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La actual crisis económica que atraviesa el mundo, y de la que no es ajeno el país, impactó de lleno en uno de los negocios acostumbrado a rodar en las vías de la certidumbre y a tener aceptables márgenes de rentabilidad.

Así, durante los primeros siete meses de esta gestión, la importación de vehículos ‘0’ km tuvo un valor de $us 344 millones, un 30% menos, si se lo compara con similar periodo de 2019 cuando las compras sumaron $us 491 millones. Dicha caída se acentúa aún más si se toma en cuenta que en 2018 las importaciones llegaron a los $us 504 millones.

Por ejemplo, en el caso de la importación de vehículos para pasajeros, de $us 525 millones en el periodo enero-julio del año pasado cayó a $us 175 millones hasta julio de 2020. Mientras que, las adquisiciones de los motorizados para uso industrial pasaron de $us 374 millones a $us 144 millones y las compras de unidades para el sector no industrial cayeron de $us 60,5 millones a $us 25 millones, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), elaborados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Jhony Mercado, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, sostuvo que la menor importación de vehículos nuevos es una respuesta directa a la crisis que están sufriendo los grandes fabricantes que recién están tratando de reactivar su producción, dañada por la pandemia, que los obligó a parar.

Mercado recordó que Renault, a mediados de marzo, anunció la suspensión temporal de la producción en todas sus empresas excepto las radicadas en China y Corea del Sur, lo mismo hicieron las firmas estadounidenses General Motors, Ford Chrysler, las japonesas Honda y Toyota, y la alemana Audi.

“Hay un cambio de escenario que las importadoras nacionales ya han tomado en cuenta. Las personas, más que nunca están priorizando sus gastos. Es por eso que las distribuidoras de autos nuevos deben tener una mayor inventiva y aprovechar al máximo los pequeños márgenes de reactivación que se irán dando en el país”, indicó Mercado.

Las importadoras nacionales

Frente a este escenario, desde las empresas consultadas, que se dedican a la importación y comercialización de vehículos nuevos, coincidieron en señalar que de marzo a agosto la situación estuvo complicada y que la reducción en las ventas los obligó a generar nuevas estrategias comerciales como la reducción en los precios, descuentos en las cuotas, servicios posventa personalizados bajo un sistema online mejorado y con un mayor alcance.

Erick Saavedra, CEO de Toyosa, indicó que la atención personalizada fue el mejor aliado en esta cuarentena, pues pusieron a disposición de sus clientes el traslado y entrega de unidades hasta el domicilio de los mismos. También reforzaron su atención en línea y apostaron por los canales digitales para brindar un mejor servicio.

En cuanto a la reducción de las ventas, Saavedra señaló que se dio en todos sus segmentos; sin embargo, precisó que Toyosa brinda una gama amplia de vehículos de ciudad, trabajo, maquinaria y motocicletas que se acomodan a cualquier segmento y bolsillo de los bolivianos, con la mejor calidad y garantía del mercado automotriz.

El empresario precisó que en relación al periodo enero-septiembre del año pasado, se puede percibir una disminución considerable de las ventas debido a la actual situación mundial; no obstante, considera que en estos meses se dará una lenta reactivación de la que quieren se parte.

“Es importante destacar que nuestros vehículos para los sectores empresariales fueron los mejores aliados en esta época, y la calidad de los mismos hace que los clientes que buscan una inversión segura prefieran la marca Toyota”, dijo Saavedra.

Adolfo Áñez, gerente de División Vehículos Livianos de Nibol, empresa que comercializa la marca japonesa Nissan, subrayó que hubo meses en los que prácticamente no se vendió nada, pero considera que a medida que se fue reabriendo la economía, los vehículos comerciales y utilitarios (Frontier, Urvan) llevan la delantera y han tenido una mejora acelerada, a tiempo de puntualizar que los motorizados de pasajeros (automóviles y vagonetas) han sido un poco más lentos en reactivarse.

Áñez tiene confianza en que el mercado va a recuperar el vigor en los siguientes meses y que una señal de aquello es que la demanda de atención posventa tuvo una inmediata reactivación.

Similar criterio tuvo, Jaime Vaca Pereira, gerente general de Honda Autobol, que señaló que en general las ventas de la empresa cayeron un 10% y que el grueso de los ingresos se apoyaron en los Honda WR-V que tuvieron una importante demanda y cuyos precios oscilan entre los $us 20.000 y los $us 35.000.

Vaca Pereira explicó que los primeros meses de la cuarentena se tuvieron que ir adaptando a la nueva realidad que los obligó a renovar sus publicidades y a estar más presentes en las redes sociales, para llegar de una forma efectiva a sus clientes.

A su vez, desde la empresa Autokorp indicaron que durante la cuarentena realizaron ajustes en todos sus precios, reduciendo sus márgenes de ganancia para seguir manteniendo su política comercial de ofrecer vehículos accesibles y de gran calidad, para dar la posibilidad a sus clientes de cumplir el sueño de tener un 0 km.

Adicionalmente, la compañía activó una campaña de precios promocionales de abril hasta agosto y en septiembre tienen costos más bajos que la Expocruz 2019, ya que desde esta firma consideran que tener un vehículo propio ya no es un lujo, sino una necesidad.

Las proyecciones

Vaca Pereira se puso el desafío de vender hasta fin de año unos 200 vehículos Honda WR-V, en donde la versión mecánica los ofrece a $us 16.900 y la automática a $us 20.900 y en seguir mejorando su sistema de venta online.

Saavedra dijo que busca apoyar la reactivación del sector industrial y ofrecer al ciudadano una solución de movilidad y seguridad a tiempo de adelantar que Toyosa, rumbo a sus 40 años de creación, dará sorpresas positivas en el 2021.

Algo que desde Nibol y Autokorp también buscan concretar durante el próximo año.