viernes o lunes, para generar fines de semana largos. Cree que esto apoyaría a las provincias.

Para el expresidente de la Cámara Departamental de Hotelería de Santa Cruz y gerente de Villa Magna Apart Hotel, Herman López, son varios los factores que en sumatoria hicieron inviables las operaciones y llevaron a la quiebra a varios centros de hospedaje.

Entre otras variables, citó la pandemia que generó un grave déficit en el flujo de efectivo de prácticamente todas la empresas del sector, lo que hizo insostenible su operación en poco tiempo. Alude que muchos hoteles venían arrastrando pérdidas desde 2019, a causa de las movilizaciones y paros por motivos políticos.

En criterio de López, el aumento de competencia informal de los últimos años, propiciada por la incursión de varias plataformas digitales, como Airbnb, afectó la afluencia de huéspedes a los hoteles, causando una merma en sus ingresos. “El incremento de las cargas laborales de los últimos años (dobles aguinaldos y aumento de sueldos retroactivos) sin que se hayan incrementado las ventas afectó a muchísimos hoteles arrastrándolos lentamente a la insolvencia”, puntualizó.

Secuelas del virus

Desde la Secretaría Municipal de Recaudaciones (SER) del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra se informó que en la gestión 2020 formalmente siete centros de hospedaje (cuatro alojamientos, dos residenciales y un hostal) dieron de baja sus licencias de funcionamiento, con lo que cesaron su actividad económica.

No obstante, en esa repartición creen que existe un sinnúmero de establecimientos que salieron de la actividad, pero que formalmente, con apersonamiento físico, no procedieron a dar de baja a su actividad económica. “Hay muchos alojamientos y residenciales con sus puertas cerradas”, aludieron.

Según la coordinadora del programa de implementación a la promoción turística en Santa Cruz, Daniela Palaguerra, tras un año de crisis, la pandemia paralizó la actividad turística con el cierre de aeropuertos y fronteras del país. Infiere que el sector hotelero ha sido duramente golpeado y que las secuelas se reflejaron por la inasistencia de huéspedes, el cese temporal de actividades y el cierre definitivo del establecimiento de hospedaje.

Hizo notar que la Gobernación aprobó varias medidas de alivio para reactivar al sector hotelero.


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