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El 8 de noviembre, Luis Arce y David Choquehuanca, jurarán como Presidente y Vicepresidente de Bolivia, respectivamente, para luego de forma inmediata presentar a su gabinete y entre ellos, el nombre de la persona que estará a cargo del manejo económico del país.

Hasta el momento no se tienen la certeza de quién será el o la elegida por Arce, que en su encuentro con los movimientos sociales indicó que hasta el momento no hay gabinete, pero que lo cierto es que el mismo debe ser como la selección boliviana; es decir, conformada por los mejores hombres y mujeres del país, porque a criterio del exministro de Economía hay retos importantes que enfrentar.

Sin embargo, entre las fuentes económicas del país, hay cuatro nombres que suenan fuerte como posibles ministros de Economía, estos son Pablo Ramos y Marcelo Zabalaga, expresidentes del Banco Central de Bolivia (BCB),  Mario Guillén, que ya ocupó el cargo de ministro de Economía de junio de 2017 hasta enero de 2019, cuando entregó el puesto a Arce y finalmente, Marlene Ardaya, que fue titular del Servicios de Impuestos Nacionales (SIN) y posteriormente estuvo al frente de la Aduana Nacional de Bolivia.

Las fuentes consultadas indicaron que el común denominador de estas personas es que son excelentes profesionales con una formación técnica que será determinante en esta coyuntura de crisis económica.

A criterio de Gonzalo Molina, presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), más allá del nombre, lo que interesa es que el perfil del futuro ministro de Economía debe ser técnico con la suficiente capacidad de generar diálogos y de escuchar a todos los sectores.

En la misma línea, Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), sostuvo que en la construcción de la agenda económica la autoridad que esté al frente de la economía no solo debe ser técnico, sino que debe tener la capacidad de tender puentes, de ser conciliador y no generar enfrentamientos.

La crisis la debemos enfrentar todos los bolivianos. Y ese mensaje debe partir desde el Ministerio de Economía que debe tener un discurso de respeto, reglas claras y ser integrador”, dijo Blazicevic.

Jaime Dunn, analista financiero, remarcó que a esas dos cualidades nombradas anteriormente se la debe agregar una tercera y es que la nueva autoridad debe tener la suficiente apertura mental para entender la realidad nacional e internacional y comprender que Bolivia es una pequeña economía y no una isla y que las líneas macroeconómicas se definen en el mercado internacional.

Waldo López, expresidente del Colegio de Economistas de Bolivia, señaló que el futuro ministro de Economía debe manejar todo lo referido a la política fiscal, política monetaria, política de comercio exterior y además debe tener llegada a los movimientos sociales, a los obreros y a los pequeños, medianos y grandes empresarios del país.

A su vez, para el analista Hugo Siles, la nueva autoridad deberá, de forma urgente, trabajar en los mecanismos que permitan aliviar el déficit fiscal mediante la reducción del gasto público, fundamentalmente el gasto corriente (sueldos y salarios) antes que inversión y aumentar los ingresos fiscales a partir del endeudamiento interno y externo.

Es fundamental para reducir el déficit plantear soluciones desde la generación y expansión del ingreso, antes que de la reducción del gasto, esto significa incrementar la productividad de los actores públicos y privados”, puntualizó Siles.