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​Es uno de los rostros visibles e inversionistas de Shark Tank México (una de sus varias facetas), programa de televisión que la llevó a interiorizarse con las nuevas generaciones de emprendedores de su país (México). Fue ahí donde empezó una relación estrecha con esta área a la que no le niega tiempo para conversar, formar y orientar a quienes inician nuevos negocios.

En esta ocasión, cambia la pantalla de la televisión por la de las computadoras y smartphones para dar un webinar gratuito (más información haciendo click aquí) este 3 de junio en el que compartirá su experiencia y dará su perspectiva para emprendedores y pequeños empresarios bolivianos sobre cómo enfrentar la crisis y aprovechar las oportunidades de este tiempo. Previamente, hizo un espacio para conversar con EL DEBER.


Desde distintas esferas de la economía señalan que estamos ingresando a una de las perores crisis de los últimos tiempos, ¿cuál es la lectura que hace de la realidad que atraviesan las economías de la región?

Si ves estáticamente, la realidad es gravísima. Toda América está siendo la punta de lanza en la explosión del virus y se experimentan muchísimas muertes, eso lleva a un ambiente donde hay familias que están sufriendo. Eso es terrible desde todo punto de vista, las empresas están sufriendo y las personas están ‘guardadas’. En México hay una caída del Producto Interno Bruto de dos dígitos y supongo que ustedes (Bolivia) también la tienen difícil.

Pero desde el punto de vista dinámico, hay una visión sobre esta situación que muestra que vas a salir de esta (como país, empresa o individuo) mucho más fortalecido, a pesar de que habrá una purga donde haya empresas que no podrán sobrevivir. Estamos aprendiendo poderes tecnológicos que no teníamos los que hemos estado en aislamiento y hemos podido mejorar nuestros niveles de vida. Ha sido tiempo de reflexionar. Siento que la manera de ver esta crisis es con un perfil de oportunidad.

Si bien son tiempos de oportunidad, usted también refleja que habrá perdedores en este escenario, pero según su experiencia y las herramientas recogidas en su nuevo libro -Crisis: Sortéala y aprovecha sus oportunidades en tu pyme-, ¿qué pautas se deben tomar para encarar este tiempo desde el punto de vista económico?

En el futuro cercano los individuos y las empresas tenemos que administrar la liquidez y no deprimirnos. Si empezamos a quejarnos, la gente de nuestro entorno también empezará a flaquear. Tenemos que ser visionarios y saber que hay una obligación y compromiso importante como empresario.

Hay sectores que se van a levantar lentamente, donde se debe planear para dentro de seis meses o hasta un año, como la exportación. Hay sectores que no van a tener una recuperación total y se tendrán que reinventar. Lo más importante es planear la liquidez por el tiempo necesario para volver a producir como seres humanos y llevar sustento a nuestras familias. Toda economía está integrada por cadenas y estamos en una cadena en el que hay que pedir espacio. Hoy las cosas se hacen chiquitas y se debe priorizar lo básico, nada más, para tu familia y la de tus empleados.

Si nuestra empresa iba bien hay que ver cómo mejorar o cómo aprovechar las técnicas que por inercia son manuales y ahora pueden ser tecnológicas y digitales. Estos pueden ser tiempos de redefinir nuestros segmentos y mirar hacia adelante para no perdernos en el día a día que hoy es un pantano.

Si a la empresa ya le iba mal, es el momento de replantearse en volver a empezar y ser pequeños para convertirnos en aquello que nos hubiera encantado hacer si no nos hubiésemos dejado ir por la inercia o la terquedad de que un producto pueda funcionar. Son tiempos de resolución, enfoque, reinvención y de resiliencia para crecer.

¿En qué sectores ha detectado que pueda haber oportunidad una vez se vaya aplacando el coronavirus?

Si bien las economías de México y Bolivia son diferentes, yo creo que el ganador será el mercado interno. El mundo va a producir menos cosas o dejar de lado artículos superfluos. En ese sentido Bolivia puede ganar mucho en regresar a lo básico y fortalecer el mercado interno y las microempresas. En el sector de alimento puede haber oportunidad para nuestros países.

¿Cómo se puede fortalecer un mercado interno en una economía emergente y al mismo tiempo robustecer a los ecosistemas de emprendimiento?

Hoy el gran porcentaje de la producción está en manos de unos cuantos y esos cuantos están generando utilidades. El sistema impositivo es para hacer transferencias y estas no deben ser desperdiciadas, sino que deben bajarse al mercado interno y traducirse en oportunidades para la gente. Los individuos pueden crecer si le das oportunidades, buena educación, instituciones, regulación y espacios para expresar su creatividad y productividad.

Del mismo modo, otorgar buen acceso al crédito. Se debe fortalecer a la microfinancieras para que sean transmisoras de oportunidades y así generar un mercado interno potente.

Usted conoce de cerca el mundo de los empredimientos, ¿qué papel juegan estas iniciativas de cara al futuro y como pueden ser un soporte para las economías en la coyuntura actual?

La economía de las empresas está cada vez más difícil. Presentan retos tecnológicos en la generación de empleo. El gran problema de las grandes economías y los modelos ortodoxos se refieren a la posibilidad de generar mucha productividad y al mismo tiempo dar empleos, eso no es posible y es una contradicción que lleva a una gran crisis de empleo en todos los países, donde se 'escupe' a gente desempleada, por lo que la capacidad de encontrar un empleo en compañías tradicionales es cada vez menor.

Entonces el autoempleo y el emprendedurismo son para mí la única salida de desarrollo y vida digna para nuestros países. Estoy apostando con toda mi fe a este tipo economía con pequeños negocios muy buenos y productivos, donde se fortalece el consumo básico y se lo lleva a la sofisticación que dé bienestar a las familias. Creo que Bolivia debe apuntar a eso.

En este sentido, ¿qué retos ve que se presentan y cómo se debe generar armonía con estos nuevos actores en la economía?

El mundo se va a reinventar y esta crisis tiene una razón de ser. Esta es una enseñanza de la Tierra para decirnos ¡basta! y que el ritmo de crecimiento, de consumo y de riqueza va a llevar a que te consumas siete planetas antes de irte. Entonces, o le bajamos o nos vamos todos a una tragedia sin precedentes como la que tenemos ahora.

Los países van a producir menos y los estilos de Gobierno han de ser diferentes, sin tanto énfasis en el crecimiento económico y tomando en cuenta otros elementos como los indicadores de bienestar y felicidad, los cuales no significan poseer o tener, sino vivir bien y ser feliz. Vamos a necesitar gobiernos, instituciones y humanos orientados a la mayoría de la gente y no orientados a la gente rica.

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