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Desde hace casi 50 años, junto a su familia, opera el hotel Calacoto de la ciudad de La Paz y, hace seis, participa en una sociedad que conduce el hotel Los Tucanes en Chapare. Revela que en los últimos años adquirió una propiedad en la región de Río Abajo (La Paz) donde proyecta desarrollar un complejo hotelero, gastronómico y de eventos. Justamente esa trayectoria empresarial familiar hotelera lo llevó a presidir y regir la organización que representa a los centros de hospedaje del país.

_¿Cuál es la evaluación sectorial al filo del cierre del primer semestre de este año?

El sector empresarial privado hotelero lucha por mantener su viabilidad en un mercado de lento crecimiento y crecientes presiones provenientes de una desafortunada política económica expresada en costos salariales crecientes, presión impositiva y falta de incentivos que estimulen la inversión y el empleo por parte de empresarios nacionales.

En comparación con 2015, las cosas no mejoraron en la presente gestión. Debo destacar el interés en el Gobierno por apoyar el sector turismo, lo cual se traduce en la promulgación de una nueva ley sectorial que nos inserta en el ámbito productivo y que facilita el acceso de las empresas hoteleras al financiamiento bancario. Sin embargo, los reglamentos de esta ley no han sido formalmente aprobados, lo cual limita la aplicación de la Ley. Hay sectores hoteleros, en diferentes regiones, fuertemente afectados por factores económicos, políticos, sociales y ambientales, pero no se han adoptado medidas que mitiguen los daños sufridos por las empresas. Por el contrario, las medidas ciegas que formula el Gobierno en materia salarial e impositiva se aplican a todas las empresa hoteleras por igual, lo que está llevando a situaciones de insolvencia que, naturalmente, les impiden invertir o contratar personal.

_En lo que va del año ¿Cuáles son las regiones del país que muestran mejor y peor desempeño de la actividad hotelera?
Las que reflejan desempeño sectorial favorable son la ciudad de Santa Cruz y zonas sur de La Paz y de Tarija. Las que proyectan una actividad opuesta son Potosí (conflictos sociales), Sucre (cambios y competencia en vías de transporte terrestre, entre actores), Rurrenabaque (caída del turismo israelita después de la imposición de visas y limitación de transporte aéreo), Chapare (problemas de carretera debido a la inestabilidad del tramo El Sillar y conflictos sociales) y las localidades fronterizas (caída del flujo de visitantes de otros países por devaluaciones de sus respectivas monedas).

_¿Qué factores condicionan el desempeño sectorial?
La política salarial del Gobierno, no concertada con el sector privado, que desde hace varios años representa una carga cada vez más pesada para las empresas del sector. Esta política se expresa en subidas obligatorias anuales que impactan no solo el salario base, sino el conjunto de cargas sociales, y que independientemente de la situación del sector, crecen progresivamente. Lo peor de esta política es que es ciega, es decir, no diferencia la situación particular que afecta a cada empresa en el sector, ni a las diferentes regiones. Tenemos entonces una paradoja, empresas que están trabajando a pérdida y sosteniéndose a duras penas, pero que tienen que sufragar cargas salariales cada vez más altas y pagar el doble aguinaldo como si estuvieran en bonanza. La hotelería es un sector relativamente intensivo en personal, que representa entre un 30 y un 40% del total de ingresos de una empresa. Cuando este factor sube sin ninguna relación a la productividad del personal o los resultados alcanzados por la empresa, se convierte en una carga asfixiante que limita el crecimiento, la inversión y el empleo.

_¿El factor de ocupación de la hotelería actual nacional es bueno, regular o malo?
Una tasa de ocupación buena deben ser superior al 70%. Una excelente puede estar entre un 85 y un 90%. Sin embargo, en los casos que la ocupación es muy alta en una empresa hotelera, mi percepción es que más bien puede ser una indicación de un grado de subinversión en el sector. Esto puede responder al ambiente de negocios negativo (en este acápite estamos a la cola en América Latina), expresado en trámites engorrosos, carencia de incentivos a la inversión, cargas salariales e impositivas crecientes y cada vez más duras de sobrellevar. La subinversión puede responder a una creciente competencia, en algunos sectores y regiones, que se traduce en rebajas de precios de servicios hoteleros, que acaban reduciendo los ingresos y utilidades de todas las empresas.

_¿El flujo de hospedaje -por día- se mantiene o mejoró en el país? ¿Cuál es el promedio de ocupación por persona?
En regiones que reflejan dificultades las tasas de ocupación han disminuido. En otros sectores y regiones el promedio de ocupación se ha incrementado ligeramente, pero más que por un incremento en la afluencia de público, por la subinversión sectorial.

_¿Son turistas nacionales o extranjeros los que demandan mayores servicios hoteleros?
La hotelería es variada. De las más de 1.000 empresas afiliadas a la Cámara Boliviana de Hotelería, las hay de todas las categorías, tamaños y localizaciones.

