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La boliviana experta internacional en biotecnología y bioingeniería, María Mercedes Roca, afirma que el uso de nuevas tecnologías en el cultivo de alimentos, no tiene efectos degradantes en el medioambiente y tampoco afectan a la salud humana.

_En Bolivia se aprobó la investigación en campo para usar más semillas transgénicas en cinco cultivos ¿ve avances?
Los decretos del procedimiento abreviado fueron mal redactados, ya que el texto hablaba de crecimiento abreviado para soya, cuando debería decir utilizar el procedimiento abreviado para la evaluación de dossieres de evaluación de riesgo de soya.

Entonces, en el momento en que no han llegado esos dossieres o han sido presentados por las compañías, no hay nada que evaluar y se ahogaron en un vaso de agua. Ahora, el tema de hablar de transgénicos, que es una tecnología que ya tiene 20 ó 30 años de antigüedad, es como estar peleando por poner una línea fija de teléfono cuando ya se tiene celulares. 

Actualmente, lo último en biotecnología agrícola son los cultivos editados, que es una nueva tecnología que ya no está en manos de las transnacionales, que son tan odiadas por algunos, sino que son desarrolladas por las universidades locales, Embrapa, los centros de investigación de Argentina y hasta podríamos hacerlo en Bolivia, si tuviéramos una regulación que lo fomentara.

_¿En qué consisten los cultivos editados?
Son cultivos genéticamente mejorados, pero con una tecnología que, aunque sí usa genética, ya no introduce un gen de otra especie, que eso en su momento causó mucha preocupación porque se estaban saltando las barreras naturales de la biología.

Esto es editar el ADN; entonces, silenciando un gen o haciendo que un gen se exprese más, se quita una característica que permite que alguna variedad de cualquier cultivo, planta o ser humano, tenga una característica deseada. Para plantas, cada vez está avanzando más esta ciencia por parte de los centros de investigación públicos, privados y pequeñas empresas.

_¿Esta nueva tecnología es para algún cultivo en especial?
Es una plataforma tecnológica, no solamente para cultivos sino para cualquier célula en la que se puede editar el ADN. Se está utilizando muchísimo para editar cultivos y animales.

_¿Estamos más cerca o más lejos de introducir eventos biotecnológicos a Bolivia?
Eso es relativo. La tecnología está avanzando y habrá cada vez más eventos tecnológicos que están siendo desarrollados y los países vecinos como Brasil, Argentina, Chile, Uruguay ya los tienen, pero en Bolivia la regulación no está lista para aceptar esos eventos y yo creo que el activismo anticiencia, anti-OGM (organismo genéticamente modificado), que es un activismo internacional, ya ha tomado raíces en Bolivia e influencia muy fuerte a la opinión pública, ya que estamos viviendo en la época de las ‘fake news’. 

Una persona joven; sin ningún entrenamiento profundo sobre un tema, puede creer que las vacunas causan autismo; los OGM, cáncer o el glifosato; deformaciones. La gente tiene que elegir entre lo que sale en su Facebook o WhatsApp o si deja a los especialistas en ciertos temas que opinen de lo que les compete. 

Yo no opino de automóviles ni viajes interplanetarios porque no sé del tema, pero sí de biología, agricultura y OGM, porque estudié el tema a fondo. Lamentablemente, la gente no escucha a los científicos.

¿La pandemia afectó el propósito de mejorar la generación de alimentos?
No sé si voy a dar una respuesta un poco sesgada porque, con un doctorado en Virología, veo el coronavirus en el microscopio y tiene un halo que parece una mandala. 

Tan terrible como ha sido por la pérdida humana, por la recesión económica, por el sufrimiento que nos está costando, considero que estamos abusando de este planeta hace mucho tiempo, y necesitábamos un remezón de este calibre para hacernos repensar que no podemos seguir haciendo lo mismo y actuando de la forma en que hemos actuado en términos del ambiente.

_Hay un mayor daño al medioambiente...
Sí. Para empezar, somos 7,7 billones de seres humanos y ya eso es una carga enorme. Hubo cambios demográficos en los últimos 200 años, nadie quiere que en su país haya pobreza extrema, pero en la medida en que salen de la pobreza extrema como China, India, México, Brasil, la gente quiere vivir mejor y al querer vivir mejor, quiere comer carne, tener aire acondicionado, viajar en avión como todo el mundo y el planeta no aguanta. 

Entonces, tenemos que repensar la forma en que usamos los recursos del planeta a medida que salimos los países de nuestra situación de pobreza extrema y cómo utilizamos la tecnología (biotecnología, inteligencia artificial) con justicia social, responsabilidad ambiental y mucha ética para que sean de beneficio y no de perjuicio para la sociedad. 

En Bolivia tenemos que darnos cuenta de que tenemos muchas ventajas. En términos de biodiversidad, darnos cuenta de que somos un país con apenas 12 millones de habitantes en una superficie enorme comparado con Nigeria que es más pequeño en kilómetros cuadrados y tiene 190 millones de habitantes.

_Como científica ¿qué piensa de la teoría de la conspiración del coronavirus?
No creo en la teoría de la conspiración, de que el virus que causó la pandemia haya sido creado en un laboratorio de China, ya que es demasiado perfecto, es demasiado inteligente, está haciendo lo que tiene que hacer por alguna razón. 

Yo creo en Dios, en el destino, en un plan divino y también entiendo las leyes de la naturaleza, ya que somos demasiado hospederos y cuando hay algún hospedero dispuesto vienen los virus y los virólogos venimos diciendo hace 20 años que vendrá una pandemia. Sin embargo, la gente está más interesada en escuchar de Maradona o cómo pateaba una pelota que escuchar a un científico. Nadie escuchó, se sabía que iba a venir y así van a venir otras, porque cada vez somos más personas viviendo más aglomerados en ciudades y viajando por el planeta entero.

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