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El hecho de que en Bolivia las previsiones del sector financiero se hayan incrementado de agosto de 2019 a agosto de 2020 en un 20%, cuando la mora ha bajado en realidad del 2% al 1,9% en el mismo periodo, nos indica que de manera preventiva el regulador y las entidades han optado por tomar medidas ‘precautorias’ ante el posible incremento de la mora.

Las cifras surgen del informe de agosto de 2020 de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI). Las previsiones tienen tres componentes: específicas, genéricas voluntarias para pérdidas futuras aún no identificadas y las cíclicas que se constituyen justamente ajustándose a los ciclos económicos.

El analista financiero, Jaime Dunn De Avila, explica que el riesgo crediticio es el factor más importante que debe gestionar cualquier entidad financiera. “En los ciclos expansivos de la economía se ha observado que hay un mayor ritmo de crecimiento de cartera con bajos niveles de mora. Sin embargo, en los ciclos recesivos, como los de ahora, los deudores pueden tener dificultades en el pago de sus deudas, lo que incrementaría la cartera en mora”, afirmó.

Entonces, eso obliga a las entidades financieras a realizar mayores previsiones. “El problema del incremento de las previsiones es que también reduce la expansión del crédito y probablemente el ritmo de crecimiento económico”, advirtió Dunn De Ávila.

Esta menor liquidez generada por el diferimiento de créditos fue advertida por la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban). Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de Asoban, dijo que el fortalecimiento del patrimonio de las entidades proviene de la reinversión de las utilidades. “Después de 10 meses de no recibir los flujos de recursos del cumplimiento de los créditos, el sistema bancario no generará las utilidades necesarias para fortalecer su patrimonio, por lo que la expansión crediticia también se verá afectada”, advirtió.

Así, las utilidades del sector cayeron de Bs 1.424 millones a Bs 872 millones en el último año (agosto 2020-ASFI).

¿Efectos? en 2021

Los efectos del diferimiento, todavía no se conocen a ciencia cierta los impactos de la pandemia en la calidad de la cartera de los bancos. Se observará el deterioro cuando terminen dichas postergaciones de pago de crédito, que sirvieron de apoyo y “respiro” a los deudores. Finalizado el diferimiento, como dicen los otros expertos, Dunn considera que se verá realmente quién está con capacidad de pago y se revelará la calidad real de la cartera.

Sin embargo, a la fecha la mora está todavía en niveles históricamente bajos y las previsiones son lo suficientemente robustas.

El experto en banca Jorge Velasco coincide en que los efectos recién se verán a principios de año y por eso los bancos son previsores y deben constituir más previsiones y hacer otras acciones para anticiparse al problema.

Asimismo, dijo que la ASFI planteó un nivel de previsiones reguladas para evitar que los bancos paguen utilidades contables por los ingresos financieros que se generan de la cartera diferida, pero que no están ingresando; es decir, son solo contables. Esa propuesta ha sido devuelta a la entidad reguladora para que la revisen y todavía no han vuelto a decir nada.

Para el economista José Alberti hay que ser categóricos de que el sistema financiero presenta indicadores robustos de solvencia y liquidez. En ese sentido, la estabilidad financiera, pese a la crisis económica, es una realidad que se debe cuidar. “La autoridad monetaria, la ASFI y la banca están haciendo esfuerzos coordinados para continuar con esa fortaleza que ha caracterizado al sistema financiero boliviano”, precisó.

El asesor financiero Mauricio Ríos García es menos optimista y anticipa un 2021 complicado por el déficit fiscal de la presente gestión y la falta de liquidez en el sector bancario y financiero.