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El diferimiento de los créditos aprobado por el Gobierno expiró el 31 de diciembre de 2020. Desde este mes, los clientes deben pagar sus préstamos en las entidades financieras, entonces surgen varias dudas entre los prestatarios que se acogieron a esta medida. ¿Se incrementará mi cuota? ¿subirá el interés?, ¿es conveniente una reprogramación o un refinanciamiento? Son las principales interrogantes que se plantean los usuarios.

En las últimas horas, el Gobierno determinó aplicar un periodo de gracia para quienes reprogramen o refinancien sus créditos diferidos. ¿Qué implica esta medida? Significa que los prestatarios podrán pagar solo interés durante cuatro meses, no capital; siempre y cuando opten por un refinanciamiento o reprogramación.

¿Qué hacer? Es básicamente la pregunta que engloba la duda entre la gente. La respuesta no es sencilla; un crédito, al igual que cada persona, es diferente. Sin embargo, dos expertos en asesoramiento financiero sugirieron evitar dos cosas puntuales: la reprogramación o el refinanciamiento.

Pero, ¿por qué evitar algo que parece una buena idea?

La respuesta que dan los expertos es sencilla: en ambos casos se realiza un nuevo contrato. Esto implica nuevos plazos y nuevos intereses. Lo mejor, según los consultados, es acatar a rajatabla lo establecido en la Ley 1294. Si llegó hasta acá, memorice esta norma, porque le convendrá.

En su artículo uno, esta ley, de forma literal señala que “las entidades de intermediación financieras que operan en territorio nacional deben realizar el diferimiento automático del pago de las amortizaciones de crédito a capital e intereses, y otro tipo de gravámenes del sistema crediticio nacional por el tiempo que dure la declaratoria de emergencia por la pandemia del coronavirus”.

La abogada especialista en finanzas, Paola Sequeiros, explicó que “el diferimiento es para capital e interés y otros tipos de gravámenes, y la banca no puede aplicar el Código de Comercio”.

Conceptos

Como lo indicamos en los primeros párrafos de esta nota, los prestatarios deben evitar una reprogramación o refinanciamiento, si quieren pagar una cuota justa por sus créditos.

Sequeiros señala que primero se debe entender cada uno de estos conceptos. Por ejemplo, la reprogramación es fijar un nuevo cronograma de pagos.

La diferencia entre reprogramar y refinanciar

“Reprogramar, ¿qué significa?, que estás al día en tus cuotas, pero no vas a poder pagar por unos meses porque no tienes trabajo. Entonces, el banco te reprograma para que no entres en la Central de Riesgo. Esto implica hacer otro contrato: donde se modifican las condiciones porque tu capacidad de pago bajó. Entonces, vas a hacer un nuevo plan de pagos por el saldo del crédito”, dijo.

El refinanciamiento, según Sequeiros, se da cuando el prestatario debe varias cuotas y no puede pagar su préstamo. “Entonces, el banco te hace un nuevo contrato. ¿Por qué te refinancia? Para que abones tu crédito y empieces uno nuevo. Básicamente, comienzas a refinanciar cuando el capital está con deterioro y estás en mora”, explicó la asesora.

En ambos casos, según la especialista implica un reajuste en las cuotas e intereses.

Por eso, Sequeiros recomendó seguir al pie de la letra lo que dice la ley. Haciendo una explicación más clara de la norma, dijo que la misma ordena trasladar los pagos hasta el 1 de enero de 2021. “Cuando hablamos de diferir, es trasladar el pago de las cuotas hasta la fecha fijada por ley”, precisó.

No modificarán los intereses


El secretario ejecutivo de Asoban, Nelson Villalobos, consultado por EL DEBER precisó que las tasas de interés establecidas para las operaciones no tienen por qué sufrir variaciones, ya que han sido estipuladas en el momento del desembolso y forman parte de las condiciones básicas del crédito, a tiempo de aclarar que, en cuanto a las cuotas a pagar, su variación (no de monto, sino de cantidades) dependerá de la forma de diferimiento que se esté aplicando.

El Gobierno de Luis Arce ha determinado que las cuotas diferidas se las traslade al plan de pagos; es decir, que si el préstamo concluiía en diciembre de 2021, se agregan las cuotas de meses diferidos.

Por último, Villalobos sostuvo que también se puede trasladar las cuotas aplazadas a los periodos posteriores al plan de pagos original, y en tal situación el mismo se ampliará por los meses del diferimiento.

Al respecto, desde la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), el mes pasado, a través de un comunicado oficial indicaron que las entidades financieras deben realizar el cobro de las cuotas que fueron diferidas de manera posterior a la última cuota del plan de pagos del crédito y que no podrán generar, ni devengar intereses extraordinarios o adicionales.

Asimismo, sostuvo que tampoco podrán incrementar la tasa de interés, ejecutar sanciones y penalizaciones de ningún tipo. "Se deberá mantener el interés devengado por el capital de las cuotas diferidas invariable", indica la entidad reguladora.

Se prevé un incremento

Para el experto en finanzas, Jaime Dunn, el diferimiento de créditos permitió a las personas y a las empresas conservar la liquidez durante el pico más alto de la pandemia. Por varios meses todas las actividades económicas, salvo las más esenciales, se paralizaron.

Esto hizo que varias empresas y, en especial, aquellos que se emplean en el sector informal, corten abruptamente sus ingresos.

“Hay gente que pudo tener dinero en su bolsillo”, sostuvo.

Pero más allá de las diferencias de criterio, ambos coinciden en que si el prestatario cuenta con los recursos para pagar, lo debe hacer cuanto antes.

“La mejor inversión que puede hacer una persona es pagar sus deudas”, matizó Dunn.

El presidente del Colegio Nacional de Economistas, Jorge Akamine, señaló que el tema es complejo y “que cada cliente debe negociar de la mejor manera con su banco”.

“Se reprograma cuando se tiene mejores condiciones (para pagar). Cuando se da eso, lo recomendable es tomarla, pero se debe analizar los requisitos”, dijo.

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