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La llegada del enigmático y devastador coronavirus a la cadena productiva del mundo, provocó un terremoto tan intenso que puso contra las cuerdas a la economía global e instaló en la opinión pública la palabra recesión, un concepto que toda administración gubernamental busca evitar.

Allá en junio, cuando la pesadilla se hizo más patente, el Banco Mundial (BM) proyectó que en esta gestión la economía mundial se reducirá un -5,2 %, lo que a criterio de los analistas sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita.

A raíz de las graves distorsiones de la oferta y la demanda internas, el comercio y las finanzas, el BM proyectó que la actividad económica de las economías avanzadas se contraerá un -7 %, el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue más optimista y planteó que este año el golpe será de un -5,8%.

Más allá del dato macroeconómico, la contracción de la producción, en donde los aeropuertos operan tímidamente, los puertos siguen vacíos, las exportaciones e importaciones no logran despegar y el consumo interno, producto de la inyección de liquidez, no tiene la suficiente espalda para reactivar la economía, la disminución en los ingresos per cápita empujará a millones de personas a la pobreza extrema. Un amargo regalo de fin de año.

CHINA, UN CASO ÚNICO

Mientras los indicadores del Producto Interno Bruto (PIB) de todas las economías del mundo se fueron derrumbando durante esta gestión y tanto del BM como el FMI le bajaron el pulgar al desempeño financiero y a la producción real. En Asia, un país fue a contracorriente.

China, la primera nación que detectó y sufrió los efectos de la enfermedad y de acuerdo con el consenso científico, el país origen del Covid-19, este año será una de las pocas economías o quizás la única que cerrará con un crecimiento.

Así, el FMI en su informe de Perspectivas Económicas Globales, de octubre de este año, destacó que China será la única gran economía del mundo que crecerá este año, con una expansión estimada del 1,9%, a la que se sumará un crecimiento del 8,2% en 2021, solo por debajo de la India (8,8%), pero muy por encima del resto.

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