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Un informe de América Economía indica que los nómadas digitales tienen un ingreso mensual promedio de $us 4.500 y gastan el 36% de sus ingresos en el destino visitado. El auge del teletrabajo ha impulsado a muchos profesionales tecnológicos a migrar a otros países para laborar a distancia. Por ello, varios países de la región alistan visas o permisos especiales con diversos beneficios para captar a estos viajeros y reactivar así sus economías.

“Mike, un americano que vive en Nueva York gana $us 6.000 al mes. Gasta en renta $us 2.000, $us 800 en comida, $us 200 en transporte, gastos varios $us 1.000. Total: $us 4.000. Mike podría mudarse a Puerto López (o a cualquier parte de Ecuador) y trabajar remotamente como lo hacía en su apretado apartamento en Nueva York. En Puerto López, sus gastos bajarían de $us  4.000 a $us 1.000, trabajaría frente al mar con una población mayormente vacunada, misma zona horaria, excelente clima y mariscos frescos. Acceso a internet y por supuesto, con ballenas y manta rayas a pocos minutos. Gastará su sueldo en Puerto López y viajando por Ecuador inyectando divisas a nuestra economía y generando nuevos empleos”.

De esta forma, Niels Olsen, ministro de Turismo de Ecuador, a través de sus redes sociales ejemplificó y cuantificó los beneficios de atraer a los nómadas digitales, tras anunciar que el gobierno de Guillermo Lasso alista la creación de una visa para legalizar la permanencia temporal de este tipo de trabajadores.

Desde que se inició la pandemia se estima que el número de nómadas digitales ya supera los 100 millones a escala global. En tanto, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que a 2050 habrá 1.000 millones de este tipo de trabajadores.

Según América Economía, en regiones como Europa existen países que ya otorgan visas para nómadas digitales, como Alemania, Portugal, Islandia, Croacia, Estonia, República Checa, entre otros. En el continente americano, solo cuatro naciones ofrecen esta facilidad: Antigua y Barbuda, Barbados, Panamá y Costa Rica.

Precisamente, en agosto pasado Costa Rica aprobó la Ley para atraer trabajadores y prestadores remotos de servicios de carácter internacional para atraer a los nómadas digitales y reforzar su competitividad turística  garantizándoles seguridad jurídica a los trabajadores remotos que escojan a este país como su sede de labores.

Esta ley permitirá a los extranjeros, con un ingreso mayor a $us 3.000 al mes, permanecer hasta por un año en el país con una visa que puede prorrogarse por un año adicional. Si viaja en familia, el ingreso debe ser de $us 5.000.

Entre los beneficios de esta visa destaca la exención total del impuesto sobre las utilidades y la exoneración del pago de todos los impuestos a la importación de equipo personal básico de cómputo, informático, de telecomunicaciones o análogos, necesarios para cumplir con sus labores o la prestación de sus servicios.

Panamá es otro país centroamericano que en mayo pasado creó el programa Visa de Corta Estancia como Trabajador Remoto (Teletrabajo), que busca atraer a turistas de estancia extendida y dinamizar así su economía (que cayó un 17,9% en 2020) “estimulando el turismo, los restaurantes, compras y el consumo y servicios en general, resultando en una mayor reactivación de empleos para los panameños", según explicó el gobierno en un comunicado.

México es otro de los destinos favoritos de los nómadas digitales y aunque no cuenta con un permiso exclusivo para ellos, ofrece una visa de residencia temporal en la que los solicitantes deben demostrar solvencia económica ($us 1.620 mensuales como mínimo o ser titular de una cuenta bancaria con al menos $us 27.000).

Atracción en remoto

Pero ¿por qué varios países latinoamericanos quieren tener a los nómadas digitales como residentes permanentes?

Según el estudio Trabaja y deambula: conoce a los nómadas digitales de hoy, desarrollado por la Adventure Travel Trade Association (ATTA), el 87% de este tipo de trabajadores tiene un empleo que le permite generar ingresos de $us 4.500 mensuales en promedio y gastan el 36% de sus ingresos en el destino visitado.

Se trata de profesionales que usan la tecnología para trabajar remotamente y no tienen limitaciones mientras se desplazan por diversas ciudades del mundo. Según el reporte de la ATTA, el 17% son escritores, un 14% trabaja en marketing digital, el 8% son blogueros y un 7% son programadores.

Además, más de la mitad de los nómadas digitales (51%) tiene entre 25 y 34 años, dispuestos a experimentar la oferta turística del destino. Por ejemplo, según el portal nomadlist.org que funciona como una base de datos de varias ciudades en el mundo que conecta a los nómadas, en México hay 20 ciudades en las que los trabajadores remotos pasan largas temporadas.

Los nómadas digitales también vienen contribuyendo en la reactivación del turismo, una de las industrias más golpeadas durante esta pandemia. Por ello, varios países latinoamericanos apuestan por captar a estos trabajadores a distancia por su capacidad de gasto, su facilidad para viajar y consumir, sobre todo en pequeños negocios locales en lugar de conglomerados internacionales.

Muestra de esto es que, de acuerdo con información del Gobierno de México, el gasto promedio de un nómada digital basado en una estancia de no menos de tres meses, en un hotel económico, con habitaciones privadas, en el centro de las ciudades e incluyendo tres comidas puede llegar a $us 29.333 en Playa del Carmen, $us 31.027 en San Miguel de Allende y $us 30.645 en Ciudad de México.

Recientemente, Airbnb firmó en Argentina un convenio junto con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, para trabajar de forma conjunta la promoción de Buenos Aires como un destino internacional, especialmente para los usuarios nómades digitales.

En general, Latinoamérica posee un gran potencial para el nomadismo digital gracias al bajo costo de vida, comparada con otras regiones del mundo.

El momento para captar este turista de larga estadía es ahora, tomando en cuenta la flexibilidad laboral que muchas compañías han adoptado, permitiendo el teletrabajo de forma permanente. Varios países ya son conscientes de esto y no quieren dejar pasar la oportunidad.


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