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Se espera que la economía de Brasil pague un precio por la lucha del presidente Jair Bolsonaro para hacer que se apruebe la reforma prometida al generoso sistema de pensiones del país, mostró un sondeo de Reuters entre economistas.

Los planes oficiales para rediseñar el plan de jubilación se pusieron en duda en marzo debido a las diferencias políticas que se desataron, lo que afectó el optimismo de los inversores que siguió a la victoria de Bolsonaro en 2018.

“Una demora en el proceso de votación de la propuesta de reforma de pensiones ha fortalecido el escenario de letargo económico debido a la parálisis de la inversión”, dijo Alex Agostini, economista jefe de Austin Ratings.

La estimación mediana para el crecimiento de Brasil en 2019 se redujo a 2,0% desde 2,4% en la encuesta de enero, según los pronósticos de 46 economistas encuestados del 15 al 24 de abril. Las expectativas de un ritmo más saludable fueron pospuestas.

Un primer paso de la discusión del proyecto de ley en el Congreso del país fue pospuesto para esta semana, desconcertando a los mercados internos. El partido gobernante carece de una mayoría clara y la medida enfrenta la resistencia de los legisladores de la oposición.

Un comité del Congreso consideró la reforma de las pensiones constitucionalmente válida solo después de que las autoridades hicieran concesiones que podrían reducir su impacto en las débiles finanzas públicas del país.

Inicialmente, se esperaba que la aprobación de la reforma profunda de las pensiones en 2019 trajera una nueva era de inyección de capital privado y consolidación presupuestaria en la economía brasileña, levantándola después de años de recesión y solo un progreso económico modesto.

Los analistas ahora dicen que los políticos producirán una versión diluida que apenas protegerá al país de la angustia de la deuda.

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