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Pese a que su nombre es sinónimo de críticas en el país, Bolivia es parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde su fundación; allá por el año 1945. Sí, aunque muchos no lo crean, el Estado boliviano es socio del "instrumento del demonio", como catalogó alguna vez Nicolás Maduro, presidente de Venezuela a la organización. Este año terminó solicitándole un crédito para enfrentar la pandemia. 

Este año, debido a la emergencia sanitaria, el Estado boliviano recibió una línea de financiamiento de la organización. La misma fue rechazada por la Asamblea Legislativa, por considerarla ilegal porque llegaba supuestamente condicionada a una devaluación monetaria.

Pero, ¿qué de cierto hay en esto?, ¿son reales estas afirmaciones que se lanzan en torno a los $us 327 millones que obtuvo el país del Fondo?

Germán Molina, docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), de la Universidad Católica de Bolivia (UCB) y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, sostiene que no, y asegura que, más allá de fundamentos técnicos, el rechazo a los recursos se da por razones políticas.

¿Es o no es un crédito?

Para empezar Molina aclaró que más que un crédito externo convencional, los recursos liberados por el FMI a Bolivia son parte de un financiamiento al que pueden acceder los países miembros, según el aporte que hubieran realizado a la organización. Es decir, que el dinero que otorgó dicho organismo corresponde a todas las aportaciones que hizo Bolivia al FMI.

“Son nuestros propios recursos, son las cuotas que el Estado ha dado como miembro del FMI, y que este organismo nos está dando a cambio de que devolvamos los recursos en cinco años. No es un crédito como tal”, explicó el académico.

En esa línea, sostuvo que es incoherente que se rechace estos recursos porque no necesitan contratos y menos de una ley porque son de libre disponibilidad.

Bolivia no puede retirarse del FMI

Por otro lado, recordó que Bolivia, le guste o no los políticos, al ser parte del organismo seguirá atado a él por muchos años más. 

Explicó que el FMI fue creado en 1945, como un ente supervisor que se encarga de monitorear la economía de sus miembros para que no tengan ningún tipo de desbalance.

Una vez detectados los países, pueden solicitar auxilio económico al organismo o a otro ente financiador.

Por eso, sus informes son solicitados por otros organismos multilaterales que otorgan créditos como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF-Banco de Desarrollo de América Latina.

Cualquier Estado que desea tener un crédito de cualquier organismo, debe ser parte del FMI, ese es un requisito indispensable que exigen las organizaciones multilaterales”, sostuvo.

En ese sentido, dijo que por este motivo el anterior Gobierno -que estuvo 14 años en el poder- no se retiró nunca del organismo, pero siempre arremetió contra él.

Para Molina, existe una visión sesgada del Fondo debido a las experiencias que se tuvieron en los años 80, cuando imponía condiciones como el ajuste fiscal y las devaluaciones.

Sin embargo, matizó que, con o sin el FMI, estas medidas (las de los 80) se tenían que ejecutar por simple lógica. Si un Estado tiene un déficit fiscal, tarde o temprano va a tener que ajustarse”, dijo.

¿El préstamo abre a la devaluación?

Recientemente, el candidato por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce Catacora, señaló que los recursos entregados por el FMI encaminarían al país a una devaluación monetaria. Esto, debido a que el Gobierno pagó $us 1,7 millones por comisiones e intereses a la organización.

Sobre este punto, Molina sostuvo que es absurdo que el país se comprometa a devaluar la moneda por $us 327 millones.

Esto es ridículo, algunos países tienen más aportes que el país y no están devaluando, porque los fondos están siendo entregados para combatir la pandemia”, señaló.

El académico fue más allá, puso como ejemplo a Argentina que tiene un crédito con el FMI de $us 50.000 millones. Incluso este país se comprometió a bajar el déficit y la inflación, pero no cumplió sus metas.

“Ahora pidió suspender sus pagos y el FMI lo único que pide es un plan de pagos y reactivación coherente. Imagínese, ¿en serio cree que el país devaluará su moneda por $us 327 millones?. Eso es ridículo”, sostuvo.

Por último, aseguró que con los años el FMI ha flexibilizado su política de créditos porque incluso países como Venezuela, han solicitado su ayuda.

Diferencia con créditos chinos

A diferencia de otros créditos, los recursos del Fondo llegan sin ningún tipo de condiciones. Incluso esto fue confirmado mediante una carta por Alejandro Werner, director del departamento del hemisferio occidental del FMI, donde explicaba que Bolivia accedía al financiamiento, sin condiciones.

El financiamiento proporcionado por el FMI a un país miembro como Bolivia no está enmarcado en un contrato, pero está sujeto a las políticas de la entidad, incluidas las condiciones de reembolso o recompra”, dijo Werner en la misiva.

Sin embargo, los créditos entregados por China, llegan condicionados a que el Estado deba contratar a empresas de ese país para cualquier obra pública que se construya con estos recursos, además de la contratación de personal asiático. Actualmente, Bolivia debe más $us 1.000 millones a ese país.