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Las cifras son claras. Hasta el 31 de octubre, según datos del Ministerio de Economía, la deuda interna del Tesoro General de la Nación (TGN) llegó a Bs 64.887 millones. Desde diciembre del año pasado, este indicador se disparó un 46,52%, llegando al 24% del Producto Interno Bruto (PIB).

Según expertos, el incremento se produjo porque la anterior administración estatal tuvo que buscar financiamiento para enfrentar la pandemia, después de que la Asamblea Legislativa no aprobará una serie de créditos externos, argumentando que se cometieron fallas de procedimiento.

Con ocasión del acto de su investidura, el presidente Luis Arce Catacora acusó al Gobierno de transición de dejar una millonaria deuda al Estado y comprometer una serie de préstamos con organismos multilaterales.

Desde el Ministerio de Economía dieron cuenta a EL DEBER que antes de seguir incrementando el endeudamiento interno, “se deben evaluar las fuentes más baratas de financiamiento”.

Antes de seguir en detalle con el tema es necesario saber, ¿qué es la deuda interna en sí? Básicamente son los compromisos públicos que están en manos de los propios ciudadanos o empresas del país. Es decir, el acreedor es nacional.

Esta deuda se compone de obligaciones, de bonos y de letras que son compradas por personas particulares y compañías nacionales.

A diferencia de un crédito externo con organismos multilaterales y países vecinos, el endeudamiento interno es más fácil de conseguir.

“La mayoría son créditos que otorga el Banco Central de Bolivia (BCB) en condiciones relajadas; en tiempo de pago, tasa de interés y destino de los recursos”, señaló el economista Napoleón Pacheco.

Otra de las ventajas, según Jaime Dunn, especialista en finanzas, es que, a diferencia de los préstamos con organismos multilaterales, su gestión es a escala del Órgano Ejecutivo y no necesita de la aprobación del Congreso.

En ese sentido, ambos economistas indicaron que por este motivo el Gobierno de transición tuvo que endeudarse y sostener así el elevado gasto estatal.

¿Cómo comenzó?

Economistas consultados señalan que los datos oficiales ya mostraban que los compromisos internos se incrementaban; incluso desde los primeros años de gestión del expresidente Evo Morales.

Por ejemplo, según datos extraídos del archivo digital del Ministerio de Economía, entre 2006 y 2013 -cuando los precios de las materias primas estaban altos a escala global- la deuda interna pasó de Bs 24.130 a Bs 27.881 millones, es decir, un 15,54% más.

Además, entre 2014 y 2019 creció de Bs 28.664 a Bs 44.277 millones, es decir, un 54,47% más.

Dunn explicó que la deuda interna sube cuando los Estados tienen problemas para mantener el ritmo de sus egresos. Es decir, gastan más de lo que recaudan.

Con relación al caso boliviano, el experto sostuvo que el endeudamiento interno comenzó a subir de forma paulatina desde 2014 cuando los ingresos por exportación de hidrocarburos y otros commodities que exporta el país comenzaron a bajar de precio.

“El endeudamiento subió para sostener la política expansiva del Gobierno de Evo Morales. Como los precios de las materias primas cayeron, necesitaban mantener el nivel del gasto (inversiones), por eso buscaron otra fuente de financiamiento”, aseguró.

En contrapartida, en el Ministerio de Economía indicaron que las aseveraciones de los expertos son falsas. Es más, desde esta cartera de Estado aseguraron que durante el Gobierno del exmandatario Evo Morales la deuda interna, medida en términos de la economía, se redujo considerablemente de 31% del PIB en 2005 a 14% en octubre de 2019.

“El incremento sustancial de la deuda interna se produjo durante la gestión del Gobierno de facto, elevándose hasta llegar al 24% del PIB en octubre de 2020”, contestaron desde el Ministerio.

Afirmaron que, según sus estadísticas, en 2017 este indicador representaba un 12% del PIB. El siguiente año llegó a un 14%, mientras que en 2019 la deuda interna llegó a un 16% del PIB.

No obstante, Dunn observó que el Poder Ejecutivo cuestione los compromisos asumidos por la expresidenta Jeanine Áñez. “El endeudamiento interno es donde más trabajó el Gobierno de Morales para financiar el gasto”, señaló.

Según el actual jefe de Estado, Luis Arce Catacora, recibió las riendas del Estado con una deuda millonaria. “El Gobierno transitorio endeudó al país en más de $us 4.200 millones, entre deuda interna y externa. Destaca principalmente la contracción de deuda con el BCB por $us 1.900 millones aproximadamente y $us 800 millones a través de subastas públicas de bonos del TGN”, dijo.

Hizo notar que “para cerrar el año programaron un endeudamiento de Bs 4.400 millones adicionalmente en el mercado interno”.

Sobre este tema, el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, informó que el Gobierno evaluará las condiciones financieras de los créditos para diseñar un paquete de sostenibilidad.

