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Por Walter Vásquez

El Ministerio de Economía informó que el 60% de la población se encuentra en el estrato de ingresos medios resultado de las políticas de redistribución aplicadas desde 2006 y de “niveles de ocupación importantes”. Analistas consideran que este porcentaje se debería haber modificado por la acelerada reducción de ingresos y precarización del empleo durante la pandemia.

Antes de la emergencia sanitaria, en enero de 2019, el ex presidente Evo Morales indicó que la clase media representaba el 62% de la población y que, durante sus 13 años de gestión, 1,8 millones de habitantes “salieron de la pobreza extrema”.

Al cierre de la gestión 2021, el Producto Interno Bruto (PIB) creció en 6,1%, (la demanda interna incidió en 6,7 puntos porcentuales), la población ocupada urbana alcanzó a 4,3 millones de personas (nivel sin precedentes), el superávit en la balanza comercial fue de $us 1.462 millones, la inflación fue de 0,9% (la más baja de la región), y el estrato de ingresos medios representó el 60% de la población”, informó a EL DEBER el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

“Habría que ver la metodología que usaron y sobre todo analizar la confiabilidad” de esa cifra. “Hay una encuesta del CEDLA que contradice este dato del Ministerio”, afirmó el economista Róger Banegas.

El estudio mencionado muestra que, en julio de 2021, el 65% de los hogares ha visto disminuir sus ingresos y que el 80% señala que ya no les alcanza para llegar a fin de mes o les alcanza justo.

Tal como sucedió al inicio de la pandemia, para cubrir sus gastos, los hogares recurren al uso de sus ahorros, a la venta de activos, a un menor consumo (alimentos, educación y salud) o a nuevos préstamos en dinero y en especie. Ese mismo año, el 48% de los hogares estaba endeudado y, en la mitad de estos, no estaban pudiendo pagar sus deudas”, sostuvo el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

“Los datos sugieren que hay un proceso de precarización del trabajo, es decir, de disminución del empleo formal y de aumento del informal. Si está sucediendo eso, seguramente deberíamos registrar una disminución de la clase media aunque no hayan variaciones en ingresos, ya que los gastos de un trabajador informal y de su familia son muy diferentes, pues no tiene aguinaldo, seguro ni vacaciones”, explicó a su vez el director del Centro de Estudios de la Realidad Económica (Ceres), Roberto Laserna.

Otros estudios señalan que ha habido un deterioro en el ingreso disponible de las familias y habría que revisar (la cifra del 60%) con mayor detalle”, aseveró Banegas.

Uno de los indicadores que muestra que la pandemia afectó la estructura social por ingresos de país es el PIB per cápita.

Datos del Banco Mundial indican que el PIB per cápita de Bolivia mantuvo una tendencia desde 2005 ($us 1.034) hasta 2018 ($us 3.548), casi se mantuvo igual en 2019 ($us 3.552) y se redujo en 2020 ($us 3.133). Los reportes oficiales no muestran cuál fue la situación en 2021.

Según el Gobierno, el ascenso de la producción nacional por persona permitió que en 2010 el Banco Mundial cambie la categorización de Bolivia de país de ingresos bajos (pobre) a país de ingresos medios. Este aumento del ingreso promedio del boliviano permite dinamizar el consumo doméstico, la demanda interna y la actividad económica nacional en general.

En una anterior entrevista con EL DEBER, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional de España, Pilar Cancela, mencionó que la crisis sanitaria, social y económica causada por la pandemia ha afianzado mucho más las brechas y desigualdades preexistentes en el mundo.

“De momento no tenemos indicadores exactos sobre cuál ha sido el impacto, pero seguramente en un término corto de tiempo habrá que revisar la situación de algunos países que evolucionaron y que pasaron a ser catalogados como de renta media. Incluso países de primer mundo, que supuestamente tienen unos indicadores óptimos, también se han visto afectados de una manera muy dura por todo el impacto que ha supuesto la pandemia. Por lo tanto, nadie está exento de sufrir un retroceso en el avance que se pudiera haber experimentado en los distintos ámbitos de medición”, sostuvo.

Para Laserna, la definición estadística de clase media depende de cuáles son los parámetros que uno utiliza para calcularla, lo que implica también una definición de los parámetros extremos, sobre todo los que definen la pobreza. “Por definición, esa clase es 'la del medio', y entonces estimar su magnitud puede ser bastante caprichoso”, expresó.

Pero una definición más sustantiva de clase media debería definirla como aquel conglomerado de familias que disfrutan de un cierto bienestar material (vivienda con servicios, por ejemplo) y cierta seguridad (acceso a seguro social, jubilación, salud), además de acceso a educación para los hijos, explicó.

A esos parámetros hay que añadirle el del ingreso, que puede compensar la falta de acceso a servicios. Por ejemplo, un asalariado que recibe Bs 5.000 al mes y tiene seguro social, puede ser equivalente a un cuentapropia que recibe Bs 7.000 al mes, pero no tiene seguro. La diferencia en ingresos podría compensar la inseguridad y falta de beneficios sociales, vacaciones y todo eso de que carece el informal. En suma, medir la clase media sólo por ingresos es un error muy grande, y peor aún si la definición busca solamente cuantificar a ‘los del medio’”, afirmó.

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