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Desde el Ministerio de Planificación consideran que para ‘salvar’ la planta de Urea y Amoniaco, ubicada en el municipio de Entre Ríos (Cochabamba), es necesaria la construcción de una fábrica de fertilizantes que le den valor agregado a la urea nacional.

Branko Marikovic, ministro de Planificación del Desarrollo, lamentó que una inversión que roza los $us 1.000 millones esté ubicada en un lugar tan alejado que impide ser competitivos en la exportación. 

En la actualidad se está comercializando en el mercado interno, la producción de octubre de 2019, y el resto que es más del 90% destinado para su exportación, se encuentra almacenado con el riesgo de echarse a perder.

Marinkovic precisó que por ley, esa urea destinada a exportación no puede ser comercializada a un menor precio, porque eso le generaría problemas al presidente de YPFB y al ministro de Hidrocarburos, por lo que a su criterio debería revisarse esa ley para viabilizar la venta de este insumo destinado a su exportación para que se venda en el mercado interno.

Según el ministro, una de las alternativas para la urea boliviana es la de dotarle valor agregado y eso sería factible con la construcción de una planta de fertilizantes, que de acuerdo con sus cálculos no superaría los $us 120 millones y que generaría una importante cantidad de puestos de trabajo. También considera fundamental que se concluyan las obras del ferrocarril Bulo Bulo-Montero para tener una adecuada logística de transporte.

En cuanto a la situación actual de la planta de urea, que paralizó su producción en noviembre de 2019, según Los Tiempos, tras una inspección de la factoría, la Gobernación de Cochabamba informó que sólo 30 de 300 funcionarios (un 10%) continúan trabajando.

Moisés Quispe, director de Desarrollo Industrial, Energía e Hidrocarburos de la Gobernación cochabambina, hizo notar que la reingeniería anunciada por el Gobierno a principios de esta gestión aún no cuenta con el personal técnico requerido.

El 4 de septiembre, YPFB presupuestó $us 177.172, para dos licitaciones que permitan contratar consultores que realicen estudios de mercado para la exportación y venta interna del fertilizante. El proceso termina el 30 del presente mes.

Una situación similar se registra con la producción de litio, que de acuerdo con Marinkovic, unas 16.000 toneladas del producto están almacenadas sin poder ser comercializadas al exterior, debido a los bajo precios internacionales que afectan su cotización.