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Con más de 135.000 casos confirmados de Covid-19 y cerca de 8.000 decesos por ese virus, el país intenta reactivar su economía en la nueva normalidad que ha permitido ampliación de horario para las actividades. Los casos positivos que se reportan diariamente han descendido, pero las autoridades no bajan la guardia para evitar un rebrote y, además, hay estudios que muestran el drama de la pandemia en el país.

Bolivia es el tercer país del mundo y segundo de la región con mayor número de fallecimientos per cápita por coronavirus, con 69,9 muertes por cada 100.000 habitantes, según un estudio de la Universidad Johns Hopkins en EEUU, según publica la BBC.

El mismo estudio muestra que si consideramos el número total de muertes registradas en cada país debido al nuevo coronavirus la lista la encabeza Estados Unidos (206.005), seguido de Brasil (142.921), India (97.497), México (77.163), Reino Unido (42.162), Italia (35.875), Perú (32.396), Francia (31.908), España (31.614) e Irán (26.169).

La pandemia de Covid-19 ya se cobró más de un millón de vidas. Exactamente 1.008.842, según datos del 30 de septiembre de la Universidad Johns Hopkins, que también hace notar que las cifras no reflejan el costo humano real del nuevo coronavirus, ya que no incluyen muertes por Covid-19 que no fueron registradas oficialmente como tales, subrayan los expertos.

En esa línea, un estudio de la fundación Milenio también concluye que las cifras de contagios y muertes por coronavirus pueden estar subestimadas en el país y las mismas podrían ser diez veces más.

Sectores

“Al menos ahora ya comemos con carne”, respondió en tono de broma Iru Claure, propietario de Tapekua, a la pregunta de si mejoró su situación con la flexibilización de la circulación hasta las 20:00.

Con la pandemia, su negocio quedó sin empleados, operando solo con los dos dueños, él y su hermana.

El primer ablandamiento de la cuarentena rígida no lo ayudó mucho, se buscó la vida con delivery, pero no le fue muy bien al ser su local un sitio de experiencias, espectáculos y familiaridad.

Cuando la circulación se amplió hasta las 20:00, recién sintió que recuperaba el oxígeno.

“Por supuesto que la mayor apertura ayuda un montón, en cuatro días hemos atendido a 100 personas, pero en fin de semana nos va mejor. Ya tenemos show dentro del horario que permite la Alcaldía y los músicos están comenzando de a poquito”, celebró.

La cantante Carla María Vaca Díez representa a uno de los sectores más golpeados por el confinamiento, el de los artistas.

Después de seis meses, recién tuvo su primer show en vivo. Antes de eso, sobrevivió con sus ahorros y vendió comida, además de compartir su talento por redes sociales, con conciertos virtuales, lo que le generó algún “goteo” de ingresos.

“Solo reuní el 30% de lo que lograba en otras épocas, si tuviera que vivir de la música hoy mismo, no me alcanzaría, por suerte tengo ahorros y familia”, confesó.

El centro comercial Las Brisas emitió una respuesta a EL DEBER sobre la evolución de los negocios con las aperturas progresivas. “Venimos superando el desafío que a todos los sectores nos puso el Covid-19. Vemos con positivismo los tiempos que vendrán. Estos días en que la medida se ha flexibilizado hasta las 20:00 horas fueron de mucho aliento, vimos una notable mejoría; el público asiste y lo esperamos preparados con las medidas de bioseguridad correspondientes”, señala el comunicado.

El transporte

El dirigente de los micreros, Aldo Terrazas, reconoció que la flexibilización ayudó, pero cree que sigue siendo insuficiente.

“Ayuda el alargamiento de la jornada de trabajo, porque estamos disminuidos en la cantidad de pasajeros, además que estuvimos parados por tres meses y medio sin percibir ingresos”, sostuvo.

A pesar de las ventajas, su sector tiene observaciones. Terrazas cree que la jornada de trabajo debería incrementarse. “Es difícil para el conductor contener a la gente y ahí la autoridad debería ayudarnos. Entra la desesperación a las personas por llegar a casa. Las autoridades deberían hacer un análisis pormenorizado, ya que hay una ampliación a nivel nacional, por eso hemos mandado una carta a la Alcaldía”, indicó.

