La producción de trigo en Santa Cruz atraviesa uno de sus momentos más críticos. La superficie sembrada para la campaña de invierno 2026 cayó a 57.000 hectáreas, la más baja en las últimas tres décadas, un escenario que preocupa al sector productivo porque incrementará la dependencia de las importaciones para abastecer el mercado interno.
Así lo informó el gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, durante la 33ª versión del Día Nacional del Trigo, un encuentro tecnológico organizado por la institución para promover la innovación y la productividad del cultivo.
"Este ha sido un año crítico para la siembra de trigo. Tenemos el área más reducida de los últimos 30 años como consecuencia de casi dos años de pérdidas productivas y económicas, la incertidumbre económica, los altos costos de producción y los efectos climáticos adversos, principalmente la sequía", afirmó Hernández.
Tecnología para impulsar la producción
El Día Nacional del Trigo se desarrolló por primera vez en el Centro Experimental de Anapo, ubicado en el municipio de Cuatro Cañadas, y reunió a unas 30 instituciones públicas y empresas privadas vinculadas al desarrollo tecnológico del sector agrícola.
Durante la jornada se exhibieron 15 variedades de trigo, entre ellas el lanzamiento de la nueva variedad Génesis, desarrollada con un mayor potencial de rendimiento.
Además, los productores conocieron nuevos híbridos de sorgo, maíz y girasol, así como paquetes tecnológicos orientados al control de plagas, enfermedades y malezas, bioinsumos, fertilización, manejo de suelos y prácticas de agricultura sostenible.
"Es un evento estrictamente tecnológico que busca acercar toda la innovación disponible a los productores para mejorar el manejo del cultivo de trigo y de otros granos de rotación", explicó el ejecutivo.
Solo cubrirá el 12% de la demanda nacional
Bolivia consume aproximadamente 850.000 toneladas de trigo por año. Tradicionalmente, la producción nacional cubría entre el 20% y el 30% de esa demanda, siendo Santa Cruz responsable del 70% del trigo producido en el país.
Sin embargo, debido a la fuerte reducción del área sembrada este año, Anapo estima que la producción nacional apenas abastecerá el 12% de la demanda interna, lo que obligará a incrementar las importaciones de trigo y harina, principalmente desde Argentina y Paraguay.
"La menor producción significa menos soberanía alimentaria y una mayor salida de divisas. El año pasado el país destinó más de 80 millones de dólares solo a la importación legal de trigo y harina; si se suma el contrabando, la cifra prácticamente se duplica", advirtió Hernández.
El dirigente señaló que el irregular abastecimiento de diésel continúa afectando las labores agrícolas, especialmente en una etapa clave para la cosecha de invierno y la siembra de verano.
Explicó que actualmente existen 950.000 hectáreas sembradas con cultivos estratégicos como sorgo, maíz, girasol, trigo y chía en la zona este del departamento, mientras que en el Norte Integrado avanza la siembra de 400.000 hectáreas de soya, que debe concluir antes de finalizar julio.
"Venimos de casi un mes de desfase en el abastecimiento de diésel y todavía muchos productores no cuentan con el combustible suficiente para desarrollar sus actividades", sostuvo.
Hernández indicó que Anapo mantuvo reuniones con el Gobierno y espera que los compromisos asumidos permitan regularizar el suministro durante las próximas semanas.
Rendimientos alentadores pese a la menor superficie
Aunque el área sembrada disminuyó significativamente, las condiciones climáticas registradas durante esta campaña favorecieron el desarrollo del cultivo.
Anapo proyecta un rendimiento promedio de entre 1,6 y 1,7 toneladas por hectárea, lo que permitiría obtener una producción cercana a 80.000 o 90.000 toneladas.
"Los rendimientos serán buenos gracias a las condiciones de humedad y temperatura que acompañaron el desarrollo del cultivo. Esperamos que eso anime a los productores a volver a sembrar trigo el próximo año", indicó.
Frente a este escenario, Anapo planteó la implementación de un Plan Nacional de Incentivo al Trigo, que incluya investigación, extensión agrícola, financiamiento, seguros, incorporación de biotecnología y mecanismos que otorguen mayor certidumbre a los productores.
Entre las propuestas figura el establecimiento de un precio mínimo de compra antes de la siembra, una medida que, según Hernández, permitiría incentivar la producción de un cultivo considerado estratégico para la seguridad alimentaria del país.
El ejecutivo informó que ya existen conversaciones con el Ministerio de Planificación y el Ministerio de Desarrollo Productivo para avanzar en la construcción de esta estrategia, cuyo objetivo es recuperar la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones.