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¿Se imagina usted viajar entre 15 y 24 horas por la vía antigua Santa Cruz-Cochabamba? ¿O transitar como alternativa por la ruta al norte en un manto de baches entre los tramos Warnes-Montero y Bulo Bulo que no parecen más que una carretera bombardeada? Las últimas lluvias caídas en el departamento han dejado deteriorados cientos de kilómetros en ambas rutas de la principal arteria que tiene el país y complican el tránsito vehicular.


Las persistentes lluvias caídas desde hace 15 días, principalmente en el departamento de Santa Cruz, han perforado la carretera en ambos polos. 


Para la mayoría de los choferes e incluso para los representantes municipales de algunas provincias afectadas viajar por la vía antigua es un infierno. 
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) instruyó ejecutar un bacheo de emergencia o también denominado leve durante dos semanas hasta que pase la temporada de lluvias. 


Vía crucis por la vía antigua
En un contexto de llovizna y un cielo oscuro, preludio de nuestro recorrido por la carretera antigua, la primera mala impresión comenzó con más de una veintena de baches en el km 9 de la carretera a La Guardia y luego seguiría hasta la localidad de La Guardia en el km 20. Ariel (chofer) y Jorge Gutiérrez (fotógrafo) fueron testigos del hecho. 


    Una vez llegando a La Angostura, personal de la Policía en el retén nos advierte sobre el mal estado de la vía. A partir de allí hasta Pojo (323 km), el chofer tuvo que hacer malabares para intentar desviar los huecos, pero casi fue imposible. Rabia e indignación se apoderan no solo de los conductores, sino de la gente que viaja y de los agricultores que tienen que sacar sus productos desde los valles orientales a los mercados locales. En la ruta hay camiones y trufis clavados en un camino prácticamente con un asfalto inexistente. 


   Las alcaldías de La Guardia y Comarapa hacen votos para que la situación cambie lo antes posible.   
   Solo para citar, desde el km 9 de la carretera a La Guardia hasta Comarapa hay unos 870 baches. Lo peor de todo se vive entre Comarapa y Pojo. Pese a que el tramo está en ejecución por la empresa china Sinopec International, en unos 20 km hay lodo y pozos que afectan el tránsito. Es más, maquinaria trabaja cada dos horas, por lo cual hay restricción vehicular. Este tramo es de 42,5 km.
La carretera La Siberia-Comarapa forma parte de la ruta 7 de la Red Vial Fundamental y conecta la capital cruceña con la cochabambina.


Esta vía no ha dejado de ser importante pues permite la circulación de una cantidad impresionante de artículos agrícolas que se producen en los valles cruceños y que son transportados a mercados de Cochabamba y Santa Cruz para el abastecimiento de la canasta familiar.
Lo extraño del caso es que una vez que se pasa el límite fronterizo entre Santa Cruz y Cochabamba, en el territorio del valle cambia la situación. Pese a que hay huecos, la vía está en buenas condiciones. Llegar hasta Cochabamba demoró 16 horas de viaje, esto en  vagoneta; sin embargo, un camión tarda entre 20 y 24 horas.

Carretera al norte
El descontento de los transportistas y de los viajeros por el mal estado de las vías troncales que conectan principalmente las regiones de Santa Cruz y Cochabamba persiste por la vía al norte. Una lluvia de meteoritos parece que ha cubierto toda la capa asfáltica del tramo Montero-Yapacaní-Bulo Bulo.


Una fuerte presión del transporte regional hizo que la ABC instruya de manera inmediata la ejecución de un mantenimiento de emergencia; es decir, tapar baches de manera precaria mientras dure la lluvia, ello con el objetivo de paliar en  algo los fuertes golpes que recibe el transporte.
La firma Sinopec ejecuta los trabajos. Durante esta semana desplazó tres grupos para rellenar los huecos. 


Luego, entre las zonas de Entre Ríos-Ivirgarzama-Chimoré y El Sillar, hay baches, pero son de pequeña escala. 

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