En la misiva, los micreros piden un horario intermedio entre las 21:00 y la medianoche.

Karim Chale, propietario de radio móvil El Trompillo, dice que esta pandemia dejó “mal parado” a su negocio y a los de su tipo, porque los que tenían como 90 vehículos disponibles se quedaron con la mitad. 

“Todavía no se puede recuperar uno. Hay muchos factores, el temor al virus, gente que ha caído enferma y que por consejo de la familia se dedicó a otra actividad; somos de los sectores más afectados, recién empezamos a trabajar el 6 de julio, y con horarios restringidos”, arguyó.

Su empresa tiene 34 años de vida y dice que jamás vivió una época tan difícil como la de pandemia. “Nuestra clientela, no es mucho lo que subió. 

En la calle se ve un congestionamiento brutal, pero los teléfonos no suenan, y eso que nosotros cumplimos con todas las medidas que exige la Alcaldía”, dijo, a tiempo de lamentar que los servicios por plataforma tengan una cierta preferencia, si no tributan en Bolivia, “la plata se va a otro lado, cobran porcentaje alto a los autos, y el Gobierno no nos ayuda”, dijo.

Tiendas y otros sectores

A Jorge Méndez, copropietario del Gym Shop, no terminan de convencerlo las medidas de flexibilización. “En los nuevos horarios no viene gente, se siguen manteniendo los horarios más fuertes de seis a ocho de la mañana y de dos a cuatro de la tarde. En los otros horarios, de nueve a once de la mañana, solo ha mejorado en 20%”, dijo Méndez.

“De a poco, a cuentagotas, a pesar de las medidas de seguridad acude la gente, que aún tiene miedo. Hasta yo sentía temor, hay que volver a acostumbrarse y será un proceso, como empezar de cero”, dijo Laura Donoso, esposa de Jorge Méndez y asidua visitante del gimnasio.

Para Fernando Rojas, propietario y gerente de Raphaella Booz, el alma ya le vuelve al cuerpo. Pasó de vender 50% en la cuarentena hasta las 16:00, al 70% en el horario ampliado hasta las 20:00.

“El delivery bajó a la mitad y tengo la sensación de que todo mejoró con el anuncio de la nueva ampliación. En Santa Cruz y Cochabamba estamos al mismo nivel en ventas, mientras que en La Paz va más lento”, dijo.

Patricia Carrasco, propietaria de la tienda Pícara Store, se siente “muy feliz y re bien”.

Dice que está yendo más gente porque tiene más tiempo de hacer sus cosas, y de paso ir de compras.

Su público ya acude a probarse la ropa, sin tanto apuro, antes solo la llamaban y le pedían que aliste prendas para llevar. A pesar de su optimismo, siente que le fue mejor en agosto, cuando hubo ‘otro tipo de cuarentena’.

“Cuando abrieron otras tiendas disminuyó mi venta porque las compradoras se distribuyeron con la competencia, pero sí hay plata, la gente no ha gastado todos estos meses. Basta ver lo que pasó con Zara, cuando se abrió el confinamiento en España hacían colas para comprar. Ese efecto lo tuve yo en agosto”, sostuvo.

En el restaurante del Urubó Golf también celebran los nuevos horarios, ya que, al ser un negocio de venta de comida en un ambiente campestre, exige una estadía más relajada de parte de sus clientes.

Cuando el horario de circulación finalizaba a las cuatro de la tarde, la gente salía literalmente ‘a carreras’.

En el Urubó, gradualmente ha aumentado la gente. Cuando el horario era hasta las cuatro de la tarde, la gente tenía que levantarse de la mesa a las tres para que no la agarre la trancadera o los policías. Ahora ya pueden comer más tranquilos y marcharse a las tres o cuatro, como era usual, y se van después de dar unas vueltas por el lugar, o de tomarse un café o un trago”, dijo Patricia Carrasco, esposa de uno de los socios del restaurante.