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Si antes de la pandemia la economía boliviana era un barco con agujeros en medio del mar: que seguía su rumbo mientras el agua ingresaba lentamente, la llegada del coronavirus fue como un huracán que puso al descubierto las falencias del navío. Y no es una exageración o una analogía sensacionalista. El último informe de la Fundación Milenio destacó que esta ‘peste moderna’, ha hecho que el país enfrente una triple crisis: económica, sanitaria y política. Ante esto, el único camino viable es acceder a créditos y postergar el ajuste fiscal.

Lo peor es que el contexto se hace cada vez más adverso. Justamente el déficit de las arcas estatales, al primer semestre alcanzó la proyección anual. Antes del virus, el anterior Gobierno había presupuestado un hueco en las finanzas de Bs 20.000 millones para todo el año.

El país se encuentra entonces en una encrucijada. Aun cuando necesita equilibrar sus finanzas en el mediano plazo, la necesidad de paliar los efectos de la pandemia requiere de posponer o suavizar el ajuste”, señala el informe de la fundación.

Este informe recoge las cifras de 2019 y datos actualizados de la economía hasta mayo de 2020. Entre sus principales puntos de análisis advierte un deterioro de los ingresos del país; tanto por exportación como por recaudaciones fiscales. Hace hincapié en que la tendencia, se arrastra desde el año 2014; es decir, con el virus o sin él, la economía, tarde o temprano, iba a colisionar con un iceberg.

Cifras

Dos son las fuentes de ingresos del Estado: las exportaciones y los ingresos fiscales (impuestos) y ambas tuvieron dificultades en 2019 y parte del 2020.

En lo concerniente a las exportaciones, Milenio alerta un deterioro, que se acentuó por la caída del precio y la demanda de las materias primas como hidrocarburos, minerales y granos.

Por ejemplo, en 2019 los resultados anotados por el informe detallan que las exportaciones reportaron una caída del 2%. Esto se explica por una reducción en la venta de hidrocarburos que se contrajo un 10%. Mientras que el sector no tradicional (el agro y forestal), sufrió una caída del 6%. El sector minero, por el factor precio reportó una recuperación del 6%.

Justamente esta variable (el precio) hizo que la caída del comercio exterior no sea más grande, porque el volumen exportado en total cayó hasta un 11%. Tanto minerales, hidrocarburos y el sector no tradicional experimentaron contracciones importantes.

Pandemia

Con el coronavirus, la espiral descendente se aceleró. En el primer semestre de este año, las exportaciones registraron una caída del 25%. En detalle, las ventas de minerales se contrajeron un 38%: pasaron de $us 2.007 millones a $us 1.251 millones.

En el sector de hidrocarburos la caída fue de un 17%; es decir, transitaron de $us 1.306 millones a $us 1.090 millones.

En esta línea descendente, las exportaciones de productos no tradicionales pasaron de $us 841 millones a $us 769 millones, lo que representa una caída del 9%.

El economista, José Alberti, señaló que el informe de la Fundación Milenio, ratifica que la economía nunca estuvo blindada. Al contrario, su vulnerabilidad, y dependencia, se profundizó en el anterior régimen: donde el súperciclo de las materias primas no fue aprovechado “y Bolivia perdió una vez más el tren que nos pueda encaminar hacia el desarrollo.

En su análisis apuntó que lo único que creció fue la corrupción y el endeudamiento externo. Desmejoró la salud, y la educación sigue siendo deficiente. A esto, según Alberti, hay que añadir el abuso de poder y políticas económicas erróneas, como un tipo de cambio ‘súper fijo’.

“Hoy en día tenemos una micro y macroeconomía deteriorada. La contracción se sitúa en torno al -6% para el periodo 2020”, dijo.

José Luis Evia, economista y autor del informe, señaló que la reducción de precios no cambiará y las exportaciones bajarán.

“En 2014 se exportaron $us 13.000 millones. Pero ahora se exporta por debajo de los $us 8.000 millones. Si el país quiere un desarrollo sostenido debe recuperar la venta externa”, dijo.

Sobre este tema, Gustavo Jáuregui, gerente general de la Cámara Nacional de Comercio, sostuvo que hasta julio de 2020 las exportaciones se redujeron porque lamentablemente se sigue dependiendo de minerales e hidrocarburos, afectados por la pandemia.

Mientras que Luis Carlos Jemio, coautor del informe sostuvo que el anterior Gobierno pensaba que el Estado era el eje de la economía, porque contó con una cantidad de recursos nunca vista en la historia en un periodo prolongado. “En el futuro, vemos que el Estado no puede seguir siendo el protagonista de la economía por las consecuencias que deja”, dijo.

El economista y experto en el sector de hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, que analizó el informe, sostuvo que el negocio del gas, una de las fuentes importantes de ingresos, debe tener una reingeniería para que siga siendo protagonista de la economía.

Caso contrario Bolivia a largo plazo será un país importador de combustibles. “Se debe hacer una nueva Ley de Hidrocarburos, una reingeniería en YPFB y nuevo relacionamiento con Brasil y el sector privado”, sostuvo.

En criterio del presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, que también analizó los números del informe, dijo que estos reflejan la realidad y los problemas que se fueron acentuando con la pandemia.

En su apreciación añadió que en su sector “hay descenso de la liquidez y que podemos ver cierre de empresas en los nueve departamentos del país”.

Entre sus conclusiones, el informe sostiene que ante esta situación el país requiere gestionar y destrabar el acceso a recursos externos para paliar la crisis sanitaria que atraviesa.