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“Estamos en un callejón sin salida y sin una luz que nos transmita esperanza de que pronto vamos a salir de la dura realidad. Del dicho al hecho hay mucho trecho y lo que se oye en los medios de comunicación con respecto al refinanciamiento, reprogramación, acceso a créditos, con condiciones favorables, y lucha contra el contrabando contrasta con las condiciones que vivimos. En la práctica no se cumplen. La situación laboral está cada día peor. 

Se trabaja uno o dos días a la semana y hemos cesado a los operarios. La reactivación del sector, por ahora, sigue siendo una ilusión y bandera política”. Así, casi vencida, María Eugenia Gabriel, microemprendedora que se dedica a la confección textil, relató la compleja coyuntura que vive en este tiempo de recesión económica y de crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus.

Trae a colación que la actividad productiva, en su caso, está deprimida desde 2019. Refirió que ella confeccionaba ropa hospitalaria y que en el auge de la pandemia manufacturó, en promedio, hasta 300 batas quirúrgicas y overoles de bioseguridad por semana. Hoy, no vende ni cinco, ni con entrega a domicilio, que promociona por redes sociales. “Hay que buscar mecanismos internos -obligar a comprar la producción de las microempresas-, para reactivar la demanda en el mercado”, dijo.

El testimonio de Hugo Mamani, también confeccionista, es casi idéntico en lo referido a las medidas económicas anunciadas por el Gobierno y refutadas por su colega Gabriel. Añade que hay otros factores, como la importación legal de ropa nueva procedente de China, Brasil y Perú, que quita mercado y compite en precio con la producción nacional. Denota que son más baratos y que esto condiciona la compra y la preferencia y de los consumidores.

Expuso que los trabajadores nacionales están desprotegidos y que en vez de recibir incentivos son castigados porque ahora, por ejemplo, deben asumir el aumento de costos de las materias primas que, según los proveedores, elevaron su valor por el alza del precio del flete de importación.

Mamani ve más sombras que luces en el camino de la reactivación económica y juzga que mientras no se promueva la demanda en el mercado interno los esfuerzos serán vanos.

José Carlos Mamani, fabricante de marcos, puertas y ventanas, cree que el Gobierno se aplazó en el apoyo a las micros y pequeñas empresas. Dice que las medidas deben ser integrales y no aisladas. “La gente no piensa en construir, está más concentrada en asegurar la alimentación y la salud de sus familiares. Para que los carpinteros nos recuperemos, se debe atender las demandas del sector de la construcción y agilizar las licitaciones de los proyectos de inversión pública relacionadas con construcción de viviendas sociales”, acotó, al anotar que sus ventas semanales, de diciembre de 2020 a febrero del presente año, cayeron de Bs 3.000 a 500.

Marco García, presidente de la Asociación de Industrias Cosméticas y de Limpieza (Adecol), que integra 22 emprendimiento con base operativa en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, indicó que el contrabando de productos que ingresan al país sin registro sanitario quita mercado y generan una competencia desleal a las empresas del sector que con mucho sacrificio cumplen con las normas vigentes en el ámbito social, laboral y fiscal.

Hizo notar que los cosméticos y productos de limpieza que ingresan de Argentina y Brasil están deteriorando la actividad productiva y generando desempleo. “Las 22 empresas afiliadas al sector recortaron un 15% de su plantel de colaboradores y las que se cansaron de lidiar con el contrabando y la ilegalidad salieron del mercado”, puntualizó.

El titular de Adecol aduce que el país tiene capacidad productiva que no es explotada y es relegada por falta de políticas públicas de promoción. “El Estado y la población tienen que asumir una actitud de compromiso con lo ‘Hecho en Bolivia’ para proteger a los emprendedores y el empleo. Se debe promover la compra de productos y materiales de limpieza y de bioseguridad, incluidos el alcohol en gel, que producen los asociados para garantizar la continuidad de operaciones. Con medidas de este tipo vamos a reactivar la economía”, aseveró García.

Atribuyen flojo avance

“La colocación de créditos en el marco del programa ‘Si Bolivia’ avanza lento y no con la velocidad deseada por los micros y pequeños emprendedores del país”. Así, con esa impotencia, el secretario de Relaciones de Conamype Bolivia, Juan Carlos Vargas, reveló que en Santa Cruz un promedio de 15 microartesanos y manufactureros consiguieron financiamiento.

Si bien no se cuenta con un registro oficial, estima que en la ‘ciudad de los anillos’, debe haber unas 100.000 unidades productivas de diferentes tamaños que operan, principalmente en las ciudadelas (Plan Tres Mil, Villa Primero de Mayo y Pampa de la Isla).

A decir de Vargas, la ansiada reactivación aún no despega. Anotó que en el primer bimestre de este año el balance productivo y en ventas en los sectores textil, madera, orfebrería, cuero y calzado es negativo. 

“La importación formal e ingreso de mercancía que evade los controles en las fronteras y el desprecio de los consumidores bolivianos por la manufactura nacional tiene en aprieto a los micro y pequeños empresarios”, dijo Vargas, al anotar que, si no promueven la reactivación del mercado a través de la obligatoriedad de las compras estatales como política pública, de manera temporal por dos años, será muy complicado sacar de la crisis al sector pymes.

Refutan lento despegue

Respecto al apunte del dirigente de la Conamype de que el avance en la colocación del crédito ‘Si Bolivia’ es lento, el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, aseguró que no es cierto. Con datos del Banco Unión y el Banco de Desarrollo Productivo, hasta el 28 de febrero se lograron desembolsar 160 créditos por un monto total de Bs 27,6 millones. De este total, 153 unidades productivas de la microempresa accedieron a créditos por un monto de Bs 10,2 millones.

“Un nuevo crédito o fideicomiso siempre tiene un periodo de despegue, asentamiento y consolidación de procesos a los que se deben sumar socialización y difusión. 

Tomando en cuenta esos procesos, en tan solo un mes se colocaron más de 160 créditos, a una razón de 5,71 créditos por día, logrando desembolsar Bs 27,6 millones”, afirmó Huanca, al señalar que los prestatarios o clientes, no necesariamente cumplen los requisitos establecidos, lo que es percibido como dilación en los trámites.

El ministro indicó que están convencidos que la reactivación económica es una tarea urgente y que es la dinamización de mercados lo que permitirá hacerlo en el plazo más corto.

El Gobierno ha instruido que todas las entidades estatales deben fomentar el consumo de productos con el sello Hecho en Bolivia. También se tiene la subasta electrónica y el mercado virtual estatal para que las empresas y personas naturales puedan ofertar sus bienes a las entidades públicas, que además de transparentar los procesos permite a las mypes participar con mayores probabilidades”, refirió Huanca.

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