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Más allá del problema sanitario, el coronavirus trajo serios problemas a la economía: literalmente la puso de cabeza. Si antes de la pandemia, los datos decían que el país se dirigía a una desaceleración, el Covid-19 precipitó el proceso. Además, la crisis llega en un momento de tensión política. 

A un mes de las elecciones presidenciales, Bolivia está polarizada. Pero pese a la división, algunos partidos coinciden en que es necesario aliviar y en algunos casos, hasta reducir el cobro de los impuestos para reactivar el movimiento económico.

Los políticos también concuerdan en que el país necesita de una fuerte inyección de recursos - pero difieren en la forma de obtenerlos-, también admiten que sería un error modificar el tipo de cambio. Además, hicieron notar que es necesario revisar y fortalecer la política hidrocarburífera.

Actualmente, los datos fríos dan un diagnóstico poco alentador para la economía. Las exportaciones, hasta julio de 2020, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) cayeron hasta un 26% menos con relación al mismo periodo del año pasado.

A esta cifra, hay que sumar el índice del desempleo que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE) llegó hasta un 11,8% en el mes de julio.

Puntos de coincidencia

En un escenario de bajos ingresos y gente sin trabajo, EL DEBER preguntó a los principales partidos políticos ¿Qué medidas concretas harán para contrarrestar esta situación? La respuesta fue similar: flexibilizar la carga impositiva, incluso algunos hablan de reducir ciertos tributos, e inyectar más recursos a la economía.

En un ambiente electoral, en el que casi todos los partidos se atacan uno al otro, la pandemia ha hecho que los actores converjan en que la política tributaria debe adaptarse a la nueva realidad.

El primero en hablar sobre esto fue el candidato a vicepresidente por la alianza Juntos, Samuel Doria Medina, aunque tocó el tema en medio de la polémica.

A través de las redes sociales, el político y empresario cuestionó la propuesta de Luis Arce Catacora, presidenciable por el Movimiento al Socialismo (MAS) de cobrar un tributo a la riqueza.

“Seguir desplumando a los ciudadanos que trabajan y ahorran para engordar a los burócratas del Estado es un absurdo. El tiempo en el que el modelo estatista de Luis Arce estaba de moda ha acabado. Para enfrentar la crisis, necesitamos ideas que potencien a los emprendedores y al empleo. No más impuestos”, apuntó.

El vocero de la alianza Juntos, José Luis Bedegral sostuvo que, en estos nuevos tiempos, urge modernizar el sistema impositivo que está vigente desde la gestión del extinto expresidente del país, Víctor Paz Estenssoro.

“Es un sistema del siglo pasado”, apuntó Bedregal.

El diputado por el MAS, Édgar Montaño, respondió a las críticas lanzadas a la propuesta de su partido. Aclaró que la iniciativa planteada por su candidato no busca gravar las propiedades de las personas de clase media baja, sino de aquellos que tienen grandes riquezas.

“Nuestro candidato realizó una declaración extensa a un medio internacional, sobre crear un impuesto a la riqueza, pero para personas que tengan un patrimonio elevado. El impuesto es para los millonarios, no es para las personas que tengan una casita o un patrimonio pequeño”, señaló.

Es más, según Montaño, este tributo fue sugerido por personas que tienen ingresos elevados, que, según él, quieren apoyar a la reactivación económica.

El parlamentario aseguró que incluso el plan económico del MAS planteará una reducción en el pago de impuestos, medida que tiene como principal premisa reactivar la actividad empresarial, diezmada por la pandemia.

“No es la primera vez que lo hemos hecho. El tema está siendo analizado por el partido”, sostuvo, pero no dio detalles sobre qué tipo de tributos se pueden reducir.

Si bien tienen posturas antagónicas tanto con el MAS y con Juntos, la alianza Creemos -que postula al expresidente del Comité Cívico, Luis Fernando Camacho- es de la idea de reducir la presión tributaria para reactivar al sector de la micro, pequeña y mediana empresa.

“Con el fin de apoyar a las empresas nacionales, y aumentar la inversión privada; en un momento tan delicado, proponemos que se deduzcan del pago del Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE) los montos destinados a inversión y aumento de la capacidad de producción, con un descuento adicional en este impuesto de un 50% a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme)”, dijo Laura Rojas, jefe de campaña de Creemos en Santa Cruz.