Para diferentes empresas hoteleras, existen diferentes tipos de clientes, los principales de los cuales son: ejecutivos de organizaciones públicas y privadas, corporativos, familias, turistas nacionales, turistas extranjeros y comerciantes.

Diferentes hoteles prestan servicios a diferentes tipos de clientes. Por tanto, hay hoteles que están más abocados a los turistas extranjeros, en tanto que otros lo hacen con clientes de grupos corporativos nacionales, por ejemplo.
El reto para cada hotel es prestar servicios de calidad y precio adecuados para el segemento de mercado en el cual compite.

_¿Cuál es la capacidad de inversión que registra actualmente el sector hotelero?
Hay una capacidad importante de inversión en el sector. El hotelero es un inversionista nato que nunca deja de invertir. Por la naturaleza y la magnitud de nuestras inversiones estas están fijadas en un sitio dado y no son movibles.

Nos casamos con una localidad y destino y ahí estaremos por muchas décadas. Si tenemos suerte y la realidad concuerda con nuestra visión, nos irá muy bien; pero si fallamos, nuestras empresas tendrán dificultades para sobrevivir y crecer. Pero nuestro desarrollo está supeditado a la dinámica del sector “competimos con la naturaleza del ambiente de negocios”. Cuando el Estado establece infraestructura caminera o aeroportuaria e incentivos a la inversión y al empleo, nuestras empresas tienen mejores posibilidades de éxito y estamos mejor dispuestos a tomar riesgos de inversión. Cuando el Estado no cumple sus funciones de construcción y mantenimiento de infraestructuras de transporte terrestre y aéreo, o no implementa políticas de facilitación de los emprendimientos privados, estos tienen grandes dificultades para desarrollarse.
Por ello, se requiere un acuerdo entre el sector público y privado nacional para impulsar el desarrollo sectorial y la inversión.
Es lindo ver al Gobierno intentando atraer capitalistas europeos al país. Sería, deseable, que el Gobierno realice similares acciones orientadas al sector hotelero nacional.

_¿Qué departamento o región del país se muestra más dinámica en inversiones y cuál es la más conservadora?
La región metropolitana de Santa Cruz es la más dinámica por la naturaleza de las inversiones públicas y privadas de gran envergadura, la amplia disponibilidad de predios para expandirse y por la afluencia de capitales nacionales y extranjeros para establecer una hotelería de primera.

El empresario boliviano está dispuesto a tomar riesgos y apostar a un emprendimiento, pero las condiciones varían de acuerdo al contexto. Hay regiones tan golpeadas en los últimos meses que han estancado su crecimiento y que para reactivarse requerirán fomentar un clima de confianza para el inversionista, así como un plan agresivo de incentivos estatales al ‘emprendedurismo’ hotelero.

_¿Cómo es el turista nacional que se aloja en un hotel (gastador, ahorrador) y el extranjero?
El grueso de los turistas que visitan nuestro país es de capacidad de gasto limitado, que demanda escasos servicios y que permanece largos periodos.
En comparación con otros países vecinos, no recibimos flujos importantes de turistas de altos ingresos, lo cual es un reto que alcanzar en los próximos años.

_¿Cómo hacer para que el flujo de hospedaje se dinamice?
Tenemos que trabajar de manera organizada entre actores privados y públicos.
El reto es establecer un mecanismo de alto nivel, con capacidad de incidencia política, que evalúe las iniciativas posibles y seleccione las más convenientes, para implementarlas en forma sistemática, precautelando su efectiva realización.

Entre otras posibles iniciativas, se debe implemementar un programa de incentivo a la visita temporal o permanente de jubilados de otros países, con niveles de ingresos asegurados, como lo hacen países como Costa Rica, Uruguay, Panamá y muchos otros. A la par crear un programa de titularización de activos hoteleros, principalmente en complejos rurales, para garantizar préstamos bancarios, además identificar sitios en los cuales el Estado facilite el establecimiento de casinos como en países de América Latina y, por último, desarrollar mecanismos para proscribir los bloqueos de caminos que afectan al turista.

_¿Usted cree que la hotelería del país ofrece estándares de calidad internacional o que le falta para llegar a esto??
Existe una base de buenos hoteles en las ciudades del eje central adecuado a los niveles actuales de turismo. Sin embargo, esta base necesita ampliarse y mejorarse en función de la posible recepción de mayores flujos de turistas de ingresos altos en los próximos años.

_¿Cómo se prevé cerrar este año en términos de crecimiento de la ocupación hotelera? ¿Será un mejor o peor año que 2015 y por qué?
Se percibe un estancamiento y en los casos de algunas regiones y sectores una baja en el crecimiento. Esto responde a un conjunto de circunstancias, incluyendo la desaceleración de la economía nacional así como las dificultades socio-económicas evidentes en los países vecinos, particularmente Brasil y Argentina, que han reducido los flujos de visitantes que visitan nuestro país