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Para los industriales del país la propuesta de crear un impuesto a la riqueza va a promover incertidumbre, inseguridad jurídica y ahuyentará la inversión privada nacional y extranjera, por lo que desde la Cámara Nacional de Industrias (CNI) expresaron su rechazo a la propuesta del candidato a la presidencia por el MAS, Luis Arce, de la creación de un impuesto a la riqueza, que consideran, generará un efecto de desindustrialización. 

Para el ente matriz de los industriales bolivianos, durante los últimos 14 años, se impulsó un proceso de desindustrialización de la actividad manufacturera en el país y se generó un escenario adverso a la iniciativa privada industrial, creando fábricas estatales que son deficitarias en su mayoría.

La CNI también precisó que en el mismo período se alentó la importación de productos extranjeros sustituyendo la producción nacional, lo cual generó un deterioro en la inversión y producción con sello Hecho en Bolivia, y, a su vez, promovió los déficits en balanza comercial y la caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN), por lo que remarcó que los industriales consideran la propuesta del impuesto a la riqueza del candidato Arce como desconocimiento y destructivo del sector industrial privado. 

Sobre el tema, el analista económico, Jaime Dunn, puntualizó que esta propuesta es una falsa idea de justicia social, pues el querer trasladar recursos de la inversión privada a la pública no garantizan su adecuada administración.

Un segundo aspecto que observa Dunn es que en este contexto, los grandes inversores optaran por no dejar sus recursos en el país y un tercer punto que hace inviable la propuesta, según el analista, es que por lo general los propietarios de grandes fortunas tienen su dinero invertido y no en efectivo.

“Creando más impuesto no se soluciona la industrialización del país, sino que es obligación del Estado crear las condiciones para que haya más inversiones privadas”, dijo Dunn.

Para Germán Molina, esta propuesta no es nueva, pues ya fue propuesta en España y puesta en práctica en Francia con poco éxito, pues los afectados dejaron el país o buscaron obtener otras nacionalidades para precuatelar sus intereses.

Molina lamentó que se siga recurriendo a estrategias que no son sostenibles y que se sigan hablando de industrialización cuando en el mundo se trabaja sobre el desarrollo digital.

Cabe recordar, que Arce indicó que hoy más que nunca es tiempo que los que tienen grandes fortunas sean solidarios con los que menos tienen, a tiempo de asegurar que el impuesto a las grandes fortunas solo afectaría al 0,01% de la población boliviana y que este permitiría una recaudación anual de unos $us 400 millones que serían invertidos para reactivar la economía nacional.