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Tras el daño a equipos de tecnología de punta y malas gestiones en la Planta de Amoniaco y Urea (PAU) de Bulo Bulo en Cochabamba, durante 2020, que paralizó la producción en este complejo industrial, se cuantificó un daño económico al Estado por $us 291,19 millones. 

De ese monto, $us 53,14 millones es el costo destinado para su reactivación. Desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se trabaja sin descanso para que este megaproyecto vuelva a operar.

“El equipo de YPFB está comprometido con la decisión firme emanada por nuestro presidente Luis Arce, y nuestro ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, por lo que nos encontramos trabajando a contrarreloj para poner nuevamente en marcha esta planta, pero de forma responsable”, señaló Wilson Zelaya, presidente de YPFB.

Pese a que el 73% del personal de la planta fue retirado, se apunta a que las actividades de pre-operación se inicien el próximo mes. Este viernes, se realizó una visita a la planta y además de Zelaya participaron autoridades nacionales, departamentales y municipales al igual que diputados, senadores y organizaciones sociales; éstas últimas son integrantes del Pacto de Unidad, que en su plan de fiscalización acudieron al lugar para ver cuál es el estado del mismo.

“La visita coordinada de los legisladores y representantes de los movimientos sociales tiene un enorme significado porque todo esfuerzo, todo apoyo y toda fiscalización nos alienta a seguir trabajando sin descanso para poner en marcha nuevamente la PAU, que simboliza el primer gran paso a la era de la industrialización a gran escala que dio Bolivia desde 2017”, agregó el presidente de la estatal petrolera.

Pese a la deficiente administración durante 2020 hay esperanza gracias a las gestiones y esfuerzo que se realizan ya que tecnólogos de Japón y EEUU realizan el diagnóstico de los equipos del complejo industrial. 

Uno de los equipos más afectados es el sistema servomotor del actuador de la turbina. “Ese equipo ya está encomendado a una empresa subsidiaria para que pueda llevarlo a los Estados Unidos y, a través de un licenciante, hacer la reparación. Asimismo, ya se ha colocado la orden de compra del equipo para que pueda venir en su condición de fábrica”.

Otros equipos importantes que sufrieron daños son el generador de nitrógeno, calderos y el turbo expander. “Se han encomendado también a otra empresa para que el licenciante de ese equipo pueda repararlo en Japón. Esperamos tenerlo de vuelta en aproximadamente 50 días para que se pueda poner en marcha”, dijo el presidente de YPFB.

Una vez que la PAU esté en funcionamiento, se tiene el desafío de recuperar los mercados de Brasil, Perú, Paraguay, Uruguay y Argentina, donde se exportaba el fertilizante que produce esta planta.

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