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La pandemia provocada por el coronavirus ha afectado a todos sin distinción, y no solo de manera social, obligándonos al confinamiento, sino también golpeando el bolsillo de la gente. Sin embargo, no todo es negativo, hay personas que han encontrado una oportunidad en la crisis sanitaria creando su propio negocio y por ende su propio empleo. 

Nancy Angulo de 58 años de edad es una de ellas. Comenzó con un capital de Bs 300 y ahora su inversión suma Bs 4.000 tomando en cuenta su negocio de venta de verduras, frutas y abarrotes, ubicada sobre el cuarto anillo entre la Radial 13 y la avenida Centinelas del Chaco. Ella es oriunda de Yapacaní y hace un año perdió su puesto en el mercado La Ramada, debido al reordenamiento de dicho centro de abasto. 

Empezó la cuarentena y al ver que no había ingresos, solo gastos para su sustento, decidió empezar vendiendo papa y cebolla en la vereda de un vecino. "Tenía que dormir en la calle cuidando mis bolsas o cargar en la espalda y guardarlas y al día siguiente volver a sacarlos. Fue muy difícil empezar, me iba de madrugada al Abasto mayorista para traer verduras y frutas", comenta esta mujer que, junto a su hija Ximena Olmos de 22 años, atiende su pequeño negocio. 

Con el transcurso de los meses de cuarentena su venta fue creciendo. Ahora alquila un local cómodo y con mayor espacio, además ha ampliado su oferta de productos y aplica su sistema de bioseguridad. "Gracias a Dios hasta ahora no nos ha dado ese virus, nos hacemos mates, gárgaras con sal y también tomo vinito caliente", señala. 

En el barrio Guaracal, Cecilia Valdez , de 50 años, también vio una oportunidad en la pandemia para emprender un negocio familiar. Empezó  haciendo y vendiendo pan casero. Después de tres meses de crisis sanitaria lo ha ampliado y nutrido su oferta, gracias a que sus clientes también han crecido. Ofrece lácteos, pan francés semicocido, chocolates, ingredientes para pizzas y harinas, entre otros productos. Algo interesante  de su pequeño negocio es que vende al por mayor y menor, característica que es difícil encontrar en las tiendas de los barrios. No hay duda de que el virus obligó a las personas a crear y poner todo su ingenio para crear nuevos empleos o reinventarse. 

A propósito de esta situación un sinfín de negocios han surgido, algunos familiares y otros de forma personal. Lo importante es sobrevivir a esta crisis y seguir de pie, dice Cecilia Valdez.