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Días después de que la compañía aérea American Airlines (AA) formalizara la suspensión indefinida de sus vuelos entre EEUU y Bolivia desde el 28 de noviembre del presente año, fuentes de operadores aéreos foráneos deducen que la sobresaturación de impuestos, tasas, contribuciones especiales, multas y otras cargas inviabilizan la industria en el país.

Hacen notar que algunas autoridades del ámbito estatal consideran que la aviación comercial en Bolivia es algo así como ‘la gallina de los huevos de oro’. Aluden que pese a que el número de operaciones de las empresas internacionales y el número de pasajeros transportados refleja un crecimiento importante, consideran que la operación en el mercado aeronáutico en nuestro país tiene muchas deficiencias y que hay un notorio declinamiento en la prestación de los servicios, afectados por la inestabilidad y constante rotación del personal técnico y profesional que trabaja en las autoridades competentes.

Además, infieren que el irracional crecimiento de las multas y sanciones que han empezado a aplicar, prácticamente todas las entidades estatales que tienen relación directa con la actividad aeronáutica comercial, resultan poco consistentes con la rentabilidad efectiva de las operaciones y desalientan a futuros competidores.

Sobre este tema, desde la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) aclaran que son una entidad que regula y fiscaliza el transporte aéreo y no se convierte en una entidad punitiva; es decir, aplica procedimientos y están en contacto permanente con los explotadores aéreos para trabajar por la seguridad operacional para el beneficio de los usuarios y cumplir con los compromisos internacionales que difunde la OACI.

En tanto que las aerolíneas revelan que en el ámbito sectorial se conoce que existen empresas internacionales que han demostrado un interés inicial para realizar operaciones en nuestro país, pero en cuanto se enteran de las condiciones generales que rigen este mercado, pierden el interés y desaparecen. No obstante, se detalla que existen algunas solicitudes que vienen tramitándose hace años, pero ninguna de ellas ha iniciado aún operaciones.

A decir del especialista en economía del transporte aéreo y seguros, Jorge Valle, la rentabilidad hace atractiva o no la operación en un mercado. “Es lamentable que cualquier empresa internacional abandone sus operaciones en nuestro país, que debería extremar esfuerzos para atraer nuevos operadores que ayuden a la vinculación e integración internacional para relacionarnos con el mundo exterior. Por eso mismo, me parece muy lamentable la partida de una empresa de la envergadura y la calidad de AA, que nos comunica con cualquier parte del mundo, sin tener que hacer conexiones con otras empresas aéreas globales. Empresas de esta naturaleza jerarquizan y prestigian cualquier país”, refirió.

Con respecto a la salida de AA de Bolivia, la DGAC alude que la competitividad y el crecimiento de transporte de pasajeros y de carga en la ruta Bolivia-EEUU sigue creciendo. Detallan que el cierre de operaciones de AA no afectará al transporte de pasajeros y carga al ser un retiro programado e incluso brindará oportunidad a las líneas aéreas de incrementar frecuencias o renovar sus aeronaves.

En la presente gestión, la DGAC recibió solicitudes de las aerolíneas que operan en Bolivia para incrementar frecuencias en sus operaciones en la ruta desde Bolivia hasta EEUU. Revelaron que Amerijet, aerolínea estadounidense de transporte exclusivo de carga, se encuentra en la última fase para iniciar operaciones para realizar la ruta directa Bolivia-EEUU.

Operadores de turismo

Desde un enfoque económico, para la presidenta de la Asociación Boliviana de Agencias de Viajes y Turismo (Abavyt) Santa Cruz, Marisol Echalar, para cualquier compañía aérea incursionar en un destino de un país de Sudamérica representa un alto riesgo en la operación porque los rendimientos no siempre son los deseados. “El nivel de la situación económica de Bolivia es menor a un destino de Europa u otro continente”, ejemplificó.

A su criterio, las obligaciones tributarias, las multas, el precio mayor del combustible, los altos costos de los aranceles en los aeropuertos y las cargas sociales hace a cualquier compañía inferir que Bolivia no es el mejor destino para trabajar. “Una aerolínea, cuando no ve rentabilidad en un destino, es pérdida. Es el caso de AA que apuró su salida de Bolivia y deja un espacio grande que deberá ajustarse”, puntualizó.

Desde Boliviana de Turismo (Boltur), su gerenta ejecutiva Lourdes Omoya, cree que una de las debilidades del mercado aeronáutico comercial es la conectividad. “Lamentablemente se deben realizar muchos enlaces y perder horas y esto dificulta que el turista llegue a Bolivia”, juzgó.

Si bien estamos en el corazón de Sudamérica, tenemos problemas porque no hay muchas líneas aéreas internacionales que lleguen al país. “A La Paz son contadas las que llegan porque han migrado a Santa Cruz. Si el país ofreciera conexiones directas tendríamos un porcentaje mayor de afluencia de turistas”, precisó.

A su criterio, la salida de AA del mercado debe convertirse en una oportunidad y alentar la incursión de nuevas firmas aéreas. “Vamos a pedir como sector que Boliviana de Aviación (BoA) haga los acuerdos interlineales con aerolíneas extranjeras para que el pasajero tenga la facilidad de salir con su equipaje a destino final”, aseguró. Sobre el tema, Ronald Casso, gerente general de BoA, indicó que están abocados a mejorar el servicio y la conectividad en la ruta a Miami y que se reforzará la frecuencia a ese destino. BoA combina el servicio de transporte de pasajeros y de carga para alcanzar rentabilidad en la operación. Reporta un 70% de ocupación y transporta de 7 a 8 toneladas de carga por vuelo.

En el mercado hotelero

En criterio del presidente de la Cámara Departamental de Hotelería de Santa Cruz, Marco Antonio Cortez, una debilidad de Bolivia es que es un mercado pequeño con 11 a 12 millones de habitantes.

Cree que, si bien Bolivia cuenta con atractivos turísticos, el costo de transporte resulta demasiado alto desde cualquier otra ciudad de Latinoamérica. Adicionalmente, dijo que el viaje hacia Bolivia resulta largo, “se deben realizar entre dos a tres paradas en el camino, por lo cual un viaje de 12 horas se puede convertir en más de un día”, dijo.

 

 

 

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