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Unas 698.000 personas (población cesante e inactiva) se vieron afectadas por la cuarentena en Bolivia. Así lo señala la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INE (Instituto Nacional de Estadística).

De esa cifra, el 53,3% son mujeres y el 46,7%, hombres. Y según el grupo de edad, de acuerdo con las encuestas, las personas de 18 a 23 años que perdieron su trabajo son 41.000 y las inactivas son 98.000. 

En este sentido, entre abril y julio del año pasado alrededor de 434.000 personas comenzaron a buscar trabajo.

Christian Aramayo, coordinador del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad, explicó que existen factores estructurales, coyunturales y particulares de la empleabilidad.

Los factores estructurales, según Aramayo (como el salario mínimo, doble aguinaldo, entre otros) generan las condiciones de respuesta del mercado ante shocks como el de la pandemia.

Así, por ejemplo, se puede encontrar que la mayor parte de las empresas relacionadas al turismo no haya tenido soportes necesarios para salir adelante.

Por otro lado, a nivel macro, dice Aramayo, el contar con tasas artificialmente bajas puede generar problemas en la asignación de recursos en la economía.

Es decir, actividades que tienen alto riesgo con tasas de interés artificialmente bajas, sirven de caldo de cultivo para potenciales problemas financieros, de ahí que los montos de estos créditos sean relativamente bajos en comparación a otros productos financieros.

En tanto, Marcelo Núñez, expresidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, explicó que cuando se genera disminución en la actividad económica, el empleo es el más afectado, puesto que las empresas al reducir ventas y por consiguiente sus utilidades, bajan costos despidiendo personal.

¿Qué se debe hacer?

Con miras al largo plazo, Aramayo señaló que se tiene que promover o crear centros de formación para el desarrollo de capacidades y habilidades blandas. Esto es clave para el largo plazo. Con relación al Gobierno nacional, Aramayo indica que el incremento de conflictos implica mayor incertidumbre y hace más mucho más difícil la la recuperación económica; sin embargo, tampoco es prudente que hayan aumentos salariales, ni doble aguinaldo y mucho menos, alguna nueva intervención sobre el sistema financiero.

En este sentido, Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia, resaltó que uno de los canales que puede contribuir a impulsar la reactivación de la economía son los fondos de garantía con participación del Estado, los cuales han sido anunciados recientemente y se espera entren en funcionamiento.

Entre otras medidas podría considerarse la generación de incentivos para las empresas, promoviendo así la inversión privada y la promoción del empleo. Para ello, también se debe propiciar un acercamiento entre el Gobierno y el sector privado”, dijo Villalobos.

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