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Hay tensión en el seno de los trabajadores. Por un lado, los obreros de la construcción no reconocen a las actuales autoridades de la Central Obrera Departamental de Santa Cruz (COD) y exigen su renuncia, mientras que la autoridad máxima de la COD ve en las demandas intereses económicos.

Lo cierto es que desde la tarde del martes la atención en la COD se encuentra suspendida ya que sus puertas se encuentran encadenadas y si hasta el lunes no hay un llamado a elecciones existe la amenaza de que la entidad será nuevamente tomada.

Sósimo Paniagua, secretario ejecutivo del COD, indicó que la entidad no se encuentra tomada y lamentó que un grupo de trabajadores, que no representan a la mayoría, realice este tipo de medidas de presión en la que observa intereses económicos.

Paniagua rechazó que la COD o él representen a algún partido político y que la actual directiva busque quedarse indefinidamente, sino que en el congreso que se realizará en octubre serán los trabajadores los que tengan la última palabra.

“No pueden tomar la COD, pues no es solo de un sector, sino de todos los trabajadores, si hacen eso estarán incurriendo en un delito. Creo que tras estas protestas hay un interés económico y eso es lamentable”, sostuvo Paniagua.

A su vez, Marco Antonio Becerra, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Construcción de Santa Cruz, criticó que se quiera confundir a los obreros al indicar que hay algún interés económico en la protesta.

Becerra reiteró que si hasta el lunes los actuales dirigentes no hacen un llamado a las elecciones, la COD será tomada por tres organizaciones diferentes que representan a los obreros y  se harán cargo hasta las nuevas elecciones.