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El próximo año, según los analistas económicos Jaime Dunn y Germán Molina, el país deberá hacer frente a sus obligaciones con los organismos internacionales en cuanto al pago por los servicios de la deuda (capital más intereses) que rondan los $us 880 millones. A lo que Molina agrega otros $us 500 millones producto de la primera emisión de los Bonos Soberanos que tienen una tasa de interés de alrededor del 4%.

Estos desembolsos tendrán una fuerte presión en las cuentas del Estado, pues ya las RIN, que al 24 de septiembre se ubican en los $us 4.960 millones, de acuerdo con Dunn, ya no son la mejor alternativa a la que el Estado puede recurrir.

Según datos de la Fundación Jubileo, hasta diciembre de 2020, el saldo de la deuda externa alcanzó a $us 12.172 millones. En el caso de la deuda interna, esta registró un incremento notable a partir de 2018, momento en que el déficit fiscal se profundizó. 

Particularmente, en la gestión 2020 la deuda interna se disparó, debido a los créditos de emergencia que se tomaron del Banco Central, llegando al equivalente de $us 10.356 millones. A finales de 2020, la deuda pública total (externa + interna) llegó a $us 22.528 millones.

En este sentido, Molina subrayó que no fue gratuito el pedido de Arce, a la Organización de Naciones Unidas (ONU), de otorgar un alivio a la deuda para los países en desarrollo.

En este sentido, Diego Pary, embajador de Bolivia ante ONU, indicó que se está promoviendo el alivio y la flexibilización en el sistema de cobro de los organismos financieros multilaterales a los Estados deudores.

Hasta 2020, el BCB con el 54,6% del total de la deuda interna es el mayor acreedor, mientras que, el BID ($us 3.354 millones), CAF (2.599 millones) y el BM ($us 941 millones) son los principales acreedores multilaterales, en la pasada gestión.


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