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El plan de reactivación del sector agropecuaria no llega a los pequeños productores. Eso aseguró este miércoles, Isidoro Barrientos, presidente de la Cámara de Pequeños Productores del Oriente (Cappo). El dirigente aseguró que más de 96.000 agricultores, atraviesan por dificultades en el financiamiento y reprogramación de sus créditos, con bancos y casas comerciales.

La situación es más compleja por la emergencia sanitaria que vive el país y los efectos provocados por el coronavirus: una economía golpeada y empresas con problemas de liquidez y el poco acceso de financiamiento.

En junio, el Gobierno presentó un plan que contempla un programa para la generación de empleos en el sector agroproductivo.

Según el Poder Ejecutivo, este plan impulsará la producción y el comercio, apoyará la agricultura familiar, de mediana escala, y la agroindustrial exportadora.

Pero para Barrientos, estas medidas aún no llegan a su sector. La pandemia, según él, dificulta el trabajo en el campo. A este problema, hay que añadir las deudas de los productores con las casas comerciales (por insumos agrícolas) y los bancos.

“Hay preocupación entre los pequeños productores, porque no vemos un plan efectivo. No hay nada. Necesitamos una reprogramación y financiamiento a largo plazo”, sostuvo.

En esa línea dijo “que 96.000 productores, entre pequeños y medianos requieren atención inmediata. Con la cuarentena, el trabajo no fue el mismo y tenemos muchas dificultades porque arrastramos campañas malas por las sequías”.

Cada productor, entre pequeños y medianos, tiene según el dirigente, deudas que van desde los $us 1.000 hasta más de $us 200.000 dependiente de qué producto se siembre en cada campaña.

“Estamos insistiendo desde el año pasado (con las reprogramaciones), ahora tendremos que organizarnos nuevamente para ver cómo solucionamos este problema”, dijo.

Prevén buena cosecha

Sobre la campaña de invierno, tanto en la zona Este y Norte — las principales regiones productivas del departamento de Santa Cruz— Barrientos es optimista; las lluvias registradas en agosto ayudarán a la siembra de granos.

“Las lluvias han ayudado. Esperamos que con esta campaña paguemos las deudas con las casas comerciales y así estamos más tranquilos”, dijo.

De acuerdo a datos de la Gobernación, en la campaña de invierno se sembraron 118.000 hectáreas de trigo, 138.000 de girasol, otras 438.000 de sorgo y 19.000 de chía. 

A esto se suma, las 305.000 hectáreas de soya y las 164.000 hectáreas de caña.