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Los apicultores del departamento se asemejan a un oasis en el desierto, ya que son uno de los pocos sectores productivos que no tienen números rojos debido a la cuarentena y que, por el contrario, en estos cuatro meses (abril, mayo, junio y julio) en comparación con 2019 registran un incremento de sus productos en un 400%; es decir, que sus ventas se han cuadriplicado.

Nilo Padilla, presidente de la Asociación de Apicultores del Departamento de Santa Cruz (Adapicruz), se mostró satisfecho e indicó que debido al coronavirus la población empezó a girar su mirada en las bondades preventivas y fortificantes que tiene la miel y el propóleo, por lo que su consumo tuvo un importante incremento.

Osvaldo Soruco, gerente de Adapicruz, detalló que hasta 2018 el grueso de la producción, entre 100 y 200 toneladas de miel, se destinaban anualmente al Programa de Lactancia y al Subsidio familiar, pero que el año pasado ese acuerdo con el Gobierno quedó sin efecto, por lo que todo lo almacenado se destinó al mercado cruceño.

Soruco informó que ese producto contó con una demanda total, lo que representa un aumento de un 400% con respecto a abril-julio del año pasado, mientras que en lo que respecta a las ventas la mejora es de un 100% comparado con el periodo anterior.

En cuanto a los precios, el kilo de miel se comercializa entre los Bs 50 y 70, mientras que en los centros productivos su costo no supera los Bs 50, ya que el apicultor se ahorra el pago del transporte.

Emilio Torrico, productor de miel de La Guardia, cuenta con unas 300 colmenas, y sostuvo que la demanda ha superado sus expectativas, por lo que espera que la cosecha de julio y agosto tenga una buena producción para poder seguir respondiendo a la demanda que hay en el mercado cruceño.

Con 100 colmenas, la ingeniera en alimentos, Elena Ágreda, desde hace nueve años se dedica a la apicultura y como pocas veces ve que su producción de propóleo tiene una demanda mayor, al igual que la miel, por lo que las ventas se han incrementado en un 70% y 50%, respectivamente

Algo que la impulsa a seguir en el negocio a pesar de que cada día debe llevar más lejos sus colmenas para encontrar zonas libres de agroquímicos para que la miel que se produzca sea de alta calidad.

Si bien la demanda de miel es alta, los productores no llegan a cubrir la demanda que hay en el mercado, por lo que algunos comerciantes aprovechan la coyuntura para adulterar el producto y mezclarlo con jarabe de azúcar, algo que, de acuerdo con Ágreda se puede detectar al poner esa miel en un vaso con la mitad de agua y agregarle cinco gotas de yodo, si el producto se torna oscuro significa que es adulterado, si mantiene su color la miel es de calidad.