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El manejo de la Planta de Urea nuevamente vuelve a estar en el ojo de la tormenta. Los reportes de producción firmados por responsables del complejo petroquímico revelan que, entre el 29 de diciembre de 2021 y el 7 de enero de 2022, la producción del fertilizante fue cero por la paralización de la industria. 

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) minimizó estos reportes que fueron realizados por los responsables de la petroquímica y acusó a los medios de confundir protocolos de rutina como si fueran paros.

Los reportes que fueron publicados por Los Tiempos, Página Siete— y a los que también accedió EL DEBER— y fueron firmados por el jefe de Planta de Urea, Sabir Shaikh, y por el ingeniero de procesos de la industria, Jesús Manuel Manrique.

El último reporte de producción concreta del fertilizante data del 28 de diciembre. Esa fecha se produjeron 459 toneladas. Pero todo cambió en la siguiente jornada.

El parte operativo del 29 de diciembre señala la planta de amoniaco y urea se encontraba en mantenimiento, por eso la producción del fertilizante fue cero. Eso sí, se despacharon 388 toneladas en camiones para el mercado interno. Este informe fue remitido a la gerencia de industrialización de YPFB.

Otro parte, con fecha del 31 de diciembre del año pasado, señala que la industria estaba en proceso de arranque. La producción del fertilizante nuevamente fue cero. Además, ese día se hizo el despacho de un camión con 20 toneladas.

En las notas de observación, los técnicos hacen notar que se realizaba la revisión y mantenimiento del sistema de gas combustible a la planta de Amoniaco.

La situación no cambió durante el primer día de 2022. El informe del 1 de enero resalta que ese día no se produjo urea, pero sí 15 toneladas de amoniaco. Durante esa jornada no se realizó ningún despacho.

En el resumen de operación del 1 de enero se reporta que la planta de urea seguía en mantenimiento y que la única sección del complejo en operación era la de amoniaco.

Los informes del 2 al 7 de enero, eran prácticamente los mismos, nula producción de urea y la paralización del complejo petroquímico por mantenimiento aunque con el despacho de algunas toneladas del fertilizante.

Versión de YPFB

Mediante un comunicado de prensa, Yacimientos minimizó estos reportes e indicó que, desde el reinicio de sus operaciones en septiembre de 2021, la planta no tuvo ningún tipo de inconveniente.

En ese sentido la comercialización del fertilizante al mercado interno y externo es cubierto a cabalidad y en función a los requerimientos de la demanda del mismo”, indicó la estatal.

En su comunicado, Yacimientos dijo que “cumple a cabalidad con las rutinas de operación y mantenimiento, acorde con el diseño de la PAU para satisfacer los requerimientos técnicos y comerciales garantizando ingresos para el pueblo boliviano”.

Por último, acusó a los medios que publicaron estos reportes de confundir datos rutinarios como si se trataran de una paralización del complejo.

“Solicitamos a los medios de comunicación, no confundir los protocolos, rutinas de operación y mantenimiento como si fueran paros de producción. El único paro que se realizó, ocasionó daños a los equipos y pérdidas económicas, fue ejecutado en la gestión 2020”, acusó YPFB.

En la víspera, YPFB admitió que en promedio la planta de Amoniaco y Urea opera a un 66,66% de su capacidad instalada y que trabaja para cubrir la demanda del fertilizante en los mercados interno y externo.

Además, la estatal insistió en que la producción no se detuvo ningún día. Este proyecto fue inaugurado en 2017, tuvo una inversión de 953 millones de dólares. Su funcionamiento, marcó el arranque de la era de la industrialización del gas durante el gobierno de Evo Morales.

Sin embargo, desde que la planta comenzó a operar siempre hubo denuncias por malos manejos y constantes paralizaciones. Durante 2019 y 2021, se frenaron sus operaciones, primero por razones económicas.

El Gobierno de transición aseguró que el proyecto no era rentable y dijo que haría una auditoría. En 2020, la llegada de la pandemia congeló la economía global y la demanda cayó. La industria volvió a operar en septiembre de 2021, YPFB invirtió  53 millones de dólares en reabrirla, pero los problemas continúan.

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