“Hay ciertos créditos que tienen distintos plazos, vencimientos, algunos pueden ser dos años, otros pueden ser a un año y están ya a la vuelta de la esquina; y hay que evaluar cómo lo vamos a financiar”, detalló.

En esa línea, la ministra de Planificación del Desarrollo, Gabriela Mendoza, afirmó que el Gobierno de Jeanine Áñez dejó una deuda por $us 1.522 millones, producto de 14 operaciones crediticias con organismos internacionales, de las cuales solo ocho fueron aprobadas por la anterior Asamblea Legislativa.

La autoridad aseguró que, si la Asamblea hubiera accedido y aprobado todos los proyectos de créditos a los que pretendía acceder el régimen de facto, habría comprometido “seriamente la sostenibilidad del país”.

Acreedores

Del total de los recursos adeudados por el Estado en el mercado interno, que llegan a Bs 64.887 millones, un 45,39% son con el sector privado. Este porcentaje equivale a Bs 29.450 millones. El restante 54,60% de los recursos, Bs 35.426 millones, fueron entregados por el BCB al Ejecutivo.

Entre los principales acreedores del sector privado están las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que prestaron Bs 2.724 millones al Estado.

La gran mayoría de los prestamistas son empresas o personas que adquirieron bonos o títulos del Estado, a través de subastas públicas que reciben mejores tasas por prestar sus recursos.

La deuda debe seguir

Para el economista Alberto Bonadona, si el Gobierno de Arce quiere salir lo más rápido posible de la crisis generada por la pandemia del coronavirus, debe seguir el camino del endeudamiento interno y externo.

El especialista afirmó que la pandemia afectó a todo el mundo y que Bolivia no es la excepción. En este contexto, sostuvo que a escala global los Estados están adquiriendo deuda para poder reactivar la economía.

Paralelamente, según Bonadona, el Gobierno debe reactivar el circulante en el país mediante la emisión monetaria.

“Ahora es necesario que el Gobierno inyecte recursos a la economía, y es inevitable que se incremente el déficit fiscal. Después el Estado puede recuperar estos recursos mediante los impuestos, una vez que las empresas comiencen a reactivarse”, dijo.

El ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, anticipó que su despacho y el Ministerio de Economía canalizarán fondos para poder reactivar proyectos de inversión pública.

Entre esos proyectos, mencionó el Tren Metropolitano de Cochabamba y obras camineras en el departamento de Santa Cruz.

“El Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Economía y Finanzas trabajarán conjuntamente para desembolsar las planillas que se debe, a fin de reactivar la economía de los bolivianos”, dijo la autoridad.

El exviceministro de Transporte Julio Linares observó que el Gobierno del expresidente Morales hubiera financiado proyectos estatales con recursos del TGN.

Por ejemplo, aseguró que el proyecto del Tren Metropolitano cuenta con un presupuesto de Bs 3.100 millones que salen de las arcas del tesoro nacional.

Es más, aseguró que el Gobierno de transición recibió el proyecto con una deuda de Bs 400 millones con la empresa que ejecuta este proyecto.

No obstante, desde el Gobierno indicaron que la deuda alcanza los Bs 352 millones y “que el Gobierno, encabezado por Luis Arce y David Choquehuanca está tomando acciones para reconstruir la economía boliviana” .

Relación con el déficit fiscal

Los economistas cuestionaron que durante los últimos cinco años -antes del Gobierno de transición- en la gestión del expresidente Evo Morales la deuda interna se incrementó para cubrir los números rojos de su administración.

“Decir que durante el Gobierno de transición, que no fue bueno, se disparó la deuda, es una exageración”, sostuvo Bonadona.

Para Pacheco, el endeudamiento doméstico permitió a las autoridades olvidarse de la disciplina fiscal: incrementando así el gasto.

“Entonces, esto permitió a las autoridades económicas del MAS hacer un uso discrecional de los recursos: evitar ajustar el gasto para luego ir cerrando la brecha del déficit fiscal”, dijo.

Dunn sostuvo que el déficit ha repuntado porque la política de Morales necesitaba mantener su nivel de gastos, pese a la caída de ingresos.

La respuesta desde el Ministerio de Economía no se hizo esperar. Desde esa entidad indicaron que los niveles de déficit fiscal observados entre 2014 y finales de 2019, se atribuyeron principalmente a la importante expansión de la inversión pública, que va en línea con el modelo económico aplicado desde 2006 en el país.

“La inversión pública creció de forma sostenida alcanzando niveles récord en 2016 ($us 5.065 millones) y en 2018 superó los $us 4.400 millones, constituyéndose así en una de las principales variables que impulsaron el desempeño económico en Bolivia”, indicaron desde el Ministerio.

Para lo que resta de 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la economía registró un crecimiento negativo del 11,1% durante el primer semestre de 2020. “Se estima que hacia finales del año el país registre una contracción que será inferior a esta tasa; para 2021 se prevé un repunte del crecimiento, el cual está siendo evaluado, como resultado de la implementación de las políticas de reactivación de la economía”, argumentaron desde el Ministerio de Economía.