Desde Comunidad Ciudadana (CC), que postula al expresidente Carlos Mesa, indicaron que ante la crisis proponen un paquete de medidas económicas postCovid-19, llamado El plan día después, que contempla un alivio tributario a los contribuyentes.

“El SIN no debe generar medidas extorsivas contra los empresarios que son el motor de la economía. Pensamos en universalizar las facturas”, explicó Jairo Guiteras, jefe de campaña de CC, en Santa Cruz. La propuesta, según Guiteras, busca “generar incentivos para emprendedores y ventajas, para que el SIN no los obligue a cerrar al primer año. Necesitamos que estos emprendimientos se traduzcan en fuentes laborales”, indicó.

Libre 21, que tiene como principal candidato al expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga, más que una reducción de la carga impositiva es de la idea de flexibilizar el pago de los tributos con programas y planes de pago blandos.

“Lo primero que debe hacer el próximo gobierno es dar un alivio porque hay sectores que no pueden pagar los impuestos”, manifestó Quiroga, en entrevista a un medio televisivo.

El candidato por el Frente Para la Victoria (FPV), Chi Hyun Chung, precisó que es necesario liberar a la economía, ejecutando planes de inversión en obras de infraestructura vial. 

Protagonismo estatal

Otro punto de coincidencia de los partidos es la inyección de recursos a la economía. Esto implica que el Estado tenga un rol importante dentro de la reactivación.

Por ejemplo, la coalición Juntos que tiene como candidata, a la actual presidente Jeanine Áñez, es de la idea de seguir las medidas que aplica el Gobierno de transición.

“Estos se traducen en bonos sociales; que permiten paliar la crisis a las familias. Debemos ayudarlas para las compras de alimentos”, dijo Bedregal.

Para esto, incluso el Ejecutivo gestionó varias líneas de crédito externo, que deben ser aprobadas por el Congreso. La idea de la alianza es estimular el consumo y la inversión pública.

Una visión parecida tiene Comunidad Ciudadana, Guiteras señaló que Bolivia necesita una inyección económica.

“Los recursos pueden venir de dos fuentes: de préstamos a través del Estado y del sector privado; necesitamos combinar ambos”, sostuvo.

En Libre 21 apuestan por inyectar entre $us 7.000 millones y hasta $us 8.000 millones a la economía, “y la implementación de medidas económicas de shock, para no entrar a una crisis”.

“Traeremos recursos. Todos los países se están endeudando, para reactivar a todos los sectores económicos. Hay préstamos blandos a los que se puede acceder sin arriesgar la economía”, dijo Gilbert Méndez, jefe de campaña de la agrupación política.

En el MAS, no ven necesario incrementar la deuda. Montaño dijo que el mejor camino es suspender de forma temporal el pago ante organismos internacionales, hasta en 18 meses.

“Esto permitirá al país inyectar cerca de $us 1.600 

illones” dice y agrega que a ello hay que sumar los $us 400 millones, que se prevé recaudar por el impuesto a la riqueza, que, según el MAS, solo llegará al 0,01% de la población.                            

Urge un pacto político

Pero más allá de las coincidencias, los economistas Germán Molina, Napoleón Pacheco y José Alberti, sostienen que cualquier medida que se tome para reactivar a la economía requiere de consensos de los actores que lleguen a la Asamblea Legislativa.

Sin eso, los analistas aseguran que cualquier intento para ordenar la economía será un fracaso.

“Tuvimos consecuencias por la falta de acuerdos, como el Gobierno de la UDP, que no pudo con la hiperinflación”, dijo Pacheco.

En esa línea, Alberti, señaló que a la actual clase política le cuesta llegar a consensos. “No necesitamos polarización sino consensos, no cuoteo. Es necesario pactar para definir un norte claro”, sostuvo.

Molina agregó que cualquier cambio en el país necesitará del apoyo congresal.

Y si bien hay coincidencias, está en manos de la clase política lograr acuerdos para enderezar la economía que sigue de cabeza, agregan los expertos.