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El alcohol ilegal deja cicatrices profundas en la industria cervecera y vitivinícola del país. Un estudio de Euromonitor Internacional, patrocinado por Cervecería Boliviana Nacional (CBN), actualizado en 2019 y cuyos resultados fueron revelados en septiembre de la presente gestión, concluye que de los 4.347.783 de hectolitros (HL) del total del mercado legal, un total de 669.664 HL (15,4%) provienen del contrabando, que representa un 78,7% ($us 118 millones) de pérdida fiscal.

La investigación describe que de 2013 a la fecha la actividad ilegal creció constantemente y en 2019 registró un repunte de casi un 40% en hectolitros. La cerveza, el vino y el fernet de Argentina y de Brasil son los principales productos que provienen del tráfico ilícito de mercancías.

Debido al precio accesible, la cerveza es la bebida principal que contribuye al crecimiento de la categoría contrabando. Las marcas que predominan son Conti, Brahma, Skol, Kaiser e Itaipava de Brasil y Quilmes y Schneider, de Argentina. Se comercializan a través de minoristas con y sin licencia, por lo tanto, los productos de contrabando también se venden en los canales formales.

En mercados populares y más de un distribuidor se detectó que mezclan los productos legales e ilegales para que el consumidor ignore que consume una bebida ilícita. 

Hace un par de semana, en un recorrido por licorerías y negocios que operan en las calles Guarayos, Charagua, Sutó y Amboró, zona de La Ramada (Santa Cruz de la Sierra), se evidenciaron ‘torres’ de cajas de cervezas en lata de las marcas Quilmes, Schneider, Moinho Real, Itaipava, Samba, Brahma Chopp, Conti, Skol, Moema y Antarctica Sub Zero de Argentina y Brasil. Y una gran oferta de Fernet Branca y vinos.

Para el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, el crecimiento sistemático del contrabando es irrefutable y preocupante porque en 2019 refleja un crecimiento de casi el 40%, con respecto a la medición de 2016. 

Deduce que la cifra es mayor este año y que el impacto en la industria es importante. “Vemos que en términos de volumen el impacto del alcohol ilegal, sobre la producción total boliviana, es del 15%. Esta cifra realmente alarma porque en términos de recaudación representa $us 118 millones que la administración tributaria deja de percibir por evasión fiscal", puntualizó.

El gerente general de Sabores Bolivianos Alemanes SRL -produce la cerveza Prost-, Guido Mühr, aduce que el contrabando reduce, cada vez más, las ventas principalmente de envases no retornables. 

Aclara que el envase (lata) de una cerveza Prost de 355 ml cuesta Bs 2, en insumos (casi todos importados) se invierten Bs 1,50 para producir ese volumen y, aparte, se destina Bs 1 para el Impuesto sobre Consumo Específico (ICE), IVA e IT. "Llegamos a Bs 4,50 en costo versus una lata de contrabando que se vende entre Bs 3 el envase de 355 ml y Bs 5 de casi 500 ml. No hay forma de competir con el mercado ilegal", dijo.

Cree que para aliviar la compleja coyuntura de las industrias de la cadena de valor de la cerveza se debe bajar el ICE para asegurar la mano de obra que se emplea para la producción local e intensificar la lucha contra el contrabando mediante acciones represivas.






Efecto en la vitivinicultura

A decir del vicepresidente de la Asociación Nacional de Industriales Vitivinícolas (ANIV), Franz Molina, como nunca antes se vio tanto contrabando en Bolivia y en las narices de todas las autoridades. "Alrededor del 80% de los vinos y bebidas sustitutas del singani (ron, fernet, whisky, vodka y gin) son de contrabando o falsificadas. Debe ser el más alto en cualquier país en todo el mundo", anotó.

El ejecutivo relievó que el problema va más allá de lo económico porque afecta tremendamente al complejo productivo vitivinícola del cual dependen directa e indirectamente 19.000 familias.

"Las Fuerzas Armadas deberían estar todo el año controlando las fronteras, en conjunto con la Aduana, el Senasag e Impuestos Nacionales, ya que un vino de contrabando cuesta la mitad de uno producido en el país", dijo Molina.

La semana pasada, unidades represivas de las Fuerzas Armadas y de la Aduana Nacional allanaron dos domicilios particulares, uno por inmediaciones de La Ramada (Santa Cruz) y el otro en Montero, de donde se incautaron licores, vinos, sidra, whisky y cerveza. Estiman que el valor de la mercancía que no cuenta con documentación que respalde su internación legal ronda los $us 23.000.

En intervenciones en Tarija y Potosí también decomisaron mercancía no declarada contenida en cajas de fernet, vino y cerveza.



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