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Bolivia oficialmente ingresa al mundo de la siderurgia. Sí el país, desde el 23 de febrero, se suma a esta industria y lo hace de la mano de la inversión privada y no así bajo el patrocinio del Estado que avanza lento en el desarrollo del proyecto siderúrgico Mutún.

Con una inversión cercana a los $us 170 millones la empresa Las Lomas instaló una planta siderúrgica que producirá acero para la construcción, a partir de chatarra ferrosa y reducido de hierro.

El lugar elegido para albergar este complejo industrial es Buena Vista, municipio de la provincia Ichilo, en donde también se desarrolla una próspera industria cafetalera y donde la ganadería y la agricultura son las principales actividades económicas.

El complejo industrial está diseñado para producir 200.000 toneladas (t) por año y, en una segunda fase, se ampliará a 300.000 toneladas. La etapa de producción arrancó y la empresa espera que en un plazo no mayor de una semana, salgan a la venta las primeras barras de hierro para la construcción que tendrán el sello: Hecho en Bolivia.

Y no es todo. Esta inversión prevé generar un movimiento económico que genere 20.000 fuentes de empleos, tanto de forma directa como indirecta. Además, Las Lomas, espera que a largo plazo se desarrolle un parque industrial siderúrgico en la zona.

Son complementarios

Pese a que el país cuenta con uno de los mayores yacimientos de hierro del mundo, el desarrollo de una acería estatal se hizo esperar. Pero, ¿qué factores han llevado a que el proyecto se demore y sea el sector privado el que dé el primer paso?

Según expertos consultados, uno de los factores para que el proyecto estatal se demore es la falta de voluntad política de las autoridades en el transcurso de los años. A eso hay que añadir lo complejo que resulta el desarrollo de este tipo de industrias.

Otro elemento para tomar en cuenta es que si bien ambos proyectos (tanto el de Las Lomas como el estatal) son siderúrgicos, la planta instalada en Buena Vista se alimentará de chatarra para producir acero y no así de mineral, como el Mutún.

El especialista en minería, José Padilla, explicó que la gran diferencia entre ambos proyectos está en que ambos ocupan materias primas diferentes.

“En Mutún el proceso es más largo. Son procesos completamente diferentes, porque Las Lomas funde chatarra, pero esto es un indicativo de que estamos avanzando en la industrialización”, señaló el especialista.

Padilla agrega que durante años el Estado no dio importancia al proyecto siderúrgico y por ello fue postergado. No obstante, espera que el proyecto estatal, que actualmente se encuentra en fase de ejecución, complemente la producción que generará desde el sector privado.

“Un sueño hecho realidad”

El vicepresidente de Las Lomas, Boris Marinkovic, explicó que el proyecto comenzó a gestarse hace cinco años. Pero en sí la inversión, según el ejecutivo, es la materialización de un sueño de muchos años.

Las Lomas no es nueva en el negocio del acero, por años fue la representante oficial de las gigantes más grande de la siderurgia como Arcelormittal.

“Hace cinco años atrás contactamos a diferentes empresas y pudimos cerrar el contrato con Danieli, en Italia, que son los números uno en la fabricación de este tipo de tecnologías; EAF (Electric Arc Furnaces) que es un arco eléctrico que permite la producción de acero con un nivel de calidad muy alto, y amigable con el medioambiente porque funciona con electricidad”, dijo.

Con esta planta, la compañía tiene previsto cubrir el 50% del mercado interno de hierro para la construcción.

Según datos de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) actualmente a Bolivia ingresa un volumen aproximado anual de 500.000 toneladas de acero de las cuales 350.000 toneladas corresponden a acero corrugado para la construcción.

“Una vez que comience a funcionar Mutún, porque no sentimos que sea una competencia, más bien se complementa con nosotros y el 100% de la demanda interna será cubierta por industrias nacionales”, señaló.

Además, sostuvo que gracias a la tecnología implementada la planta puede fundir chatarra, reducido de hierro o arrabio.

Solo por la exportación de chatarra, según datos oficiales, el país recibe $us 18 millones, pero salen más de $us 230 millones por importación de acero.

En este contexto, según el ejecutivo, con la implementación de esta planta, deberá disminuir evitando que salgan unos $us 120 millones en divisas.

El exministro de Minería, Dioniso Garzón, sostuvo que el hecho de que el emprendimiento privado use material como la chatarra significa un buen negocio, porque los costos son menores.

“Son procesos diferentes no se pueden comparar, porque la siderurgia a partir de mineral es mucho más compleja y requiere de mucha más inversión”, afirmó.

Marinkovic detalló que Bolivia era el único país de la región que no tenía una siderúrgica propia.

“Es un orgullo que Bolivia tenga acería. Lo interesante de la siderúrgica es que alrededor de ella se van construyendo pequeños pueblos que van llegar a mejorar la actividad económica”, dijo.

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) ponderó la iniciativa privada del Grupo Las Lomas que se traduce en mejores días para el país.

La organización resalta que el esfuerzo de invertir en una siderúrgica es lo mejor de los últimos años, porque permite reactivar la economía y da seguridad al sector público y privado para que desarrollen infraestructura.

El Grupo Las Lomas tendrá canales de distribución a través de otras empresas, intermediarias, distribuidoras que permitan consolidar una cadena y lograr que el acero llegue masivamente a todo el país. “La próxima semana vamos a comenzar a vender, el proyecto es nacional y permita tener una cadena de valor, desde la industria, la ferretería y el constructor”, dijo Marinkovic.

Mutún, con lento avance

Recientemente el Gobierno del presidente Luis Arce Catacora reactivó el proyecto siderúrgico Mutún, luego de que fuera paralizado durante la presidencia de la exmandataria Jeanine Áñez.

La administración de la exautoridad detuvo la obra del proyecto argumentando incumplimiento de contrato por parte de la empresa que se adjudicó la obra siderúrgica: Sinosteel.

El expresidente de la Empresa Siderúrgica Mutún (ESM), Milko Moreno, informó en 2020 que la compañía china recibió $us 104 millones, como anticipo, para encarar el proyecto, pero solo registraba un avance del 3%.

Adicionalmente, el ejecutivo informó que la ESM pagó $us 6 millones por interés y comisiones por un crédito al que el Estado boliviano accedió del banco chino Eximbank para ejecutar la obra.

Este proyecto representa una inversión de $us 466 millones.

En su primera etapa contempla una planta con capacidad de producir 194.000 toneladas anuales de acero para la construcción, con lo que se puede cubrir hasta el 50% de la demanda nacional.

En enero de este año, en una entrevista realizada por EL DEBER, el nuevo presidente de la Empresa Siderúrgica Mutún (ESM), Gustavo Choque, adelantó que continuará con la construcción de la acería para otorgar valor agregado al hierro nacional.

El nuevo titular dijo que está al tanto de las observaciones, pero que su misión es “continuar los trabajos con la empresa china. Si es que se confirma que hay alguna supuesta irregularidad actuaremos en consecuencia”. “Para ello es necesario contar con auditores y fiscales competentes para que verifiquen cuál es la situación real en cuanto al cumplimento o no del contrato”, precisó.

Se prevé que el proyecto estatal sea realidad en el último trimestre del año 2023.

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