Cuando terminó Bioquímica en la Universidad Católica de Córdoba(Argentina) imaginaba su futuro en la industria farmacéutica. Una oportunidad inesperada lo llevó al sector asegurador y cambió el rumbo de su carrera. Hoy, José Luis Camacho Miserendino preside el Grupo Empresarial de Inversiones Nacional Vida y sostiene que las empresas no se construyen alrededor de la coyuntura, sino de una visión capaz de proyectarse durante décadas.
- ¿Qué debe tener una empresa para pensar más allá del siguiente balance?
Lo primero es una visión clara de hacia dónde quiere llegar. En nuestro caso, la planificación estratégica terminó convirtiéndose en el ADN del grupo. Planificamos, controlamos, fiscalizamos y desarrollamos. En 2014 presentamos al directorio una propuesta para los siguientes diez años que buscaba diversificar riesgos y preparar a la organización para un entorno distinto al que vivía el país. Esa hoja de ruta dio origen a proyectos como la Clínica Las Américas, la expansión hacia Paraguay y nuevas inversiones que hoy forman parte del grupo. Cuando existe una visión de largo plazo, cada decisión deja de ser aislada y responde a un mismo propósito.
- Esa visión también transformó una pequeña aseguradora en un grupo empresarial. ¿Cómo se sostiene ese crecimiento durante más de dos décadas?
Cuando llegué a Nacional Seguros, en 2003, era la compañía más pequeña del mercado y tenía apenas 58 colaboradores. El reto era construir una organización capaz de crecer sin perder su rumbo. Con el tiempo incorporamos nuevos negocios, fortalecimos los equipos y ampliamos nuestras inversiones. Hoy, entre las compañías aseguradoras, la Clínica Las Américas y las operaciones en Bolivia y Paraguay, el grupo genera más de 3.000 fuentes de empleo. Ese crecimiento responde a una misma forma de trabajar: planificar antes de ejecutar y entender que los proyectos importantes requieren tiempo, disciplina y equipos comprometidos.
- ¿Por qué un grupo asegurador decidió apostar por la construcción de una clínica?
Nuestra experiencia en seguros de salud nos permitió identificar una necesidad que iba mucho más allá de vender una póliza. Vimos la oportunidad de integrar el seguro con la prestación médica para construir un ecosistema diferente. Nunca pensamos en hacer una clínica más. La idea era contribuir a cambiar la forma de hacer medicina privada en Bolivia. Por eso el proyecto se desarrolló por etapas, con estudios de mercado, planificación de largo plazo y una alianza con el Hospital Albert Einstein de Brasil, que aportó conocimiento, procesos y formación para los equipos médicos. La infraestructura era importante, pero el verdadero desafío era construir un modelo de atención con estándares internacionales.
La expansión del grupo también llevó a mirar fuera de Bolivia. El destino no fue casual. Paraguay aparecía como un mercado pequeño, pero con reglas estables para invertir.
- ¿Qué encontró en Paraguay que terminó modificando la visión regional del grupo?
Buscábamos un entorno que ofreciera previsibilidad. Siempre digo que las inversiones buscan certeza y que el talento no tiene fronteras. Paraguay llevaba muchos años construyendo condiciones estables para atraer capital, y eso permitía proyectar inversiones de largo plazo. Empezamos con el sector asegurador, luego incorporamos Conecta, desarrollamos inversiones en ganadería y promovimos alianzas con empresarios bolivianos y paraguayos. Más que un nuevo mercado, encontramos un espacio para crecer con reglas claras y para aprender que la internacionalización no consiste solamente en abrir operaciones, sino en construir relaciones de largo plazo.
- Ese crecimiento fue mucho más allá de los seguros. ¿Cómo evolucionó la apuesta del grupo en Paraguay?
Comenzamos con la adquisición de Fénix Seguros y, a partir de esa base, fuimos incorporando nuevos proyectos. Creamos Conecta Paraguay, especializada en gestión de talento humano, desarrollamos inversiones en el sector ganadero y seguimos identificando oportunidades en distintas actividades económicas. No buscamos crecer por acumular empresas; cada inversión debe aportar valor al conjunto, fortalecer la presencia regional del grupo y abrir espacios para futuras alianzas entre Bolivia y Paraguay.
- El grupo también participa en Madisa, Las Lomas y otros negocios. ¿Cómo se administra una diversificación tan amplia?
La diversificación solo tiene sentido si responde a una estrategia. Nosotros distinguimos tres roles: somos gestores empresariales en las compañías que administramos directamente; inversionistas institucionales en empresas donde participamos sin ejecutar la operación, como Madisa o la Clínica Las Américas; y promotores de nuevos proyectos, como ocurre con inversiones en Paraguay o Las Lomas. Esa estructura nos permite mirar distintos sectores sin dispersarnos. No se trata de comprar por comprar, sino de identificar talento, complementar negocios, generar sinergias y cuidar el valor de cada inversión.
- Después de tantos proyectos, ¿qué cree que define su forma de liderar?
Invertir es un acto de confianza. Esa confianza se construye con responsabilidad, resultados y equipos capaces de ejecutar una visión. Ningún proyecto importante depende de una sola persona; depende de quienes creen en esa idea y la convierten en realidad. Yo siempre digo que no heredamos el futuro, lo construimos con responsabilidad, con la confianza que nos dieron y con la responsabilidad que nosotros mostramos. Pero también hay que hacerlo con amor, pasión y fe. Para mí, la prosperidad empresarial solo tiene sentido cuando genera impacto social y mejora la vida de las personas.