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En tiempos de crisis, urge que el nuevo Gobierno confíe más en el sector privado, aseguró Pedro Sánchez Peña, presidente de la Cámara Binacional de Comercio e Industria Boliviano-Paraguaya. Dice que es importante mirar hacia el Atlántico, aprovechando la soberanía en la hidrovía Paraná-Paraguay. Para él, urge construir Puerto Busch.

_¿Qué tan importante es la relación comercial entre Bolivia y Paraguay?
La relación boliviano-paraguaya es muy importante para abrir una plataforma comercial de productos bolivianos. Nuestra relación debe ser muy fructífera, al tener al alcance el río Paraguay-Paraná: son 3.400 kilómetros de longitud que nos llevan hasta el Atlántico, saliendo por Uruguay. Esto nos da una facilidad para los productos agrícolas del oriente boliviano y nos permite sacar estos productos a menor costo a los mercados de Europa y Asia.

Esa es una de las grandes ventajas que tenemos. El año pasado, en julio, cuando vino el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y todo su gabinete e hicieron un gabinete conjunto con el anterior Gobierno (de Evo Morales); se firmaron varios convenios de trabajo y cooperación.

Esto nos abre a nosotros la posibilidad de desarrollar Puerto Busch. Creo que como país es importante empezar a trabajar, como Estado boliviano y como sector privado, la explotación del río Paraguay-Paraná.

Por eso, es importante ver la posibilidad de construir la carretera desde Mutún hasta Puerto Busch; actualmente hay una, pero no está asfaltada. Este puerto tiene una connotación multiplicadora para la economía, especialmente en la agricultura del oriente y los productos en general.

_¿Qué tan importante es la hidrovía Paraguay-Paraná?
En su trayecto hay 110 puertos, entre Brasil, Argentina y Paraguay. En Bolivia hay cinco, sobre el Canal Tamengo. Necesitamos un sexto, que es el más importante: Puerto Busch.

Tenemos a Gravetal, Puerto Jennefer y otros más, pero son chicos. Debemos hacer un megapuerto para que puedan recibir minerales, líquidos, e incorporar sólidos; todo lo que sea inherente a las exportaciones e importaciones bolivianas. Eso nos va a dar la soberanía total.

Porque desde el Atlántico llegas, sin necesidad de pasar por el Canal de Panamá, a los mercados europeos y asiáticos. El año pasado, la Cainco y los productores hicimos un seminario sobre el desarrollo de Puerto Busch, al cual asistió el expresidente Evo Morales, y se firmó una asociación público-privada, para conseguir los recursos y la construcción del puerto.

_¿Qué debe pasar para impulsar el uso de la hidrovía?
Se debe tener una política clara del Estado para apoyar la iniciativa del sector privado, porque el Estado solo no va a poder, pero sí necesitamos el aval estatal para que los empresarios privados seamos los que impulsemos el desarrollo de Puerto Busch y la hidrovía. Necesitamos que el Estado no esté malgastando los recursos de los bolivianos, sino que invierta en cosas que son productivas para el país. El sector privado es el único que te puede asegurar salarios, impuestos y fuentes de empleo reales. Lo que tiene que hacer este Gobierno es achicar al Estado. Tenemos más de medio millón de empleados, que son poco productivos. Y si quiere salir de esta crisis, tiene que buscar el apoyo del sector privado.

Sin el sector privado, la economía de Bolivia no tiene solución. Es el empresariado el que le va a dar viabilidad a la economía nacional. Vamos a generar riqueza, impuestos y fuentes de trabajo, pero necesitamos que el Estado nos asegure las inversiones. Vamos a traer inversión extranjera. País que no exporta, país que no invierte, es país que no crece. Así de sencillo.

_¿Cuál será el aporte del sector privado en el desarrollo del megapuerto?
Será inversionista, pero con las garantías reales del Estado. Los retos que tiene Bolivia son muchos en las actuales condiciones, y primordial es tratar de normalizar el aparato productivo, que está en manos del sector privado.

Pero lo que tenemos que hacer es estimular la producción del sector privado que va a generar riqueza. El reto más importante será poder llegar a los mercados internacionales con nuestros productos alimenticios. El desafío está en conquistar los mercados del exterior. Tenemos que ser el granero del mundo.

Bolivia es un país muy rico, pero con una política estatista. El nuevo Gobierno debe confiar más en el sector privado, porque es el único que genera empleo. No hay otro sitema. Entonces, o nos volvemos un país productivo o uno mediocre y chico, con problemas en su crecimiento, porque el boom económico, que se vivió entre 2005 y 2014, no se volverá a repetir.

Las condiciones de la economía mundial son otras. Ahora ya no hay una demanda de los minerales y el precio del petróleo se cayó al mínimo.