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Es secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Comunidades Interculturales Productores Agropecuarios de la Gran Chiquitania. Refuta enfáticamente las acusaciones que sindican a ese sector de ser invasores y traficantes de tierras. Está a favor de que se realice una auditoría a la distribución y la tenencia de la tierra en la Chiquitania.

_¿Por qué los interculturales se asientan en la Chiquitania y no en otras zonas del país donde existen tierras fiscales disponibles para su dotación?
Cuando fundamos una comunidad, solicitamos al INRA la dotación de tierra. Vemos si el lugar es conveniente para producir y trabajar la tierra. Donde sea no importa, no hemos especificado que sea siempre en la Chiquitania, sino donde hay disponibilidad de tierra fiscal. Lo hacemos más que todo por la vocación agrícola, porque la mayoría de las personas que proviene del interior son agricultores.

Yo vivo en Santa Cruz hace más de 30 años, nací en el campo y soy hijo de un agricultor. Cabe aclarar que no todos son del interior como se dice, porque también hay hijos de compañeros que llevan más de 30 años en el territorio oriental, inclusive indígenas del lugar, caso de San José de Chiquitos, donde dos comunidades se afiliaron a nuestra organización y se les ha apoyado para que ellos sean incluidos en la dotación y tengan tierras.

_El propósito de la dotación es trabajar la tierra para garantizar soberanía y seguridad alimentaria del país, ¿qué tipos de cultivos producen y en qué cantidades?
La tierra se da a las personas que no las tienen, a los que poseen insuficiente y a la gente más pobre y necesitada. No hay una economía favorable para desmontar como lo hacen los grandes. Hemos visto a los empresarios, a los extranjeros y menonitas desmontar de 3.000 a 5.000 hectáreas en unas semanas.

En cambio, nosotros desmontamos a lo mucho cinco hectáreas, a lo que alcance el bolsillo. La prioridad nuestra es trabajar en agricultura. En San Ignacio, Concepción, San Ramón cultivamos maíz, maní y sésamo y, en San José de Chiquitos, producimos soya, maíz y también verduras y hortalizas. Estamos en ese propósito de diversificar la producción para dar soberanía y seguridad alimentaria. En 2010, los alimentos básicos que llegaba a San José de Chiquitos provenía de Santa Cruz, hoy en día son las comunidades las que proveen los alimentos frescos. Hay que dejar claro que la familia intercultural no invade ni toma tierras, ni somos traficantes de tierras como se nos sindica. Somos agricultores y trabajamos la tierra.

_Sin embargo, se los acusa de propiciar tomas a predios privados con el fin de establecerse por un tiempo y después salir sin cumplir el fin de trabajar la tierra, ¿cuál es su lectura al respecto?
Esas acusaciones vienen de tiempo y hemos visto a ese compañero Luis Fernando Camacho que nos tilda de ‘avasalladores’, en especial a la familia intercultural, cosa que no es cierto y que hemos desmentido. La familia intercultural en ningún momento invade y, es por eso, le pido a este señor que nos demuestre en qué lugar, qué predio o qué propiedad hemos tomado. En Santa Cruz hay tres organizaciones que también poseen tierras -la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia y la familia intercultural- y se tiene que diferenciar la comunidad y la organización que ‘avasalla’ porque nosotros no hemos invadido ningún lugar y cumplimos las reglas y las normas de dotación, como corresponde, en tierras fiscales.

Ya que Luis Fernando Camacho nos tilda de traficantes y ‘avalladores de tierra’ y de esto y otro, la familia intercultural pide que se haga una auditoría a todas las tierras fiscales y tierras tituladas en la Chiquitania y ahí veremos quién posee más tierra y a quién protege y está favoreciendo este señor.

_Se los sindica de ser los causantes de chaqueos, quemas e incendios en la Chiquitania, ¿cuál es su versión al respecto?
Es totalmente falso, no es nomás difamar a la familia intercultural. Las comunidades desmontan a lo mucho cinco hectáreas y cómo van a quemar su propia casa. Los grandes, esos que desmontan arriba de 500 hectáreas son los que provocan los incendios.

_Se dice que los interculturales después de consumar el asentamiento en el área dotada -por la falta de condiciones y de servicios básicos- abandonan la zona propiciando tráfico de tierras, ¿cuál es su opinión?
Molesta escuchar eso a la familia intercultural. Si dicen que somos traficantes, hay que probar qué dirigente o qué compañero ha incurrido en este ilícito y denunciarlo a la justicia, para que esta instancia proceda conforme a ley. Sin embargo, la familia intercultural no trafica tierra, pero si sabemos de alguien lo vamos a denunciar y no vamos a apañar a nadie.

PERFIL

Hace más de 30 años migró de su natal Cochabamba a Santa Cruz. Hoy, según dice, se dedica plenamente a cultivar verduras y hortalizas en su parcela en el municipio de San José de Chiquitos. A escala dirigencial, representa a unas 45 comunidades interculturales asentadas en las jurisdicciones de Pailón, San José de Chiquitos, Roboré, San Rafael y Puerto Suárez.

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