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William Foster es vicepresidente y director de crédito de Moody’s Sovereign Risk Group en Nueva York, donde se desempeña como analista líder en Estados Unidos. Es el analista encargado de la calificación del gobierno de Bolivia. También tiene bajo su responsabilidad las calificaciones de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá e India.

¿Cuáles son las perspectivas para la actual calificación de Bolivia?

Moody’s bajó la calificación dos veces el año 2020 de Ba3 a B1 y a B2 por el deterioro del precio crediticio soberano tras valorarse aspectos como la economía, la posición fiscal y la posición externa de Bolivia. La perspectiva estable de la calificación B2 de Bolivia refleja un equilibrio de los riesgos para el perfil crediticio soberano. Prevemos que el Gobierno enfrente retos significativos en la implementación de ajustes en el ámbito fiscal y reformas estructurales que lleven a una reducción de los desequilibrios macroeconómicos. Alternativamente, las fortalezas crediticias del soberano incluyen una reserva de liquidez que, si bien con un nivel un poco menor, continúa siendo superior a las de sus pares, una estructura de deuda relativamente favorable y una baja carga de intereses, elementos que en conjunto mitigan riesgos crediticios y respaldan el perfil crediticio del país.

¿Cómo ve el panorama económico del país?

Tras una contracción de alrededor del 7% en 2020, esperamos que la economía se recupere reportando un crecimiento del 4,5% este año. Sin embargo, prevemos que persistirán los desafíos económicos estructurales.

En el largo plazo, esperamos que se observe una disminución del crecimiento promedio hacia tasas cercanas al 3%, en contraste con lo observado la década pasada cuando el crecimiento se ubicó en torno al 4,5%.

Una combinación de precios de energía bajos, menor inversión pública y caída de las reservas de gas natural contribuirán a menores tasas de crecimiento.

¿Es manejable la deuda externa de Bolivia?

Alrededor de dos tercios de la deuda del Gobierno denominada en moneda extranjera está contratada con acreedores multilaterales en términos relativamente favorables, esto es, con vencimientos a largo plazo y a bajas tasas de interés. El pago de intereses promedió solo un 2,3% de los ingresos de la administración pública en los cinco años previos a la pandemia, lo cual se compara con una mediana del 7,8% para soberanos calificados en B. Si bien el perfil de la deuda de Bolivia incorpora riesgos de refinanciamiento relativamente bajos, el Gobierno habrá de enfrentar pagos de bonos en 2022 y 2023 por un total de $us 1.000 millones ($us 500 millones en principal cada año), lo cual plantea retos importantes dado que las reservas internacionales ascienden a la fecha a solo $us 1.958 millones (en divisas).

¿Cuáles son los factores de riesgo en la economía boliviana?

El riesgo más inmediato es la respuesta sanitaria a la pandemia de Covid-19. Si el virus continúa propagándose y la vacunación es lenta, el impacto en la economía será mayor por más tiempo con el consiguiente riesgo de tener consecuencias de más largo plazo.

Otros desafíos clave para Bolivia incluyen reducir desequilibrios fiscales y externos, y disminuir la fuerte dependencia de la economía del sector de hidrocarburos para lograr un crecimiento más sostenible en el largo plazo. Ahora, los déficits son más grandes que antes y la situación de Bolivia va a continuar con déficits grandes por problemas en hidrocarburos, que es una fuente importante de ingresos.

 ¿Cómo ven el nivel de reservas internacionales?

Menores precios y volúmenes de exportaciones de hidrocarburos, aunado a un nivel elevado de importaciones, ha dado lugar a continuos déficits en la cuenta corriente desde 2015 y a una baja sostenida en el nivel de las reservas internacionales.

Las reservas cayeron a un nivel de solo $us 1.900 millones en abril de 2021 (divisas) después de haber alcanzado $us 13.600 millones; es decir un 41% del Producto Interno Bruto que permitía una cobertura de importaciones de 16 meses, en noviembre de 2014. Hacia futuro, esperamos que se mantenga el desequilibrio de las cuentas externas, lo cual continuará afectando la acumulación de reservas.

 ¿Cuáles son las áreas que se deben potenciar para lograr la reactivación económica?

Políticas que ayuden a diversificar la economía reduciendo la dependencia en el sector de hidrocarburos traerían como resultado una perspectiva de mayor estabilidad en el patrón de crecimiento económico de Bolivia. A su vez, acciones gubernamentales que fomenten un clima más propicio para la inversión contribuiría a estimular un crecimiento sostenido y la generación de empleos.

PERFIL

William Foster se incorporó a Moody’s Investors Service en agosto de 2016, tras 10 años en el Departamento del Tesoro de EEUU. Se desempeñó como Asesor Senior de Finanzas Internacionales de Mercados con sede en Nueva York. De agosto de 2012 a marzo de 2015, se desempeñó como agregado financiero de EEUU en India (Embajada en Nueva Delhi). Tiene una Maestría en Asuntos Internacionales, Finanzas Internacionales y Política Económica de la Universidad de Columbia.


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